Trestesauros500

Lejos de ser una casualidad, el éxito ‒ahora lo sabemos‒ funciona a partir de unas premisas bien estudiadas. No se trata de un fenómeno que nazca de una sucesión desconcertante de elementos. Al contrario. Quienes lo persiguen pueden estimar su probabilidad a partir de la experiencia ya disponible.

Aunque es un asunto del que se ha hablado quizá ya mucho, a veces de manera muy superficial, y hay quienes dudan incluso de que se pueda establecer tal comparación, lo cierto es que las similitudes entre Shakespeare y algunos (no todos) de los nuevos narradores de televisión, son quizá más de las que parece.

Fake news, el fenómeno del momento. La comidilla en los círculos políticos y mediáticos, y en las tertulias de café. Todos hablamos de fake news y, casi invariablemente, lo traducimos como noticias falsas. Sin embargo, debiéramos traducirlo como falsas noticias.

En los años treinta, los estudios Universal fueron los líderes indiscutibles del género de terror con tintes de ciencia-ficción. Pero no fueron los únicos en cultivar este tipo de películas. De hecho, uno de los films más recomendables de esa tendencia fue esta adaptación de la Paramount de la clásica novela de H.G. Wells, La isla del Dr. Moreau (1896), en la que el tema del científico demente e irresponsable se mezclaba con la manipulación genética –aunque ese concepto era desconocido entonces– mezclando humanos y animales con consecuencias poco edificantes.

Ernst Krenek transitó por la vanguardia germánica, centrada en la experimentación tonal, pero morigerada por sus compromisos políticos, en un medio poco propicio a las desmesuras vanguardistas.

Los organismos monocelulares se reproducen por cariocinesis. Una célula se divide por mitades que son, a su vez, células completas que replican al original dividido. Es como si en la célula misma estuvieran las dos hijas en potencia, esperando serlo en acto.

Un excelente instrumento para la expresión del pensamiento. Eso es la música. Al analizarlo, se da uno cuenta de que la función de los maestros es aquí, como sucede con otras disciplinas intelectuales, un asunto primordial.

¡Más superhéroes no! Lo sé, lo sé, ya nos saturan las adaptaciones de justicieros del tebeo “a imagen real” (lo digo con comillas, porque con tanto efecto digital uno ya no sabe cómo referirse a todo esto). El caso es que, de vez en cuando, todavía aparecen productos que quizá no le cambien la vida a nadie, y que acaso tampoco sean hitos del arte audiovisual, pero que resultan entretenimientos más que aceptables.

Las noticias falsas. Ese es el gran fervor de nuestro tiempo. No son nuevas, claro. Fíjense en esta portada de The Illustrated Police News, y más concretamente, en una de sus ilustraciones. Dos monos se enfrentan en un duelo y ambos caen fulminados al disparar sus armas.

Desde ahora ignoramos algo menos de la moderna música danesa en la persona de Vagn Holmboe (1909-1996), cuyo catálogo registra, especialmente, sinfonías, cuartetos y conciertos de cámara como los que integran el presente menú.

Dos cortes de este disco bastan para definir su esencia: "Amalgama" y un tema escondido que se llama "Upakatung", que viene a ser una muestra de esos frenéticos ritmos de la India, un país donde, lógicamente, podemos rastrear elementos del flamenco.

Así como el pianista italiano Arturo Benedetti Michelangeli (1920-1995) fue un intérprete empeñado en alcanzar la leyenda, Stefano Russomanno se empeña aquí en transformar esa enormidad del personaje en literatura. No es extraño, pues, que este libro sea recomendable tanto para los melómanos como para los lectores más sensibles.

La lista de logros de Alison Moyet habla por sí misma. Ha sido galardonada en los BRIT Awards, y cuenta con varios álbumes superventas, que llegaron a lo más alto de las listas de éxito. Pero a su periodo sabático de ocho años [tras el lanzamiento de Essex, en 1994] le siguió una etapa en la que descuidó sus antiguos niveles de calidad.

Cualquiera advierte en las operetas de Offenbach su capacidad para la parodia, una capacidad que sólo posee quien conoce bien la música en serio que se decide a parodiar. O sea que la parodia es seriedad al segundo grado.

Nadie vio venir a Robocop y mucho menos los mismos espectadores que acabarían convirtiéndolo en un éxito. La película se anunciaba en tráilers y anuncios como un violento film de serie B, una derivada fantacientífica del género de drama policiaco más sucio que floreció en los setenta y ochenta. Pero además de constituir un giro refrescante –y especialmente sangriento- respecto a lo habitual en ese tipo de películas, también resultó ser sorprendentemente divertida, inesperadamente satírica y mordaz. En definitiva, un ilustre miembro de esa reducida categoría que podría denominarse “basura inteligente”.

Historia de ciencia ficción con paradoja temporal que supuso una nueva colaboración entre Corben y el guionista Jan Strnad, con quien aquél ya había trabajado en diversas historias cortas así como en los álbumes Mundo mutante (1978) y Las mil y una noches (1978). Con ella intentaron resucitar el anteriormente malogrado proyecto de autoedición de Fantagor.

¿Necesitas que te diga de qué está hecho el Soylent Green? ¿Sí? Entonces aún te falta para considerarte a ti mismo un iniciado en el mundo del cine de ciencia ficción. Porque todo aquel que haya visto la última película de la clásica trilogía de este género que Charlton Heston protagonizó entre 1968 y 1973 (las otras dos fueron El Planeta de los Simios y El último hombre... vivo) quizá opine que esté algo trasnochada, que sea violentamente pesimista y no totalmente consistente desde el punto de vista lógico; pero igualmente convendrá en que las sólidas interpretaciones de Heston y un ya muy enfermo Edward G.Robinson y el memorable e inquietante final sostienen todo el argumento.

El sello Guerssen cuenta entre sus méritos el relanzamiento de aquellos álbumes que produjo en colonia el legendario Toby Robinson ["The Mad Twiddler"]. El más reciente es Pyramid (2018) en el que se incluye el corte de 33 minutos “Dawn Defender”.

En noviembre de 2014, el módulo Philae de la misión Rosetta se posó sobre el cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko. Gracias a ese logro científico, esta misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) vino a cumplir un viejo sueño de la ciencia-ficción: la posibilidad de que un artefacto espacial pudiera cabalgar sobre un cuerpo celeste.

Como ya se imaginan, este no es uno de esos títulos diseñados para elevar el alma con densas reflexiones filosóficas. Sanderson se dirige al público juvenil, pero evita caer en la desolación propia de las distopías, o en la superficialidad habitual de los productos elaborados por una cadena de montaje editorial.