Las giras de los Ramones contadas por su road manager

¿Las drogas? ¿Las novias? ¿El reparto del dinero? ¿La crisis creativa? ¿La fama? No, la verdadera prueba de fuego para comprobar la solidez de un grupo musical y la amistad y compañerismo entre sus miembros es sobrevivir a la furgoneta. Un espacio reducido en el que no pueden esconderse los unos de los otros, donde molesta el humo, el olor a pies y donde las manías de cada uno, como decía aquel concursante de reality, se magnifican.

No serán ni uno ni dos los grupos que quedan seriamente tocados en su línea de flotación después de chuparse cientos de horas atrapados en una furgoneta durante una gira... Ni tampoco los que cuando llegan a casa en su cabeza se repite una y otra vez "nunca más, nunca más, nunca más".

Monte Melnick era amigo de la infancia de Tommy Ramone y con él jugó a ser estrella del rock en la adolescencia, aunque por unas cosas u otras, sus caminos terminasen separados y se volvieran a juntar cuando Monte empieza a trabajar para ellos como road manager. Empezó con ellos a la par que el grupo y terminó cuando se separó la banda. Tanto él como Arturo Vega —diseñador del famoso logotipo del águila, creador de las camisetas y encargado de las luces y telones de los conciertos— pueden y deben ser considerados como miembros de pleno derecho del grupo a pesar de no llevar el apellido Ramone.

A bordo de la furgoneta primero y los autobuses de gira después, Monte Melnick tuvo que sufrir en sus carnes las iras del dictador Johnny, los trastornos de Joey, la bipolaridad de Dee Dee y las bromas pesadas del resto de miembros y técnicos (en vídeos del grupo y en alguna canción aparecen menciones subliminales hacia él). Como una madre ejerció de fiel guardián de cuatro desarrapados con chaquetas de cuero que iban a su bola y nunca se preocuparon de nada más que no fuera tocar.

Monte Melnick ha pasado más de 20 años viviendo en medio de las disputas de cuatro estrellas intentando apaciguar los ánimos más de una vez como si fuera la cola de contacto que mantenía unida la máquina de hacer rock 'n roll y tras más de dos mil conciertos y la separación definitiva del grupo, Melnick decidió escribir sus memorias a las que tituló De gira con los Ramones (Munster Books) tras el fallecimiento de Joey, las cuales se editaron [en 2009] en España.

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Con una preciosa portada estilo cómic, De gira con los Ramones reúne en más de 300 páginas toda la colección de recuerdos de Monte, tanto vividos como visuales. Cientos de pases de escenario, recuerdos de giras, listas de escenario, fotos personales de los viajes, contratos... Si la información visual es apabullante y ya sólo por sí misma vale la edición del libro, el texto escrito por Monte Melnick no se queda atrás.

No hay narración, no hay prosa, nada se maquilla ni embellece. Simplemente Monte lanza temas, cuenta su versión y el resto de protagonistas van dando su opinión del asunto en el estilo de memorias colectivas que tanto se dan en el mundo del rock. Hemos leído otros libros sobre los Ramones, todos muy interesantes y básicos, pero el de Monte Melnick es fundamental porque son todos los protagonistas de las anécdotas hablando en primera persona sin elementos exteriores que les cohíban o hagan que se corten a la hora de opinar.

Por ejemplo, por fin conocemos la verdad sobre las famosas leyendas urbanas de si Dee Dee se dedicaba a la prostitución masculina antes de entrar en los Ramones o, incluso, si continuó ejerciendo ese trabajo con gente influyente de la industria estando ya en el grupo. También la tan cacareada persecución de Phil Spector pistola en mano por su mansión a los miembros del grupo o los problemas médicos de Joey y el odio acérrimo que se tenían Johnny y él. Tráfico de drogas y armas en las giras, novias psicópatas o descubrimientos como que un grupo tan rockero como los Ramones ¡coreografiaba sus actuaciones! Joey tenía un pie de micro en su casa con el que se dedicaba a ensayar movimientos delante de un espejo que luego reproducía en el escenario (sí, Joey se movía aunque no lo pareciese) y Johnny y Dee Dee habían ideado unos pasos de baile mínimos a la hora de moverse hacia delante o atrás del escenario o pegar saltitos en el momento justo de cada canción. ¡Quién lo iba a decir!

De gira con los Ramones, prologado por el reputado Jaime Gonzalo que casualmente es uno de los coprotagonistas de una de las anécdotas que Monte Melnick relata en el interior, es una delicia tanto para los ojos como para aprender lo nunca antes visto de los cuatro neoyorquinos, ya que llega no hasta el final del grupo en agosto de 1996, sino hasta los fallecimientos de Joey, Johnny y Dee Dee, incluyendo imágenes de los monumentos y lápidas que sobre ellos existen en el cementerio de Los Angeles donde están enterrados.

Maquetado de manera fanzinera y con tamaño muy manejable (¡esas fotos y todo lo que trae dentro en formato coffee table book sería bestial!), De gira con los Ramones es pieza básica para saber de primera mano la vida del cuarteto que ya forma parte de la historia universal del rock y a los que un empleado de gasolinera definió una vez como "pasajeros de un autobús de retrasados".

Copyright del artículo © Alejandro Arteche. Publicado previamente en la desaparecida revista Soitu.es con licencia CC y reeditado en TheCult.es (Thesauro Cultural) bajo las mismas condiciones.

Alejandro Arteche

Diseñador gráfico, fotógrafo y Dj, colaborador de Soitu y BI FM, entre otros medios.

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