Chris Jones

Chris Jones

Los artículos de Chris Jones se publican en TheCult.es (Thesauro Cultural) por cortesía de la BBC.

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Aquellos que no están verdaderamente familiarizados con el trabajo del cuarteto electrónico de Düsseldorf se divierten señalando que, en su empeño por celebrar la fusión del hombre y la máquina, se convirtieron (literalmente) en robots. De hecho, en una de sus giras, a veces fueron reemplazados por autómatas modelados a partir de ellos mismos. Precisamente por eso, a muchos les extrañó que este Minimum-Maximum (Kling Klang, EMI, Astralwerks), su primer álbum oficial en vivo, se revelase como un un espectáculo de considerable calidez y humanidad. Y lo que es más (y aquí los cínicos sacuden la cabeza), ¡suena genial!

Hay muchos álbumes dobles en vivo que alcanzan la excelencia. Probablemente fue Cream, con Wheels Of Fire (1968), el grupo que configuró la plantilla para este tipo de grabaciones distendidas, que permitían a la banda "explorar" sus canciones más largas, al hacerlas un poco más... ‒¿cómo lo diría?‒ largas.

En la actualidad, los 10cc se limitan a hacer giras en las que recordamos su legado original a través del único miembro original de la banda que sigue en activo (Graham Gouldman). Pero a mediados de los años 70, fueron una máquina de fabricar éxitos con una potencia y un alcance asombrosos.

Los grandes éxitos de Blondie

Las bandas neoyorquinas del curso del 76 nos brindaron muchas cosas distintas: Talking Heads nos dio art-rock; los Ramones nos liberaron a fondo empleando apenas tres acordes en temas de más de dos minutos y medio; Johnny Thunders nos dio una plantilla de lo que sería Guns 'n' Roses (Brindo por ti, Johnny) y Television nos ofreció guitarras alucinantes y baladas poéticas.

Blondie: "Eat To The Beat" (1979)

En 1979 Debbie Harry, Chris Stein y compañía ya se habían dado cuenta de su verdadero potencial. Una vez abandonando el rock puro para recurrir a una paleta más diversa, el plan de ataque de Blondie ahora incluía la adopción de cualquier estilo (siempre que se pudiera llamar pop) y hacerlo suyo. En este Eat To The Beat reiteraban y expandían la fórmula que dio lugar a su tercer álbum de estudio, Parallel Lines (1978), reconocido con un disco de platino.