¿Puede un estudiante dominar internet sin leer libros?

¿Puede un estudiante dominar internet sin leer libros? Imagen superior: StockSnap, Pixabay, CC.

La revolución digital nos ha proporcionado extraordinarios beneficios, pero también plantea dudas inquietantes. Dudas que, en general, procuramos ignorar para que nadie piense que somos unos nostálgicos de ese pasado en el que aún no existían ni Wikipedia, ni WhatsApp, ni los vídeos de YouTube.

De un tiempo a esta parte, a los padres, a los docentes y a los divulgadores se les ha dicho que el futuro pasa casi exclusivamente por las pantallas digitales. Sin las nuevas tecnologías de la información, los alumnos nunca estarán preparados para ese porvenir en el que el teclado o las pantallas táctiles irán sustituyendo a las bibliotecas. Incluso hay gurús que anuncian la desaparición de las clases presenciales, y nos prometen que en los años venideros podremos distrutar de una enseñanza a distancia, basada en videotutoriales y cursos online.

Asimismo, hay expertos que, puestos a especular, afirman que el 75 o el 80% de las profesiones del futuro aún no existen, o que el conocimiento de datos ‒y su memorización‒ ya no tienen sentido en un mundo en el que podemos teclear cualquier consulta en el buscador de Google.

Por supuesto, no faltan los padres y profesores preocupados ante los desafíos de esa nueva cultura digital. Padres y profesores que se hacen preguntas muy razonables. Por ejemplo: ¿Cómo puedo ayudar a mis hijos a distinguir las mentiras que tanto abundan en la red? ¿De qué modo pueden mis alumnos elegir las páginas adecuadas para resolver una duda? ¿Será verdad que la memorización ya no sirve de nada? ¿Estamos condenados a que los estudiantes se limiten a hacer un "corta y pega" cada vez que se les propone hacer un trabajo con el ordenador? ¿Realmente da lo mismo leer un libro impreso, escrito por un especialista, que consultar las webs mejor posicionadas?

Es difícil cuestionar determinados aspectos de la corriente digital sin que a uno le llamen apocalíptico, o incluso cosas peores. Sin embargo, también es difícil ignorar los estudios que señalan el limitado beneficio que tiene la tecnología en las aulas. Una tecnología que se facilita al alumnado con la mejor de las intenciones ‒prepararles para el futuro y enseñarles a dominar el conocimiento on line‒, pero que, en la práctica, sólo funciona cuando el ordenador o la tableta están en manos del maestro y no de sus discípulos. Es decir, cuando la tecnología es puesta al servicio de la enseñanza clásica de una forma sensata, con el fin de mejorar sus posibilidades.

puedeun2

Imagen superior: Pixabay, CC.

De momento, los estudios que se han hecho en aulas donde cada alumno tiene a su disposición una pantalla no son demasiado alentadores. Es cierto que los buenos estudiantes sacan partido de las fuentes digitales, pero para los menos entusiastas, el ordenador se convierte en un instrumento que les ayuda a prescindir de dos virtudes del aprendizaje: el esfuerzo y la concentración.

En otras palabras: a esos alumnos ya no les hace falta recorrer las páginas de un largo artículo, o de un libro entero, cuando pueden acceder a un mínimo resumen. Y tampoco están demasiado dispuestos a memorizar o interpretar esa información, sobre todo cuando pueden recortar párrafos de la Wikipedia.

Además, por mucho que se recomiende el empleo didáctico del móvil o de la tableta, ¿quién diablos querría leer un libro clásico o un texto educativo en la pantalla cuando ese mismo dispositivo nos ofrece la libertad de ver un gameplay, abrir Snapchat o echar a escondidas otra partida de Fortnite?

Cierto: los profesores o los padres están ahí para evitarlo, e incluso existen programas de vigilancia más o menos eficaces. Ahora bien, ya me dirán ustedes si el mensaje pedagógico que reciben los chavales es el idóneo.

Naturalmente, en lugares en los que no hay un acceso fácil al conocimiento ‒piensen en poblaciones aisladas, o poco favorecidas económicamente‒, la enseñanza exclusivamente digital puede ser una bendición. Pero estas ventajas, en todo caso, no desdicen lo anterior.

La solución a todo esto no es nada fácil. Las pantallas forman parte de nuestras vidas, y eso nadie debe ignorarlo. Y el uso de simulaciones digitales o de vídeos interactivos tiene su utilidad en el aula. De ahí que sea tan importante fomentar la curiosidad, la interacción, el autocontrol y la creatividad del estudiante frente a los riesgos que plantea vivir ‒y aprender‒ frente a uno de esos dispositivos. Riesgos como el aislamento, la procrastinación, la falta de curiosidad, el uso abusivo de internet y la fea costumbre del plagio (el dichoso corta-y-pega).

Deseamos que los alumnos ‒nuestros hijos‒ sepan distinguir los contenidos relevantes. Deseamos que aprendan a distinguir la verdad entre las innumerables mentiras y manipulaciones que circulan por la red. Deseamos que aprendan a navegar en busca de conocimientos que contribuyan a su formación intelectual. Y sin embargo, el resultado es que se acaban creyendo lo primero que les envía un compañero por WhatsApp, confían ciegamente en Wikipedia, y en el mejor de los casos, ojean los párrafos iniciales de lo primero que aparece en Google sobre un determinado tema.

Díganme: si sus hijos tuvieran que beber un vaso de agua, ¿les invitarían a situarse frente a una boca de riego de las que emplean los bomberos? Pues poco más o menos, eso es lo que viene a ser una búsqueda en Internet.

Si ustedes decidiesen aprender de forma fiable y eficiente sobre una determinada materia ‒por ejemplo, arquitectura, filosofía griega o historia de la Segunda Guerra Mundial‒, seguramente acudirían a una buena biblioteca. En sus estantes, encontrarían una selección de libros sobre la materia. Una selección realizada por profesionales, conscientes de cuáles son las obras de referencia.

Y así, después de haber leído los libros más recomendables sobre dicha disciplina, tendrían ya la formación necesaria para adentrarse en internet, contrastando lo bueno y lo malo, lo seguro y lo trivial, lo interesante y lo insustancial, lo auténtico y lo falso.

En fin, supongo que lo que sería recomendable para nosotros, lo será también para esos chicos a los que hemos arrojado sin salvavidas al océano digital.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2007, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (TheCult.es), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las artes.

launicaperfil

logonegrolibros

Términos de uso y Aviso de privacidad. ISSN 2530-7169 (Ilustración: Kellepics, CC)

  • "Dellas", la utopía de Charlotte Perkins Gilman
    Escrito por
    "Dellas", la utopía de Charlotte Perkins Gilman Charlotte Perkins Gilman nació el 3 de julio de 1860 en Hartford, Conneticut. Es considerada una escritora feminista, aunque ella rechazaba esa etiqueta. Las razones de Perkins Gilman para no considerarse feminista eran muy razonables, pero…
  • Lecturas americanas. Segunda serie
    Escrito por
    Lecturas americanas. Segunda serie La primera serie de estas lecturas abarca desde el año 1974 hasta 1989 y fue publicada por Ediciones Cultura Hispánica (Madrid, 1990). Imagen superior: foto del escritor Jorge Luis Borges en el Hôtel des Beaux…

logonegrociencia

Comfreak, CC

Trestesauros500

Vlynn, CC

  • Penélope Christiana
    Escrito por
    Penélope Christiana Valentina Pinelo, agustina profesa en el Convento de San Leandro, de la ciudad de Sevilla. Valentina, perteneciente a una familia de ricos mercaderes genoveses, asentados en la capital de Indias, es la autora de un…

Cartelera

Cine clásico

  • Cine, flamenco y tópicos
    Escrito por
    Cine, flamenco y tópicos Carmen la de Triana (1938) Parece que la única mirada que interesa al cine es la que abre la puerta al tópico andaluz, a las juergas de los señoritos, a la miseria que se alivia…

logonegrofuturo2

Imagen © Richard Kingston (young rascal)

  • El científico y el hombre araña
    El científico y el hombre araña Una cosa es construir un relato ficticio en el que se explican los poderes de un superhéroe mencionando vagamente alguna justificación científica, y otra es seguir los cánones de la verdadera ciencia ficción. Éstos exigen…

logonegrolibros

MystycArtDesign, CC

logonegromusica

Fradellafra, CC

  • Elvis herido
    Escrito por
    Elvis herido El día que murió Elvis, un 16 de agosto de 1977, yo estaba con mi padre en un pueblo de la costa. Tal vez estaban también mi hermana y Ana, una amiga de mi padre,…
  • Victor Herbert, un inventor del glamour
    Escrito por
    Victor Herbert, un inventor del glamour El escritor argentino Manuel Puig decía que el glamour de Hollywood provenía de la Europa Central anterior a la guerra de 1914 y que bastaba con comprobarlo viendo la iluminación nocturna de Budapest. Podría agregarse…

logonegroecologia

Coffy, CC

  • Uros, cuando los toros no eran de lidia
    Escrito por
    Uros, cuando los toros no eran de lidia “..Líbrame señor de la boca del león, y óyeme librándome de los cuernos de los uros...” (Salmo 22:21) Siempre que se habla de grandes animales que convivieron con nuestros antepasados uno piensa en gigantescos mamuts…

etimologia