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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Grandes velocistas han dejado huella en el legado de la humanidad, desde esa leyenda viva que es Carl Lewis a otros mitos como Ben Johnson o Florence Griffith, sin olvidar al insuperable Usain Bolt.

Si yo les digo que un pensador admirado por Gandhi, León Tolstoi, Frank Lloyd Wright y Martin Luther King, autor de títulos que siguen vendiéndose generación tras generación, fue prácticamente ignorado en su época, es muy probable que ustedes quieran saber el motivo de esa fama póstuma.

Si uno pasa mucho tiempo leyendo a Henry David Thoreau (1817-1862), cosa que les recomiendo, es normal que acabe soñando con la posibilidad de romper ataduras, prescindir de las obligaciones y alcanzar la libertad en lo más profundo de la naturaleza.

¿Qué nos dice hoy Jane Austen? Más que enviarnos un mensaje ‒como esos escritores que aspiran a ser citados en libros de aforismos‒, lo que Austen nos plantea, sin mayores aspavientos, son vislumbres de su realidad. Una realidad marcada por los convencionalismos de su tiempo, pero observada por ella con inteligencia, frescura y generosidad.

Traducidos impecablemente por Susana Carral, los mejores cuentos de Poe reclaman de nuevo nuestra atención, convenciéndonos de que los contraluces, los portones oscuros y los visillos entrecerrados son la mejor invitación que un lector puede recibir.

En la preocupación por la identidad nacional, y salvando los focos de disidencia que suponen los nacionalismos periféricos, el español de hoy tiende a no cargar las tintas. En privado, eso sí, la palabra España se colorea con todo tipo de connotaciones y clichés, positivos o negativos, incluyendo curiosas amnesias que se superan creyendo aquello que sobre nosotros dicen los demás, incluidas leyendas más o menos pintorescas.

Sophia. Sapientia Dei. La Diosa creadora alimentando, de sus pechos, a dos hombres sabios. La Diosa coronada, en quien reside la sabiduría, acogiendo en su seno a aquellos que quieren acceder al conocimiento.

A finales del siglo XIX, Robida era un ilustrador muy popular en Francia. Trabajador incansable, editó durante más de una década la revista La Caricature, publicó en periódicos y semanarios diversos miles de dibujos satíricos que reflejaban los años de la belle époque y escribió y dibujó más de ochenta libros relativos a todo tipo de temas, desde los viajes a la literatura infantil. Su estilo suelto y dinámico con toques de humor, fue el precursor de, por ejemplo, los chistes de Far Side de Gary Larson.

Pocos hombres son capaces, como Chesterton, de ensalzar la infancia como la única época verdaderamente verdadera y felizmente feliz de su vida, hasta el punto de ponerla como ejemplo de la conducta humana.

El tropo musical nació en un entorno puritano. Pese a ser un recurso asociado a una música tan antigua como el Canto Gregoriano, lo cierto es que podemos ver vestigios de este elemento en nuestros más cercanos días….

Es difícil no adentrarse en esta película sin recordar inmediatamente esos buenos momentos que nos ha deparado el cine clásico de aventuras, con toda su carga de entusiasmo, encanto y diversión.

La nueva película de Edgar Wright es prácticamente un musical. Uno “disfrazado”, pero musical al fin y al cabo. Hay quien podría decir que en realidad es un largo videoclip, pero el director británico nunca abandona la narrativa para ofrecer una sucesión aleatoria de imágenes y ritmos llamativos, así que mejor nos quedamos con la definición de “musical”.

Sigo contando algunas cosas interesantes de la biografía de Stephen King Mientras escribo. Ahora acerca del asunto de por qué escribir.

Adivinar el futuro ha sido una ambición de los seres humanos desde los tiempos más remotos. Se ha intentado conocer el futuro leyendo las entrañas de animales, mirando las estrellas, sacrificando toros o caballos, echando las cartas, examinando los posos del café o interpretando los sueños, como hizo Daniel cuando el rey Nabucodonosor soñó con una extraña estatua:

En otra ocasión he hablado del análisis premortem,  una técnica que se emplea en el desarrollo de proyectos y que consiste en hacer un análisis de nuestro proyecto como si ya hubiera muerto (el proyecto). Un poco deprimente, claro, pero muy útil para poner un poco de distancia entre nosotros y el trabajo que estamos haciendo, entre nuestros sueños e imaginación desbocada y la dura realidad.

La semana pasada hablé del análisis premortem que le practicaron al pobre médium Washington Irving Bishop, sometido a una autopsia todavía en vida, pero ya dije entonces que mi intención era hablar de otro tipo de análisis premortem, el que pueden aplicar estudiantes, investigadores, inventores, guionistas y cualquier persona que se proponga una tarea más o menos creativa, incluidas las que consisten en crear una empresa o diseñar un plan de vida, a sus futuros proyectos.

Existen muchas maneras de definir qué es la inteligencia. Una de las más interesantes y precisas es: "La inteligencia consiste en ser capaz de modificar la conducta al tener en cuenta la información que se recibe del medio circundante".

Había una vez una mujer que, a pesar de que en su tiempo se movía airosa de una ocupación a otra, con firmeza, elegancia y talento, pasó desapercibida con el paso de los años, opacada por el brillo del hombre con el que se casó por segunda vez.

Imposible decir si en los dos breves encuentros de Franz Kafka y Milena estalló el aleteo que distingue la atracción entre hombres y mujeres. Sus cartas parecen indicar que entre ellos había un lazo más fuerte que la propia contingencia de la vida, pero también nos dicen que ninguno de los dos supo luchar por lo que amaban, o no lograron saber lo que querían o no pudieron huir de ellos mismos.

Aunque ahora nos parezca un sueño los primeros treinta y tantos años del siglo XX fueron un parnaso de sabiduría, inteligencia y arte, a pesar de que el país era casi analfabeto y que la universidad era un reducto para determinada clase social. Pero la cantidad y calidad de los artistas que ejercieron su talento en esos años ha hecho que se denomine Edad de Plata y casi de oro podríamos decir sin exagerar.