Peces gobioideos: 60 millones de años de diversidad

Peces gobioideos: 60 millones de años de diversidad Ejemplar del género Sicydium de Puerto Rico. / Zuzana Musilová.

Viven tanto en aguas dulces como salobres, pueden medir entre diez milímetros y 55 centímetros y presentan una gran variedad de colores y formas. Son los gobioideos, un grupo de peces cuyo origen evolutivo data de hace unos 60 millones de años, que, además de servir como organismos modelo en diferentes áreas de investigación, podrían aportar información clave para entender cómo los seres vivos pasaron del medio acuático al terrestre.

Los gobioideos son un grupo de peces teleósteos (con el esqueleto completamente osificado) que constituyen el suborden Gobioidei. Con más de 2.000 especies actualmente reconocidas, representan casi un 10% del total de los teleósteos, y se clasifican en 7 familias diferentes (algunos autores reconocen hasta 10). Aproximadamente el 90% de los gobioideos pertenecen a una única familia denominada Gobiidae, que es la segunda familia de peces con mayor número de especies. El nombre Gobioidei deriva de Gobiidae, y este a su vez, de la palabra latina Gobius.

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Ejemplar de Amblygobius phalaena alimentándose. En la imagen se aprecia cómo esta especie obtiene el alimento del sustrato, para lo cual, toma bocados de arena que luego tamiza y expulsa a través de las branquias para capturar pequeños invertebrados, materia orgánica y algas. / Ainhoa Agorreta.

Ya en 1758, Carlos Linneo, padre de la taxonomía, empleó el nombre Gobius para designar a las siete primeras especies de gobioideos que fueron descritas. De ahí que a estos peces se les conozca tradicionalmente por el nombre de gobios. Pero ¡ojo! no hay que confundirlos con otro grupo de peces de agua dulce que, aunque en castellano también se llaman gobios, pertenecen a la familia Cypriniidae (la misma de los barbos y las carpas) y no están emparentados con nuestros protagonistas, los gobioideos.

En general, los gobioideos son peces de pequeño tamaño que oscilan entre 4 y 10 cm y con una forma corporal cilíndrica o deprimida (aplanada dorso–ventralmente), aunque existen numerosas excepciones a este patrón básico, ya que las especies de este grupo presentan mucha diversidad de formas y tamaños.

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Siluetas: Ejemplos de la diversidad morfológica de gobioideos. Las siluetas no están a escala y se indica el nombre del género al que pertenece cada dibujo. / Soraya Villalba y Lukas Rüber

También existen especies de mayor tamaño, que no suelen superar los 30 cm de longitud, siendo Gobioides broussonnetii, con 55 cm, el gobioideo más grande que se conoce. En el otro extremo, muchos gobioideos presentan fenómenos de miniaturización o evolución de tamaños corporales extremadamente pequeños, especialmente en la familia Gobiidae donde hay numerosos ejemplos de peces de menos de 3 cm. De hecho, esta familia incluye a algunos de los vertebrados más pequeños del mundo, como Trimmaton nanus de unos 8 mm de longitud y Schindleria brevipinguis de unos 10 mm, que con 2 mg de peso es el vertebrado más ligero del mundo.

La gran variabilidad morfológica también afecta a la coloración, a la presencia de escamas en el cuerpo y a la forma, tamaño y fusión de los diferentes tipos de aletas. Existen especies transparentes, especies con patrones de coloración de camuflaje con el sustrato y especies con coloraciones muy llamativas y brillantes.

En algunos casos, las escamas corporales pueden reducirse e incluso desaparecer por completo, dejando al cuerpo recubierto solamente por un mucosa protectora. En los gobioideos, el primer par de aletas ventrales (aletas pélvicas) están situadas en la zona de la garganta y pueden estar totalmente separadas, parcialmente fusionadas, o como en la mayoría de especies de Gobiidae, totalmente unidas entre sí formando un disco que pueden utilizar a modo de ventosa o de ancla para adherirse o sujetarse a los sustratos y soportar las corrientes.

La alimentación de los gobioideos es muy variada. Las especies más pequeñas se alimentan de materia orgánica en suspensión, plancton, algas y otros restos vegetales, mientras que las especies de mayor tamaño son depredadoras de pequeños invertebrados o incluso de otros peces.

La mayoría de las especies de gobioideos son bentónicas (habitan en los fondos de los ecosistemas acuáticos) y sólo unas pocas son pelágicas (habitan en aguas abiertas, aunque generalmente no muy profundas).

Los gobioideos se distribuyen por las regiones tropicales y templadas del planeta ocupando una gran variedad de hábitats marinos (aguas abiertas y ambientes litorales como por ejemplo zonas arenosas y rocosas, cuevas, lagunas intermareales, arrecifes de coral, praderas de pastos marinos), salobres (estuarios, marismas, manglares) y de agua dulce (arroyos, ríos, lagos). Aproximadamente el 90% de las especies de gobioideos son marinas.

En España, los gobioideos sólo están representados por unas 40 especies de la familia Gobiidae, todas ellas marinas.

El grupo de los gobioideos es único en el mundo de los peces, ya que presenta una espectacular diversidad que no se encuentra en otros grupos, y que no sólo afecta a su forma, sino también a su ecología, sus ciclos de vida y su comportamiento. Existen especies trogloditas, que habitan únicamente en la oscuridad del interior de cuevas (nunca salen al exterior) y que presentan degeneración o pérdida de los ojos y de los pigmentos corporales.

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Otras especies habitan en el interior de esponjas o sobre anémonas y corales donde encuentran protección y refugio. Algunas especies de gobios del género Elacatinus son limpiadoras y se alimentan de ectoparásitos presentes en el cuerpo de otros peces de mayor tamaño.

La limpieza ocurre en las llamadas “estaciones de limpieza”, lugares cercanos a los corales donde habitan los limpiadores. A ellas se aproximan los “clientes” (peces que requieren limpieza) que mediante posturas características y/o cambios de coloración indican a los gobios que pueden empezar la limpieza sin riesgo de ser devorados. Sin embargo, las asociaciones más curiosas son tal vez las relaciones de simbiosis, o de mutuo beneficio, que se dan entre algunas especies de gobios y algunas gambas excavadoras.

Estas gambas, que son ciegas, construyen y mantienen madrigueras en las que habitan y pueden criar ambas especies (la gamba y el gobio). La gamba proporciona sedimentos y materia orgánica de la que se alimenta el gobio. Y, por su parte, el gobio es “los ojos” de la gamba, vigilando y avisando de la presencia de depredadores y peligros. La gamba toca constantemente al gobio con sus antenas y éste produce movimientos específicos de la cola como señales de alarma.

Uno de los grupos de gobioideos más populares y mejor conocido son los saltarines del fango, unos peces anfibios capaces de permanecer largos periodos de tiempo fuera del agua (hasta tres días en las especies más terrestres) y que habitan en manglares tropicales de África, Asia y Oceanía.

Para respirar fuera del agua, los saltarines del fango han desarrollado un sistema de respiración similar al de los anfibios, en el que el intercambio gaseoso se da a través de la piel y de las mucosas bucofaríngeas. Bajo el agua, utilizan branquias como el resto de los peces. Pero además, han tenido que adaptar sus ojos y oídos para ver y oír tanto dentro como fuera del agua. Y para moverse por el fango, necesitan unas aletas pectorales muy desarrolladas con las que se arrastran y una cola con la que se impulsan para dar saltos de hasta medio metro.

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Ejemplos de gobios presentes en aguas españolas: A) Gobius bucchichi o rasposo, que vive en asociación con las anémonas de mar y se esconde entre sus tentáculos urticantes cuando se siente amenazado, B) Gobius roulei, C) Gobius cobitis, y D) Gobius paganellus o bobi. / Ulrich Schliewen.

En la actualidad, se están realizando numerosos estudios sobre las adaptaciones de este grupo al estilo de vida anfibio ya que pueden proporcionar información clave para comprender cómo se produjo la colonización del medio terrestre por los vertebrados hace más de 360 millones de años.

La reproducción de los gobioideos también es inusualmente variada en comparación con otros grupos de peces. Hay especies con los dos sexos separados en individuos diferentes, especies hermafroditas con los dos sexos en un mismo individuo de manera simultánea, y especies hermafroditas secuenciales que experimentan cambios de sexo en distintas etapas de su vida.

Estos cambios pueden ser unidireccionales, normalmente hembras que ya se han reproducido y que en la edad adulta se transforman en machos, o bidireccionales, de machos a hembras y de hembras a machos indistintamente. Por otro lado, hay especies que sólo se reproducen una vez en su vida y mueren tras la reproducción y otras que presentan múltiples ciclos reproductivos a lo largo de su vida.

Los gobioideos pueden ser monógamos, polígamos o promiscuos, con una época reproductora en las regiones templadas y dos en las tropicales, y en varias especies se dan tácticas de desove oportunistas, en las que algunos machos no emparejados se cuelan en los nidos de otros machos emparejados o dominantes para fecundar algunos huevos.

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Saltarines del fango de Malasia. De arriba a abajo: Boleophthalmus boddarti, Boleophthalmus pectinirostris y Boleophthalmus pectinirostris macho saltando durante el cortejo. En todas las especies, los machos saltan para atraer a las hembras a sus madrigueras. / Gianluca Polgar.

Todas las especies de gobioideos son ovíparas y ponen sus huevos en nidos o madrigueras y presentan cuidado parental por parte de los machos hasta que eclosionan los huevos. El registro fósil de los gobioideos es, en general, escaso, especialmente en lo que se refiere a los representantes iniciales del grupo, y sólo ha proporcionado información limitada sobre el origen y las relaciones evolutivas entre los principales linajes.

Ha sido recientemente, con el uso de técnicas moleculares de comparación de ADN, cuando se han podido establecer claramente las relaciones de parentesco entre las principales familias actualmente reconocidas, así como entre muchas de las especies dentro de ellas. Sin embargo, aún quedan numerosas relaciones por esclarecer para conseguir un marco evolutivo completo que permita avanzar en estudios comparativos de gobioideos a múltiples niveles (desde genéticos hasta ecológicos).

De hecho, determinados representantes de gobioideos se usan cada vez más a menudo como organismos modelo para estudiar una amplia variedad de temas de investigación, tales como el desarrollo y embriología de vertebrados o la expresión de genes en condiciones ambientales cambiantes.

Esto evidencia la creciente importancia de este grupo de pequeños, pero enormemente diversos peces que tuvieron su origen evolutivo hace más de 60 millones de años

Copyright del artículo © Ainhoa Agorreta. Publicado originalmente en NaturalMente, revista del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en www.TheCult.es con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

Ainhoa Agorreta

Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). Los artículos de Ainhoa Agorreta se publican en www.TheCult.es por cortesía del MNCN con licencia CC no comercial.

Sitio Web: www.mncn.csic.es

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Lobo (Oberon7up), ratonero de cola roja (Putneypics) y paisaje montañoso (Dominik Bingel), CC

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