Alexandro Ruiz Pérez

Alexandro Ruiz Pérez

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Para Heaven And Hell, nuestro compositor griego favorito (si quitamos al medio griego Basil Poledouris) se empezó a fijar en discos como el Tubular Bells de Mike Oldfield y el Thick As A Brick de Jethro Tull y como lo que vio le pareció bueno (y exitoso) copió la fórmula.

Para muchos Woodstock fue la coronación de Jimi Hendrix. Para otros tantos, Woodstock llegó a su cénit con la actuación de Santana y su Soul Sacrifice. Algunos se quedan con Grateful DeadThe Who o Jefferson Airplane, pero un número nada despreciable de personas cree que los amos del festival fueron Sly & The Family Stone, y este disco es la clave de su éxito.

Jethro Tull será recordado siempre por dos discos: “Aqualung” y “Thick As A Brick”. Ambos fueron hitos en la historia del Rock Progresivo por el estilo tan particular que imprimía Ian Anderson al género con su flauta travesera, pero antes de encontrar su sitio en el mundo de la música, Jethro Tull estaba todavía sumergido en el Blues Rock de “This Was”. Claro que Ian Anderson sabía que había algo que no terminaba de encajar con su forma de concebir la música y empezó a moverse en diferentes direcciones…

En plena ebullición del Rock y con el auge del Progresivo, los nuevos estilos iban apareciendo como setas y empezaron a tenderse puentes hacia otros géneros para crear hibridaciones que en algunos casos buscaban la aceptación de ambos públicos y en otros tenían pretensiones artísticas más elevadas. Es el caso de Mahavishnu Orchestra. El Jazz y el Rock fueron de los primeros géneros que se dieron la mano, ya sea dentro del mismo Rock Progresivo (con los ya analizados King Crimson) o fuera de él (Weather ReportTrafficSteely DanColosseum), pero si hay que hablar del gurú que encabezó este movimiento no hay mejor elección que John McLaughlin, guitarrista y líder de la agrupación que nos ocupa.

“Marquee Moon” (1977), de Television

¿Qué se puede decir de este disco que no esté dicho ya? Bueno, podría ponerlo a parir para ver si ganaba algo de atención yendo a contracorriente, pero soy incapaz. Y mirad que me gustaría ser diferente, que la gente me alabe por ir contra la masa y tal y cual… No obstante, hay algo en lo que sí puedo llevar la contraria a los críticos: esto no es Punk. O por lo menos no entendido al modo tradicional. ¿En qué disco de Punk hay un tema de 11 minutos con un solo de guitarra como el de Marquee Moon?

El “proyecto” de Alan Parsons, que tomó forma en plena caída libre del Rock Progresivo, vino a intentar revitalizar el género incluyendo las nuevas sensibilidades del momento para hacerlo más digerible.

Steely Dan es una banda bastante peculiar dentro del agitado mundillo musical de los años 70. A priori podríamos meterla en el amplio mundo del Pop, destacar su carácter jazzístico y pasar a otras cosas con más impacto como, yo que sé, Bruce Springsteen. Pero la música es cosa seria y si me la tomara a la ligera jamás habría descubierto la primera época de Ultravox.

“The Dreaming” (1982), de Kate Bush

Yeah! No me he vuelto loco, aunque ella sí. Kate Bush toma las riendas de Kate Bush y lanza el que quizás sea el disco más impresionante de su carrera. Ya no es la Kate Bush empalagosa de voz infantil de Wuthering Heights, sino la Kate Bush de mil y una voces de Sat In Your Lap. Y eso es justo lo que esperaba de ella.

“New York Dolls” (1973)

Hay grupos que se resisten a la categorización, y no cabe la menor duda de que New York Dolls es uno de los ejemplos más claros de ello. Tenían una imagen evidentemente Glam (creo que la portada no deja lugar a dudas) y desde luego tenían características propias de Marc Bolan David Bowie.

Infravalorado. O más bien, no tan valorado como “A New World Record” o “Eldorado”, y me parece un poco injusto. Jeff Lynne, alma máter de Electric Light Orchestra, es un maestro mezclando orquestación con Pop y Rock. ¿Que Evil Woman es el tema más comercial que había escrito hasta el momento? De acuerdo. ¿Que es un temazo? También. Ojalá la comercialidad y la calidad se den la mano así de bien siempre. Pero como yo sé que eso no es así, no me queda otra que quitarme el sombrero ante la creatividad de Lynne. El resto del disco es, en general, un “Eldorado” 2, lo cual, para los que no lo sepan, es bueno. Muy bueno.

“Moving Pictures” (1981), de Rush

Si hay un país anglófono más olvidado que el australiano ése es el neozelandés, pero como no conozco ninguna banda neozelandesa (si quitamos Crowded House, cuyo líder es de ese país) pensaría en el canadiense.

Cuando se habla del Glam hay siempre una serie de nombres recurrentes: David BowieMarc BolanLou Reed y, por supuesto, Brian Eno Bryan Ferry. Éstos dos bribones (por decir una palabra que empezara por “bri”) formaron la banda, como tal, más influyente del género. David Bowie era David BowieBolan era Bolan (en T. Rex, sí, pero bueno), pero Brian Eno y Bryan Ferry eran Roxy Music. Y Roxy Music fue la gran innovadora del Glam. Sonido decadente, texturas ingeniosas, teatralidad, instrumentación variada, estructuras atípicas… todo lo que se puede esperar de cinco estudiantes de arte un poco excéntricos.

Que Brian Eno es un genio no hacía falta que lo dijera yo para saberlo. No sólo es un teclista con talento y con un innato sentido de la producción muy desarrollado, sino que él solito inventó todo un género (el Ambient) y cambió en parte el curso normal de la música.

“Strange Days” (1967), de The Doors

Es hora de quitarme el mal sabor de boca del disco de The Kinks (lo peorcito que sacaron los pobres) escuchando el mejor disco de The Doors. Justo, ¿no? El año 67 está siendo muy recurrente ya por estas páginas, lo sé, pero qué se le va a hacer si fue uno de los años más interesantes de la historia de la música moderna.