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Los yacimientos paleontológicos del Cerro de los Batallones son ante todo singulares, no hay otro conjunto similar en ninguna otra parte del mundo. Lo que hace único a Batallones es una conjunción de características (geológicas y paleontológicas) que no se dan asociadas en otros yacimientos paleontológicos.

La diversidad de organismos encontrados en los yacimientos del Cerro de los Batallones sólo es explicable en un contexto climático y ambiental muy diferente del actual. Hace 9 millones de años estaba finalizando una de las épocas de mayor bonanza climática de las registradas en la última parte de la historia geológica (últimos 25 millones de años) de la península Ibérica.

En 1991, cuando nos afanábamos excavando en un pozo de aspecto poco prometedor en lo que hoy conocemos como Batallones 1, la posibilidad de encontrar un cráneo completo de los “dientes de sable” Machairodus o Paramachairodus parecía casi un sueño.

Los yacimientos paleontológicos del Cerro de los Batallones (Torrejón de Velasco) son los más singulares de Madrid, y pueden contarse entre los más interesantes del registro fósil del Mioceno continental mundial. Tanto en conjunto como individualmente pueden considerarse como yacimientos con fósiles de conservación extraordinaria.

Cualquier persona podría reconocer a una jirafa. Sin embargo, a pesar de ser uno de los animales más carismáticos y llamativos, la historia evolutiva de su familia, los jiráfidos, es poco conocida. En Batallones, cerca de Madrid, unos fósiles espectaculares nos van a ayudar a profundizar en ella.

¿Te imaginas un animal parecido al lobo pero del tamaño de un león?, pues así serían los anficiónidos de mayor tamaño. Se trata de una familia de carnívoros que vivió en Asia, Norteamérica, África y Europa hace entre 35 y 7 millones de años.

El panda rojo, además de haberse especializado en la alimentación a base de bambú, desarrollando una dentición única y un ‘falso pulgar’, es el único representante actual de la familia Ailuridae. Su evolución es poco conocida, pero los yacimientos de Madrid, entre ellos Cerro de los Batallones, han proporcionado fósiles muy interesantes que están ayudando a entender la historia evolutiva de esta familia tan peculiar.

Los felinos destacan entre los grandes depredadores que todavía sobreviven en nuestro planeta, pero son solo algunas de las muchas especies de félidos que convivieron con nuestros antepasados. La historia evolutiva de los tigres dientes de sable nos revela cómo los cambios climáticos acabaron con estos cazadores tan especializados convirtiendo  a los felinos actuales en los únicos representantes de la extensa familia Felidae.

Los yacimientos paleontológicos del Cerro de los Batallones son un archivo excepcional para documentar la fauna del Mioceno superior. Pocos yacimientos han proporcionado tal cantidad de fósiles, tan completos y tan bien conservados. El Museo Nacional de Ciencias Naturales empezó a excavar en ellos hace ya 24 años y aún es mucho lo que queda por descubrir.