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Tercera época - Nº 326

La Isla de San Brandán

El viaje de San Brandán, de Benedeit, es un texto de principios del siglo XII, perteneciente al área de cultura anglonormanda, tiempo y lugar de donde surge el moderno roman, narración en verso o en prosa que utiliza la lengua vulgar como literaria y señala el fin de la lingua franca y el comienzo de las culturas nacionales europeas. Si se quiere optar por el rigor: culturas protonacionales.

Cuenta la tradición que las tres Marías (María de Cleofás, María Salomé y María Magdalena), acompañadas de la negra Sara, fueron puestas en una barca sin velas y abandonadas a su suerte. Desde las costas de Palestina, las Marías consiguieron llegar hasta la Camarga francesa. Y el punto exacto donde arribaron pasó a llamarse Saintes Maries de la Mer.

Los arqueólogos o los historiadores tal vez logren algún día descubrir el origen de esa extraña religión que se conservó en varias decenas de relatos que los hebreos llaman Tanaj y los cristianos Antiguo Testamento.

¿Quién es el cazador furtivo?

En la primera tablilla de la Epopeya de Gilgamesh se cuenta la historia de cómo fue creado el hombre–bestia Enkidu por la diosa Aruru. El salvaje Enkidu vivía con las bestias del campo como un animal más hasta que fue descubierto por un cazador furtivo. Al cazador se le hiela la sangre al ver a esa criatura y va contarle lo que ha visto a  su padre:

Aunque hayan leído mucho sobre el tema, los lectores que tomen entre sus manos este volumen llegarán a la conclusión de que se trata de uno de los mejores tratados de mitología disponibles en la bibliografía actual. Comprensible, exhaustivo, riguroso y apasionante, este libro es uno de esos títulos que siempre conviene tener a mano, tanto por el repertorio clásico que atesora como por la pasión atemporal que despiertan sus verdaderos protagonistas: aquellos dioses y semidioses que siguen inspirando nuestra cultura y nuestro arte.

Es frecuente encontrar en los relatos mitológicos ejemplos de la prostitución sagrada femenina, especialmente en relación con las culturas mesopotámicas: Sumer, Babilonia o Asiria.  No es tan frecuente, creo, ver ejemplos de prostitución masculina,  excepto si consideremos que pertenecen a esta categoría mitos como los de Ganímedes, el escanciador de Zeus.

Uno de los mitos más célebres es el del nacimiento de Atenea:

El barco de Teseo

La historia del barco de Teseo comienza en la época legendaria de Atenas, cuando el rey Egeo, preocupado porque no tenía heredero, decidió viajar a Delfos para consultar el oráculo del dios Apolo.

Proteo el cambiante

Es indudable que Shakespeare eligió el nombre de Proteo (el dios marino transformista de la mitología griega) en Los dos hidalgos de Verona para resaltar su carácter cambiante: se enamora de Julia, sí, pero enseguida se enamora de Silvia.

Freud, Jung y otros psicoanalistas y psicólogos recurrieron a los mitos griegos para poner nombre a ciertas características psicológicas: narcisismo, complejo de Edipo, complejo de Electra.