Bosques Modelo, paisajes de aprendizaje e investigación aplicada

Bosques Modelo, paisajes de aprendizaje e investigación aplicada Imagen superior: estudiantes internacionales del Máster MEDfor visitan el Bosque Modelo Candidato Palencia.

El mundo rural está, generalmente, muy alejado del mundo de la investigación y la ecología. Es frecuente comprobar que algunos científicos no dan ningún valor a la experiencia de las personas que viven en contacto directo con la naturaleza, al mismo tiempo que muchas personas que viven del campo, ven con recelo las propuestas que se hacen desde foros académicos. Iniciativas como Bosques Modelo intentan acercar dos realidades que deberían marchar de la mano pero que, en demasiadas ocasiones, permanecen muy alejadas entre sí.

Un Bosque Modelo se define como una asociación voluntaria de entidades y personas que viven o se interesan por un área natural para tratar de descubrir, definir, fomentar y garantizar la sostenibilidad de ese territorio. Al compartir su experiencia y conocimiento, contribuyen, desde ámbitos locales, a alcanzar objetivos ambientales a escala mundial.

Sin embargo, otra definición podría ser la unión de gente que vive en un territorio y que trabaja por la sostenibilidad del mismo, tanto desde un punto de vista medioambiental, como económico, cultural y social. En el compromiso está la clave.

Estos progresos de gobernanza a escala paisaje (desde 10.000 hectáreas en República Dominicana, hasta el Bosque Modelo Chiquitano en Bolivia con 20,4 millones de hectáreas) empezaron a principios de los años 90 como una iniciativa del Ministerio de Recursos Naturales de Canadá y actualmente forman una red de más de 60 sitios por todo el mundo.

Uno de estos sitios se encuentra en la provincia de Palencia (Castilla y León, España), con el estatus de Bosque Modelo Candidato. Allí llevan trabajando desde hace un par de años por la construcción de redes de colaboración en el territorio. Con más de 4000 Km2 y compuesto por 92 municipios, este territorio está limitado al norte por el Parque Natural de la Montaña Palentina y al sur por el Camino de Santiago, y se trata de un paisaje de transición entre tierra de campos de cultivo y la montaña, comprendiendo paisajes de páramos y valles, pinares y bosques de ribera.

Las partes interesadas en el Bosque Modelo de Palencia son los municipios locales, empresas, cooperativas, las organizaciones sin ánimo de lucro, la Universidad de Valladolid, la Diputación de Palencia y la Junta de Castilla y León, y gente a título personal que quiere implicarse en el desarrollo del territorio.

Las prioridades del Bosque Modelo de Palencia incluyen un paisaje vivo e integrado orientado hacia la juventud y el desarrollo económico sostenible local, los recursos forestales como fuente de trabajo en el territorio, la micología y la restauración del paisaje forestal.

Una parte importante del trabajo de este Bosque Modelo, como el de otros ejemplos por todo el mundo, es la transferencia de conocimiento y el aprendizaje colaborativo. Desde las universidades y centros de investigación estas estructuras son una oportunidad para la aplicación práctica de sus investigaciones, en colaboración con los agentes del territorio. Y a su vez, los agentes del territorio recurren a universidades y centros de investigación para la búsqueda de soluciones de problemas del territorio.

En el ejemplo concreto de Palencia se trata de un territorio neo-forestal, es decir, con masas forestales importantes pero no con una actividad empresarial y económica tradicional. Esto empieza a cambiar debido a que los bosques existentes comienzan a ser fuente de actividad no solo para madera, sino para otros recursos como las setas.

A partir de ahí, los propietarios de estos montes han recurrido a la figura del Bosque Modelo como fuente de información y puente con las universidades y centros de investigación. Una de las primeras iniciativas en las que se está trabajando en Palencia es un parque micológico, un espacio forestal creado con el fin de fomentar la presencia y dar valor a los hongos silvestres.

Esto se consigue mejorando la gestión forestal, teniendo en cuenta las setas y usando recursos para estimular proyectos en los que se implican los vecinos e incrementando su participación en la toma de decisiones y acciones. Logramos así que mejore su situación laboral y vital colaborando en que la región se aleje de la despoblación. Este concepto, encaja perfectamente con los principios de los Bosques Modelo, ya que su finalidad principal es tanto articular el territorio como mejorar la gestión forestal de sus bosques focalizado a la seta como producto. Se desarrollan así nuevas formas de explotar un recurso, a la vez que se crea un ‘laboratorio territorial’ en el que se desarrollan y difunden experiencias innovadoras a escala local, regional e internacional”.

Otro ejemplo de transferencia de conocimiento es el del Bosque Modelo de Ifrane (Marruecos), con dos experiencias, una sobre hornos mejorados y otra de mejora de explotaciones ganaderas.

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Imagen superior: aula de señalamiento en Pino del Río. Es una parcela en la que todos los árboles están medidos e identificados y asociados a un programa informático para servir de base para la formación y transferencia tecnológica de la gestión forestal sostenible. Izquierda) detalle de un árbol. Derecha) Visita de un grupo de estudiantes del Máster MEDfor.

Las comunidades rurales montañosas del Bosque Modelo Ifrane dependen de la madera para cubrir muchas de sus necesidades energéticas. La calefacción y el horneado de pan representan más del 85% del consumo doméstico total de madera para combustible. En particular, los hornos de pan tradicionales consumen un promedio de 40 kg de madera por día en las zonas montañosas y 24 kg en áreas de baja altitud.

Asimismo, los hornos de pan tradicionales se encuentran fuera de los hogares con lo que las mujeres, que son quienes generalmente los utilizan, se ven expuestas a bajas temperaturas de manera regular en los meses de invierno.

Con el apoyo de la administración forestal nacional de Marruecos, el Bosque Modelo puso en práctica un proyecto piloto que se concentra en el desarrollo y distribución de hornos mejorados, más eficientes desde el punto de vista energético. El proyecto tiene por objeto reducir la presión ejercida sobre los bosques al incrementar la eficiencia energética de los hornos y reducir el consumo de madera para combustible.

Los nuevos hornos sirven para varios propósitos y requieren poca madera para operar. Pueden utilizarse simultáneamente para hornear pan, templar una habitación, cocinar y calentar agua. En el marco del proyecto piloto, se distribuyeron veinte hornos mejorados en hogares que se encuentran dentro del Bosque Modelo, en regiones de menor y mayor altitud.

Según los controles del equipo del Bosque Modelo, la nueva tecnología redujo el consumo de madera en un 85% para el horneado de pan y en un 69% para la calefacción y la cocina. Además, los nuevos hornos han mejorado el estándar de vida de las mujeres rurales ya que ahora pueden realizar varias actividades con un solo horno, y el esfuerzo y tiempo empleados para recolectar madera para combustible se ha visto reducido. Pero sobre todo, el implicar a la población en el desarrollo del modelo, incluyendo sus recomendaciones e ideas, les ha hecho apropiarse del proyecto y de la importancia de su objetivo final: reducir la presión sobre los bosques.

El otro ejemplo de esta iniciativa, la mejora de explotaciones ganaderas, se trata de una transferencia directa entre un centro de investigación agrícola y los pastores de ovejas de la zona, consiguiendo la misma rentabilidad con menos animales y menos suplementos alimenticios, cambiando los hábitos de pastoreo. El sistema de pastoreo tradicional de la región se basa en el pastoreo trashumante, en el cual las personas y los rebaños se mueven estacionalmente entre las zonas de páramos menos elevadas y las montañas más altas para explotar las zonas de pastoreo bien definidas.

Con los años, la práctica de la trashumancia, y el uso de rutas establecidas, los pactos y acuerdos de pastoreo han evolucionado y, en algunos casos, ha supuesto un menor movimiento de los rebaños, lo que se traduce en un mayor impacto en zonas determinadas.

Estos son solo unos ejemplos, pero muchos más se pueden encontrar en la página web de la Red Internacional de Bosques Modelo (http:// ribm.net). Los Bosques Modelo han ido evolucionando desde su origen como territorios en los que aplicar una gestión forestal sostenible a procesos de aprendizaje y aplicación práctica de investigaciones en campos muy variados, incluyendo la investigación social de la construcción de los propios procesos en sí. Son territorios en los que aprender unos de otros, aplicar experiencias y compartirlas en red.

Copyright del artículo © Pilar Valbuena. Publicado originalmente en NaturalMente, revista del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en TheCult.es (Thesauro Cultural) con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

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Lobo (Oberon7up), ratonero de cola roja (Putneypics) y paisaje montañoso (Dominik Bingel), CC

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Caballo islandés (Trey Ratcliff), garza real (David MK), vacas de las Highlands (Tim Edgeler), pavos (Larry Jordan) y paisaje de Virginia (Ed Yourdon), CC