Proyectiles verbales

La guerra aparece en todas las civilizaciones conocidas. Es como una costumbre de la humanidad, mala costumbre pero costumbre al fin. Algunos pensamos o queremos pensar que, según pasa con las costumbres, ellas pasan. Esta no tiene pinta de hacerlo, especialmente si se practica invocando la protección divina. Los dioses no negocian la paz porque lo suyo no es negociar sino imperar.

Esta bélica persistencia aflora constantemente en el lenguaje periodístico, sea que se refiera directamente a hechos de guerra o que, metafóricamente, describa la vida de gente pacífica, que sigue siendo la mayor parte de la especie. Se habla de batallas electorales, cuando una elección es lo contrario de una batalla: un ejercicio de contabilidad similar al que hace el casino cuando se cierra al público y se echan las cuentas de la ruleta. Lo mismo en cuanto a la guerra comercial por vender más barato el pescado del Norte en los mercados del Sur. El supuesto necesario del comercio es, justamente, la paz. Los antiguos la llamaban “la tregua de Dios”.

¿Qué tal del equipo X que le gana al equipo W un partido de fútbol y que el periodista considera arrasadora victoria? Arrasar es dejar al ras, acabar con cualquier relieve. Pero, por el contrario, el equipo perdedor sigue en pie y es posible que salga a la cancha al siguiente domingo con todos sus soldaditos, convenientemente desarmados, a ver si ahora arrasan ellos. ¿Cabe sostener que un parlamentario dinamitó al adversario con el cual discutía? No lo parece porque el adversario sigue en su banca, indemne a la dinamita.

La obra maestra de este retoricismo bélico fue el de la guerra fría. ¿Hay oxímoron más doliente que una guerra fría? Si los combatientes enfrentados estuvieran fríos como cadáveres, la guerra sería imposible. Es lamentable pero la guerra exige el calor de la vida porque es un ejercicio de muerte.

El belicismo de nuestros informantes y opinólogos tiene una rebaba inquietante. Cuando alguien insiste en un tema –la guerra universal permanente y constante, digamos– es que está promoviendo o siendo promovido por un deseo. En estos años, cuando dejamos atrás el centenario de la primera guerra mundial, cabe repensarlo. Los países más civilizados habían establecido una paz armada hasta los dientes y no querían la guerra. Pero la deseaban y a los hechos me remito. Quede abierto el tema para el próximo armisticio.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Reservados todos los derechos.

Copyright de la imagen © United States Armed Forces. ID 090606-N-6891S-198. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador respetado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. 

DECLINACION

logonegrolibros

  • La caja de herramientas
    Escrito por
    La caja de herramientas Mientras escribo, de Stephen King, es en parte una autobiografía breve y en parte un libro acerca de escribir. Su título, supongo, tiene que ver con el de William Faulkner Mientras agonizo, aunque King parece…
  • Quedarse a solas
    Escrito por
    Quedarse a solas Allá por los años sesenta del pasado siglo, los sociólogos pusieron en circulación la fórmula de la muchedumbre solitaria. Evoco el hecho como evoco mi juventud de entonces y la frase de Baudelaire que proponía…

Trestesauros500

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • Sor María de Jesús de Ágreda, la Dama Azul
    Escrito por
    Sor María de Jesús de Ágreda, la Dama Azul "Ave María Purísima" (suena, detrás del torno, una bella voz melódica, prístina, queda) "Sin pecado concebida, hermana. Buenas tardes. Venimos a visitar a la Venerable" "Buenas tardes, jóvenes. Mucho deben querer estas dos muchachas (ella…

Cartelera

  • Crítica: "Tully" (Jason Reitman, 2018)
    Escrito por
    Crítica: "Tully" (Jason Reitman, 2018) Pocos guionistas de cine se convierten en celebridades, y la fama de esta minoría resulta especialmente efímera. Le sucedió a Joe Eszterhas a raíz del tremendo éxito de taquilla que fue Instinto básico (Paul Verhoeven,…
  • Crítica: "Hereditary" (Ari Aster, 2018)
    Escrito por
    Crítica: "Hereditary" (Ari Aster, 2018) Hubo un tiempo en el que los espectadores nos aventurábamos en los cines en busca de horrores primordiales. Me refiero a historias que nos dejaban perdidos en laberintos infernales, oyendo las pisadas de alguna aberración…

Cine clásico

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • Gloria y desdicha del Mozart final
    Escrito por
    Gloria y desdicha del Mozart final Mucho ha tardado La clemenza di Tito en conseguir un lugar en las temporadas y grabaciones de ópera. Podría decirse que no antes de la década iniciada en 1970, con la Nueva Edición corregida y…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC