Las Galápagos y Darwin

Las Galápagos y Darwin Imagen superior: Solitario George, último ejemplar de la tortuga gigante de Pinta (Chelonoidis nigra abingdoni) (Foto: Arturo de Frias Marques, CC).

Solamente cinco semanas, entre los meses de septiembre y octubre de 1835, permaneció el Beagle en las Islas Galápagos, pero fue tiempo suficiente para que Charles Darwin se diera cuenta de que la historia natural de estas islas era notable y que la mayoría de sus especies tanto animales como vegetales no se encontraban en ninguna otra parte del mundo.

Durante este tiempo, Darwin visito islas como Santa Cruz, San Cristóbal, Isabela, Fernandina y Santiago, en las cuales muchos animales llamaron su atención, pero sin duda alguna las aves y los reptiles tanto marinos como terrestres fueron los que más estimularon su imaginación.

Los pequeños y frágiles pinzones, los siempre activos y curiosos cucuves o sinsontes, las enigmáticas tortugas gigantes y las asombrosas iguanas, ayudaron a Darwin a percibir la presencia de una larga cadena evolutiva que se remontaba a las formas más simples de la vida y que terminaban en las formas más evolucionadas. A pesar de encontrarse en este maravilloso escenario natural, Darwin en ese momento no tuvo ninguna respuesta a por qué las formas de vida eran tan diferentes en estas islas remotas de las del resto del mundo; sin embargo empezó a hacerse preguntas que más tarde se convirtieron en la base de sus famosas teorías sobre evolución a través de selección natural y el rol de la selección sexual en las relaciones intraespecíficas de los organismos.

No cabe duda entonces la importancia que ha tenido el archipiélago de Galápagos en el entendimiento y desarrollo de las hipótesis darwinianas y neodarwinianas. ¿Pero qué ha pasado en este archipiélago después de la visita de Darwin?

Episodios relatados durante el viaje del Beagle indican claramente que los balleneros y residentes de las islas consumían cotidianamente la carne de tortuga gigante. El mismo Darwin menciona que durante su estadía en las islas probó la carne de tortuga en diversas preparaciones culinarias.

Esto es una evidencia de que la historia de colonización de las islas ha sido el factor preponderante en el nivel de alteración ecológica y la interrupción de procesos evolutivos que han ocurrido en este sistema. La extirpación de poblaciones y extinción de especies nativas o endémicas son el resultado de la sobreexplotación de estos recursos o de la introducción de especies invasoras producida por la presencia humana a través del tiempo, comenzando quizá desde la época de piratas y balleneros, quienes básicamente diezmaron las poblaciones de algunas especies de tortugas gigantes e introdujeron casi con seguridad chivos y ratas negras.

A pesar de esta problemática, el número de especies que se han extinguido en este archipiélago es mucho menor al número registrado en otros sistemas oceánicos, como en Hawai, Polinesia o el Mediterráneo. Afortunadamente el gobierno del Ecuador desde la toma de posesión de las islas como parte del territorio nacional ha mostrado un profundo interés y responsabilidad en proteger y conservar este ecosistema único en el mundo. Pero lo más importante es que la sociedad ecuatoriana ha desarrollado una conciencia ecológica que ha permitido reducir la frecuencia e intensidad de los posibles impactos que puedan alterar la salud ambiental de este archipiélago. Es así como en 1934 y 1936 algunas especies y ecosistemas de las Islas son declarados protegidos.

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Imagen superior: Iguana terrestre de las Galápagos (Foto: Peter Wilton, CC).

Estos primeros esfuerzos por proteger este archipiélago se ven ratificados el 4 de julio de 1959, cuando a través de un decreto ejecutivo se declara Parque Nacional el 97% del territorio terrestre de las islas y además se crea la Fundación Charles Darwin.

En 1964 se establece la Estación Científica Charles Darwin en la isla Santa Cruz con el objetivo de generar información científica que ayude al Parque Nacional Galápagos en la toma de decisiones sobre el manejo de la flora y fauna de la región.

El trabajo conjunto de estas dos organizaciones, que a través de una alianza simbiótica han logrado investigar, proteger, conservar y restaurar poblaciones y ecosistemas en las islas, fue premiado cuando en 1979 la UNESCO declara a esta provincia insular del Ecuador como Patrimonio Natural de la Humanidad.

Posteriormente se hacen esfuerzos para conservar no sólo el patrimonio terrestre sino también el marino, y es así como en 1986 se crea la Reserva de Recursos Marinos de Galápagos. En el mismo año el Parque Nacional Galápagos es incluido en la lista de las Reservas de la Biosfera por su singular valor natural científico y educativo.

El fortalecimiento jurídico como una herramienta para garantizar la protección y conservación de las Islas se ve fortalecido a través de la Constitución Política de la República del Ecuador de 1998, la cual dispuso que la provincia de Galápagos tenga un régimen especial, con la promulgación de una Ley Especial para su Conservación y Desarrollo Sustentable, y con ésta se declara Reserva Marina de Galápagos (RMG), con una superficie de 40 millas náuticas medidas a partir de la línea base del Archipiélago (puntos más salientes) y las aguas interiores.

Esta decisión del gobierno ecuatoriano garantiza que todo el capital natural tanto terrestre como marino de las islas sea protegido y conservado, y que toda actividad en estas áreas protegidas sea sustentable. Es decir existe la firme convicción del Ecuador y su gente de que el legado de Darwin resista al tiempo manteniendo niveles de equilibrio ecológico que permita a Galápagos seguir siendo ese importante laboratorio natural en beneficio de la humanidad.

Si bien es cierto que en la actualidad la protección, conservación y desarrollo sustentable son las principales prioridades en esta región insular del Ecuador, recientes descubrimientos de nuevas especies de reptiles hacen pensar que la investigación básica, la cual se basa en el legado de Darwin, no debería todavía terminar su ciclo en este sistema insular. Los hallazgos de nuevas especies terrestres de iguanas y culebras corroboran que la investigación para la conservación de la diversidad biológica de las Islas Galápagos debería mantenerse como uno de los principales programas dentro de las actividades del Parque Nacional Galápagos y de la Fundación Charles Darwin.

Copyright del artículo © Marcos Altamirano Benavides. Publicado originalmente en el periódico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en www.TheCult.es con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

Marco Altamirano Benavides

Universidad Iberoamericana del Ecuador (UNIBE). Museo Ecuatoriano de Ciencias Naturales.

Sitio Web: www.mncn.csic.es

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Lobo (Oberon7up), ratonero de cola roja (Putneypics) y paisaje montañoso (Dominik Bingel), CC

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Caballo islandés (Trey Ratcliff), garza real (David MK), vacas de las Highlands (Tim Edgeler), pavos (Larry Jordan) y paisaje de Virginia (Ed Yourdon), CC

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