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Todo el mundo ha oído hablar del análisis postmortem, un trabajo de forenses que aparece una y otra vez en todo tipo de series de televisión y en novelas policíacas. Pero no son muchos los que conocen el análisis premortem.

Quien desbocó los caballos del mentalismo en el último tercio del XIX fue Washington Irving Bishop (1856-1889). Este mentalista californiano no sólo se decía capaz de adivinar cualquier objeto escondido en el escenario, también en cualquier escondrijo del teatro e, incluso, en no importa qué rincón de la ciudad. Por ejemplo, un imperceptible alfiler.