Humillados y ofendidos

Que nadie tema una disertación sobre literatura rusa del siglo XIX. No, algo más cercano: el desarme, real o ficticio, de la ETA. Hay un discurso que propende a una paz justa y duradera, sin humillados ni resentidos. La guerra ha terminado y ETA, movimiento nacido del pueblo vasco, devuelve al pueblo vasco las armas que de él recibió.

Quizá lo mejor habría sido que la entrega se hubiese producido antes pero, en fin, fecha más o menos, en un problema histórico que duró casi medio siglo, son detalles de mero calendario. También podría pensarse en las madres y abuelas que viven lejos de sus presos y en los encarcelados enfermos que quisieran compartir dolores y agonías con sus familias.

Todo esto podría pensarse desde la mirada de un tercero neutral que ve la cuestión a partir de una lejanía proclive a la objetividad y el equilibrio. Ha habido una guerra con su correspondiente conscripción militar y ahora, acabada la contienda y poniendo su resultado entre paréntesis, procede la desmovilización y los fierros, al almacén. No hay vencedores ni vencidos, la victoria no da derechos, todos somos igualmente hijos del mismo Dios, es decir que somos hermanos.

Pero quien sostiene este relato no es un tercero ajeno al litigio, un testigo temperado o acaso una ONG de pacifistas. Es don Arnaldo Otegui, antiguo cuadro de la ETA, procesado y condenado por delitos varios pero no por un tribunal militar ni según leyes de emergencia, sino por la justicia penal española –la única que existe en el territorio del Estado español– y según el Código Penal aplicable.

Aquí no ha habido guerra ni ejércitos enfrentados ni se llegó a la paz por un acuerdo. Hubo un Estado de derecho agredido por una banda terrorista que perdió el envite en toda regla, tras arduos e inútiles intentos de pactar la legalidad pacífica, que no es la paz tras una guerra que nunca se dio.

Pero Otegui, no satisfecho con el sesgado relato que intenta dispersar, dice más, esta vez acerca de las causas del conflicto. La responsabilidad es de los españoles, en cuyo ADN existe una constante voluntad de humillar, ofender y engendrar resentimiento ¿Pretenden acaso los españoles ser los humillados y ofendidos, los asesinados y secuestrados por la ETA, sus familiares, amigos, compañeros y vecinos?

Item más, que de todo hay en la propuesta oteguiana. Si, una enésima vez, la malvada España humilla y ofende, el conflicto rebrotará, o sea que el pueblo vasco volverá a armar a sus gudaris y etcétera. Es decir que no sólo hay aquí una página de historia sino una amenaza. Con que no os portéis bien, españoles, os volveremos a destripar a tiros y a bombazos, en nombre de nuestro legítimo resentimiento, en defensa de nuestra denegada identidad nacional y en contra de vuestra ancestral manía humillante y ofensiva. Por si no se ha tomado debida nota, ahí va la copia con firma responsable

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador respetado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. 

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