Trestesauros500

"V" (1983), de Kenneth Johnson

El formato de miniserie televisiva fue muy popular a mediados de la década de los años setenta del siglo pasado, gracias a que permitía a los productores evitar la exigencia de contar una historia completa en una hora, o bien estirarla veintidós episodios para que durase una temporada completa. Fue la solución para dramas históricos o familiares como Raíces u Hombre rico, hombre pobre, pero no se contemplaba como algo que diera cabida a un género “infantil” como la ciencia ficción.