El rey indio que se apostó a sí mismo

El rey indio que se apostó a sí mismo Imagen superior: Bhima lucha con Duryodhana (ilustración de Evelyn Paul para el libro de W.D. Monro "Stories of India's gods & heroes", 1911)

El Mahabharata, un texto varias veces más extenso que la Ilíada y la Odisea juntas cuenta la historia de los bharatas, es decir de los indios. Curiosamente, en esta tremenda epopeya, el juego de dados tiene una importancia fundamental. La historia es larga y llena de desvíos narrativos, pero intentaré resumirla aquí.

Tres hermanos de la familia Pandava, Bhima, Arjuna y Yudhistira, son los protagonistas de la epopeya, que culmina en la terrible batalla de Kurukshetra, en la que se enfrentarán los Pandavas con sus rivales (pero también familiares), los Kaureva. De los tres hermanos, Bhima es una especie de Hércules imparable, mientras que Arjuna es un héroe complejo, que se debate entre el deber y sus escrúpulos morales en la batalla final, escena que se cuenta en el fragmento de la epopeya conocido como Baghavad Gita.

El tercer hermano, el rey Yudhistira es razonable, sensato, justo e incorruptible, un verdadero ejemplo moral: es casi la personificación del dharma o ley moral y natural.

Aunque sus hermanos y todos los que le rodean valoran y respetan la rectitud y bondad de Yudhistira, el rey tiene una gran debilidad en el juego de dados: “Nunca puedo rechazar un desafío”. Como dice aquel célebre adagio: “Dadle a los grandes hombres grandes debilidades”.

Duryodhana, enemigo de los pandavas, decide aprovechar la debilidad del rey Yudhistira y le invita a un juego de dados en el que el astuto Shakuni jugará en su lugar. Yudhistira acepta, aunque es completamente consciente de que Shakuni es un experto en el juego y que, además, hará trampas para vencerle: “Un rey no puede rechazar el desafío de otro rey”, dice, apelando a su sentido del deber, aunque algunos comentadores explican que es tan sólo una forma de justificar su vicio por los juegos de azar.

Se celebra entonces el combate de dados. El rey Yudhistira acepta incluso jugar con los dados que han sido fabricados con los huesos del padre de Shakuni, su rival en la partida. Son unos dados que permiten que aparezca la cifra deseada por quien los lanza, es decir, neutralizan el azar propio de este juego.

—¿No es eso poco ortodoxo? -protesta levemente Yudhistira.

—¿Rechazas el desafío? —le pregunta su rival.

—Lo que debe ser será.

Como se ve, el rey de los Pandavas parece pertenecer a esa especie de fatalistas que aceptan cualqueir cosa que pase, sin plantearse siquiera que si decidiera no jugar eso también tendría que pasar. Pero podemos suponer que es otra de sus excusas para no rechazar una buena partida.

El juego comienza y Shakuni gana una y otra vez. Llega un momento en el que Yudhistira pierde todas sus posesiones. Apuesta tras apuesta, cegado por la pasión del juego, el rey se juega a sus hermanos Bhima y Arjuna y a todos los soldados de su ejército. Por fin, se apuesta a sí mismo y pierde de nuevo.

No le queda ya nada, excepto su esposa Draupadi, a la que también pierde. Draupadi, por cierto es esposa de los tres hermanos (Bhima, Arjuna y Yudhistira), algo insólito en casi cualquier cultura, donde son los hombres quienes suelen tener varias esposas y no al contrario.

elreyDraupadi

Draupadi y sus cinco esposos. Con Yadhustira en el centro. A la izquierda el poderoso Bhima con su maza, a la derecha Arjuna. A los lados, dos hermanos Pandavas menos importantes (Autor: Raja Ravi Varma).

Los rivales del rey Yadhustira van a buscar a Draupadi, pero ella rehúsa quedar en manos de los vencedores. Entonces, un tal Duhsasana quita las ropas a la mujer delante de todos, pero Draupadi sigue vestida. Una y otra vez le arranca las ropas y una y otra vez ella sigue allí, sin que su desnudez sea mostrada.

Un silencio absoluto desciende sobre el inmenso salón. Hay sólo dos personas en el mundo. Allí está Draupadi, vestida y dominada por la ira. Allí está Duhsasana, exhausto y repentinamente asustado. Se adelanta entonces Bhima y sus palabras se escuchan en los tres mundos: “Duhsasana, cuando llegue la batalla final, yo mismo te abriré el pecho y beberé tu sangre”.

Elreyeldiosk

El dios Krishna es quien impide que Draupadi quede desnuda

En el desenlace de esta historia, Draupadi obtiene la protección del propio padre de su rival, pues logra convencerlo de que ella no puede ser entregada como trofeo, puesto que su marido la apostó en el juego de dados cuando ya se había apostado a sí mismo, por lo que había perdido el derecho sobre ella y no podía jugársela en una nueva apuesta. El viejo rey ciego de os Kauravas, concede la razón a Draupadi, no porque haya quedado convencido por el impecable argumento, sino por el temor ante las consecuencias futuras, pues se ha dado cuenta de que los Pandavas cuentan con la protección del dios Krishna (que es la personificación de otro dios, Vishnu, en el Mahabharata). El viejo rey Kaurava concede a Draupadi varios deseos, que llevan a la liberación de los hermanos y del propio Yudishtira.

Tras esta escena del juego de los dados hay mucho más, pero no puedo detenerme aquí a analizar todos sus detalles. Sí me interesa señalar lo curioso que resulta que Yadhustira, el personaje que es la personificación de la ley, la ley que gobierna la vida de los seres humanos pero también la ley natural y la ley moral, tenga una relación tan estrecha con el azar. En Yudhistira se combinan la rigidez del deber, la fatalidad y la imposibilidad de escapar al destino (“Lo que ha de ser, será”), con el azar de un juego de dados. Esta curiosa mezcla de azar y destino es una de las ideas centrales de la filosofía del pensador griego Demócrito, creador junto a su maestro Leucipo de la teoría atómica.

Por otra parte, el importantísimo papel que el juego de los dados tiene en el Mahabharata parece indicarnos algo acerca de las representaciones de partidas de dados entre héroes de la Ilíada. ya se trate de Palamedes y Tersites o de Áyax y Aquiles (ver Aquiles y Áyax se la juegan en Troya). Quizá este juego de dados del Mahabharata señala hacia aquella escena perdida, que Homero no incluyó en su relato, pero que sí debió conservarse en las tradiciones populares de la guerra de Troya. Porque tal vez las coincidencias entre el Mahabharata indio y la épica griega no son casuales.

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Nacido en algún lugar de Barcelona en algún momento del siglo XX, Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión.

En su juventud, Daniel Tubau escribió algunos libros extravagantes, como La espada mágica, uno de los primeros libros hipertextuales, Deep Purple, que tiene el mérito de haber sido escrito por alguien al que no le gustaba demasiado el rock duro, o diversos cuentos de terror en la Biblioteca Universal del Misterio y Terror.

Tras su fracaso como escritor precoz, Daniel Tubau se lo pensó durante un tiempo hasta que publicó de nuevo, dedicándose a su profesión de guionista y director, o periodista en El independiente. Finalmente, ya en el siglo XXI, Tubau empezó a publicar cuentos, ensayos y novelas, como Las paradojas del guionista, editado en Alba editorial, que es un perfecto complemento de El guión del siglo 21; o La verdadera historia de las sociedades secretas, Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro), Elogio de la infidelidad, ambos en la editorial Evohé, o Nada es lo que es: el problema de la identidad, en la editorial Devenir, un ensayo que ganó el Premio Ciudad de Valencia en 2009.

Asimismo, es autor de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (Ariel, 2015), El espectador es el protagonista (Alba, 2015) y El arte del engaño (Ariel, 2018).

Dentro del programa Madrid con los cincos sentidos (Radio M21), de José Luis Casado, se encarga del espacio Una cita con las musas.

Entrevista con Daniel Tubau.

logomamut

Sitio Web: wordpress.danieltubau.com/

logonegrolibros

  • Vannevar Bush y el memex
    Escrito por
    Vannevar Bush y el memex Vannevar Bush era el consejero científico del presidente Roosevelt cuando publicó, en julio de 1945, un artículo titulado As we may think (Cómo podríamos pensar), en la revista Atlantic Monthly. Bush se había dado cuenta…
  • Borges en el espejo de Quevedo
    Escrito por
    Borges en el espejo de Quevedo Son bien conocidos los contactos y deudas de Borges con el barroco español. Con Góngora y Gracián, ambivalentes. Con Cervantes, intensos pero parciales: Cervantes como resultado del Quijote no es el autor del Persiles. Sólo…
  • El tiempo…
    El tiempo… Todos sabemos instintivamente qué es el tiempo, pero resulta difícil definirlo. Es ya trillado el comentario de San Agustín de Hipona: "Si nadie me pregunta lo sé; pero si trato de explicarlo no…

Trestesauros500

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • Sevilla, cabeza del mundo civilizado
    Escrito por
    Sevilla, cabeza del mundo civilizado Por Real Cédula de 20 de enero de 1503, los Reyes Católicos ordenaron la creación de la Casa de Contratación en la ciudad de Sevilla. Nacía así una institución pionera, dedicada a "recoger y tener…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • Mike Oldfield: "Return To Ommadawn" (2017)
    Escrito por
    Mike Oldfield: "Return To Ommadawn" (2017) Después de certificar con Man On The Rocks (2014) su retorno a las canciones pop, al estilo de "Moonlight Shadow", Mike Oldfield, que prácticamente había desaparecido del radar ‒aunque no del afecto colectivo‒, recuperó su…
  • Entre Mozart y Gluck
    Escrito por
    Entre Mozart y Gluck Como antes Lully, Haendel o Gluck, recordando sólo a los que lograron que sus obras basadas sobre la Jerusalén conquistada de Tasso sobrevivieran al paso del tiempo, Giuseppe Sarti compuso para la inauguración del Teatro…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC

  • Crónica de una extinción anunciada
    Escrito por
    Crónica de una extinción anunciada En su largo peregrinar por el desierto, una vez libre del yu­go de Egipto, el pueblo de Israel enfrentó un sinnúmero de inusitadas vicisitudes. Des­pués de que la intervención divina proveyó de maná para solucionar…