El hacedor de dinosaurios

El hacedor de dinosaurios Imagen superior: Benjamin Waterhouse Hawkins, "Early Jurassic Marine Reptiles" (1876).

El mundo de los dinosaurios es fascinante. Quién no se ha sentido alguna vez maravillado por su apariencia y el colosal tamaño de algunos de ellos. Y quién no ha fantaseado con la ficción de El mundo perdido de Arthur Conan Doyle Parque Jurásico de Michael Crichton.

Los dinosaurios nos gustan y nos atraen de forma casi hipnótica. Y si hay un público especialmente entregado a en esta fascinación son los niños. ¿Conocen a algún pequeño que no preste atención cuando se habla de ellos?

Las representaciones, ya sea en forma de imágenes o esculturas, a escala o incluso a tamaño natural, de estos vertebrados que dominaron el Mesozoico durante más de cien millones de años, han sido siempre un goloso cebo de los espacios de divulgación de la ciencia y en particular de los museos, donde en muchos de ellos grandes saurios o sus fósiles presiden la entrada a los mismos.

elhacedor1

Imagen superior: cartel publicitario del libro "Le monde avant la creátion de l’Homme", de Camille Flammarion (1886)

El término dinosaurio fue acuñado en 1841 por el controvertido paleontólogo y naturalista Richard Owen en una reunión de la British Association, una institución fundada diez años antes como contrapunto a la elitista y conservadora Royal Society. Pero antes de llamarse como los conocemos en la actualidad ya se podían ver, con lo pocos datos de la época, representaciones artísticas de animales desaparecidos como ellos.

Benjamin Waterhouse Hawkins (1807-1889) fue un pintor y escultor londinense especializado en ilustraciones de animales extintos y colaborador del Museo Británico (Historia Natural), conocido por ser el autor de los dibujos que acompañan el volumen Peces y reptiles del libro Zoología del viaje del Beagle. Los modelos que Hawkins utilizó para ilustrar dicho volumen fueron los que había recogido el joven Charles Darwin en su mítico viaje.

Una de las obras más famosas de Hawkins son las esculturas que realizó para la Gran Exposición celebrada en Londres en 1851. Durante los tres años siguientes alrededor de 33 reproducciones de saurios formaron parte de las maravillas albergadas en The Crystal Palace, un pabellón de hierro fundido y cristal situado en Hyde Park y que se convirtió en el icono de la exposición. Las esculturas estaban hechas de hierro a modo de esqueleto y cubiertas de ladrillo y otros elementos recubiertos con cemento pintado.

elhacedor2

Imagen superior: estudio de Benjamin W. Hawkins en Sydenham donde creó los dinosaurios de Crystal Park

En la nochevieja de 1852 se celebró un festín en el interior de un gigantesco modelo de iguanodonte a medio construir al que asistieron amigos del anfitrión y personalidades culturales de la época. Alrededor de una veintena de comensales pudieron disfrutar de un suculento menú en el interior de un dinosaurio.

elhacedor3

Imagen superior: el banquete del iguanodón

Todavía se conservan restauradas algunas de las esculturas de Hawkins en el popular Crystal Palace Park, al sureste de Londres.

elhacedor4

Las reconstrucciones de Hawkins contaron con la supervisión del entonces director del Museo Británico (Historia Natural), el iracundo Richard Owen, el cual no se llevaba muy bien con Darwin y sus ideas sobre la evolución. Y aunque las representaciones no eran todo lo exactas o rigurosas que nos gustaría, sí que supusieron un anzuelo para captar la atención del público general por la zoología prehistórica.

Tras el éxito de la Gran Exposición, Hawkins fue seducido en 1868 por el Nuevo Mundo para llevar a cabo el ambicioso proyecto de construir el museo paleontológico más grande del mundo en el Central Park de Nueva York.

Finalmente el museo no vio la luz debido a problemas financieros y varios sabotajes de sus creaciones, pero durante sus años en Norteamérica, Hawkins, que poseía una sólida formación como zoólogo, reconstruyó enormes esqueletos fósiles para el paleontólogo Edwin Drinker Cope.

BenjaminWaterhouse

Imagen superior: Benjamin Waterhouse Hawkins. Fotografía de Maull & Polyblank.

El mundo del arte posterior a Benjamin W. Hawkins siempre estará agradecido a su obra. Varias generaciones de creadores de maquetas e ilustradores de museos, películas o documentales han reconocido la influencia de este pionero del siglo XIX pero quizá lo más importante fuera que abriera un nuevo camino en la utilización del arte como forma de divulgar la ciencia. Como dijo el propio Hawkins en 1854: «This direct teaching through the eye has been recognized as a principle and a facility of education for some years past even in the limited sphere of the schools»

Referencias:

The Encyclopedia of Evolution. Humanity’s Search for Its Origins, Richard Milner (1990).

Este artículo ha sido realizado por Daniel Torregrosa (@DaniEpap) y es una colaboración de Naukas con la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU. Publicado previamente en el blog de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País VascoCuaderno de Cultura Científica está bajo una licencia CC.

Daniel Torregrosa

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Murcia (UMU) y miembro de la Real Sociedad Española de Química.

Fotografía: Radiotelevisión de la Región de Murcia.

logonegrolibros

  • Darwin y el dios omnipotente
    Escrito por
    Darwin y el dios omnipotente Sé que no soy muy original en mi admiración hacia Darwin, puesto que es tal vez el científico más importante que ha existido. Su teoría de la evolución quizá no tenga la sofisticación teórica de…
  • Cine maravillosamente sonoro
    Escrito por
    Cine maravillosamente sonoro Si no la madre, al menos la comadrona. Eso fue la ópera para el cine .Y si caben dudas, revéanse los primeros largometrajes de aparato, como Intolerancia de Griffith y Cabiria de Giovanni Pastrone: los…
  • Falsificar la ciencia
    Falsificar la ciencia La gran confianza que tenemos en la ciencia y en el conocimiento que produce se basa en gran parte en su riguroso sistema de control de calidad. Para que algo sea válido en ciencia…

Trestesauros500

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • La infanta y el tití
    Escrito por
    La infanta y el tití A Catalina Micaela no parecían gustarle los animales tanto como a su hermana Isabel, pero transigió en dejarse retratar con ese pequeño tití. Ese monito enano que había llegado desde Portugal, uno más de los…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • El cuarto Turco de Pésaro
    Escrito por
    El cuarto Turco de Pésaro El verano de 1983 fue la primera ocasión en que el Festival Rossini de Pésaro –el abreviado ROS iniciado tres años atrás con La gazza ladra– consideró la ópera número trece del compositor local, es…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC

  • Las náyades y sus secretos
    Escrito por
    Las náyades y sus secretos ¿Qué hemos captado en esta fotografía? Bajo el agua, agarrada a una roca para no verse arrastrada por la corriente, esta criatura no es fácil de identificar, a no ser que uno sea aficionado a…