Sopa de letras

Sopa de letras Imagen superior: Birthe Van Der Veken, CC

Antes de aprender a leer ya me fascinaban las letras cuando mi madre preparaba la sopa homónima. Veía flotar o hundirse en el caldo aquellos dibujos enigmáticos que luego engullía tratando de descifrarlos por su sabor.

Envidiaba a los mayores que podían leer periódicos y revistas, a veces en voz alta. ¿Cuándo podría yo hacer lo mismo?

Escribir tiene que ver con la cocina. Hay recetas fijas pero nunca dos sopas de letras saben igual. Tenemos en la imaginación un paquete de pastas que se derraman en desorden y luego, al ingerirlas, nos alimentan, nos envenenan, nos gustan o nos repugnan.

En estos tiempos de tolerancia más fundada en la indiferencia que en la simpatía por el otro, desaparecen los peligros de la letra. Se puede decir casi todo libremente, a menudo sin valorar la libertad y rebajándola a capricho o zarandaja.

Hemos inventado la libertad sin responsabilidad, ignorando su esencia moral. Un par de colegas, buenos cocineros de la sopa, constituyen una patética excepción: Salman Rushdie y Roberto Saviano. Escribir, para ellos, implica esconderse, rodearse de "gorilas",jugarse la vida por salir a tomar café.

No sólo son excepcionales: son privilegiados. Han conservado la potencian de la palabra hasta el punnto de indignar a inquisidores y sicarios. También nosotros, quienes vivimos enlas regiones «liberadas» del planeta, gozamos del privilegio inverso. Ellos peligran para que podamos leerlos. Hace unos años, el entonces cardenal Ratzinger discurrió con respeto y templanza junto al filósofo ateo Habermas. ¿Alguien imagina a Saviano alternando con la Camorra o a Rushdie con los celosos imames de Teherán?

Tremendo es este don de la sopa letrada. No lo compartimos con los demás animales. Somos los únicos capaces de hacer proliferar la vida gracias a estos signos que ahora recorres, lector/a. Y los únicos capaces de matar por una palabra. Me veo de nuevo, chavalito, ante el plato humeante donde flotaban los signos de Saviano y de Rushdie. Me atraían con su apariencia misteriosa. He conservado su misterio, ahora rodeado de amenaza y coraje.

Copyright del texto © Blas Matamoro. Este artículo fue editado originalmente en ABC. El texto aparece publicado en Thesauro Cultural con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador respetado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. 

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