El Shakespeare cervantino

El Shakespeare cervantino Imagen superior: Pippa Nixon y Alex Hassell en "Cardenio" reconstruido por Gregory Doran y representado por la Royal Shakespeare Company en el Swan Theatre, Stratford-upon-Avon (2011). Fotografía de Ellie Kurttz © RSC

En el siglo XVIII el erudito y obispo anglicano Warburton tenía entre sus manuscritos una obra de Shakespeare llamada Cardenio. Según se cuenta, el obispo no pudo evitar que un día su cocinero usase el manuscrito para encender el fuego.

Otro religioso, en este caso un monseñor, fabuló hacia 1930 con la idea de que había aparecido el manuscrito de Cardenio, pero escrito de puño y letra por Francis Bacon. Eso demostraría que el canciller y filósofo que creó la ciencia moderna, también era el padre de la literatura moderna, bajo el seudónimo “William Shakespeare”. Entre quienes defienden que las obras de Shakespeare las escribió Bacon, o al menos que no las escribió Shakespeare, hay autores tan ilustres como Mark Twain. De los muchos nombres que se esconden, o que se han querido encontrar bajo el nombre de Shakespeare, hablaré en otro capítulo de esta Biblioteca Imposible.

La pista del Cardenio no se perdió en los fogones de Warburton, sino que evolucionó de una extraña manera, con una historia que se había desarrollado en paralelo. Otro erudito shakesperiano, Lewis Theobald, había atribuido en 1627 a Shakespeare y a Fletcher una comedia llamada Doble Falsedad (Double Falsehood, o como aparece en la edición de TheobaldDouble Falshood).

Como es sabido, los eruditos y los traductores tienen la costumbre de poner siempre algo de su propia cosecha en sus trabajos. Al parecer, así lo hizo Garland al traducir Las mil y una noches, añadiendo cuentos como los de Aladino y la lámpara maravillosa, los de Simbad el marino, o Ali Babá y los 40 ladrones, que hoy nos parecen la esencia misma de ese libro inagotable. Pero en el caso de Doble falsedad, algunos llevaron sus sospechas más allá y consideraron que la obra fue imaginada y escrita solo por Theobald, no por Shakespeare y Fletcher; o que como mucho era una adaptación del Cardenio original, tal vez a partir de tres versiones incompletas. Lo cierto es que el propio Theobald no incluyó Doble falsedad en su magnífica edición de las obras de Shakespeare.

La opinión que ha acabado prevaleciendo es que Doble falsedad es lo que su título parece indicar de manera insolente: falsa. Con el tiempo, se fue olvidando el sueño de encontrar una obra de Shakespeare basada en una obra de Cervantes.

Sin embargo, en el 2007, la Royal Shakespeare Company, a través de su director Gregory Doran, autentificó oficialmente la existencia del Cardenio de Shakespeare y Fletcher. Se anunció entonces su presentación “en un proyecto en común entre España y el Reino Unido” para el año 2009.

No estoy muy seguro de si la obra llegó a representarse en la fecha indicada, pero sí sé que en marzo de 2010 se publicó por fin el Cardenio de Shakespeare y Fletcher, aunque se prefirió mantener el título de TheobaldDoble falsedad. La cuidada edición corrió a cargo del profesor Brean Hammond y apareció en la prestigiosa editorial shakesperiana Arden. El editor opina que la mano de Shakespeare se percibe con claridad en el primer y segundo acto y en dos de las escenas del tercer acto, mientras que el resto de la obra habría sido escrito por Fletcher o en estrecha colaboración entre los dos autores, que también escribieron juntos Enrique VIII y Los dos nobles caballeros. Hammond también cree que la obra fue escrita poco después de que apareciera la traducción del Quijote al inglés, en 1612 y que fue representada el año siguiente.

Este parece el final de la larga historia acerca del Shakespeare cervantino, una búsqueda que atraviesa tres siglos y en la que la verdad y la mentira se han mezclado de tal forma que resulta difícil leer con cierta serenidad el Cardenio de Shakespeare y Fletcher y después opinar si es shakesperiana o si, más bien, pertenece con todos los honores a esta Biblioteca Imposible.

Sin embargo, todavía quedan algunas sorpresas. La primera es que no fue necesario, al menos en España, esperar hasta la edición inglesa de 2009 para conocer la obra cervantina de Shakespeare y Fletcher, pues en 2007 la editorial Rey Lear publicó Historia de Cardenio. Lo asombroso es que ni siquiera se trata de una primera edición, pues fue publicada en otra editorial española ya en 1987.

Ambas ediciones se deben a Charles David Ley, erudito inglés que pasó gran parte de su vida en España. Esto significa que disponemos en español desde hace ya veinte años de esa obra de Shakespeare y Fletcher basada en Don Quijote de La Mancha y que desde hace poco la Royal Company asegura que es auténtica y que la editorial Arden ha incluido en el canon shakesperiano. ¿O tal vez no? Intentaré responder a esta inquietante duda en el siguiente artículo de esta serie: Los libros que queremos leer y el Cardenio de Shakespeare.

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Nacido en algún lugar de Barcelona en algún momento del siglo XX, Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión.

En su juventud, Daniel Tubau escribió algunos libros extravagantes, como La espada mágica, uno de los primeros libros hipertextuales, Deep Purple, que tiene el mérito de haber sido escrito por alguien al que no le gustaba demasiado el rock duro, o diversos cuentos de terror en la Biblioteca Universal del Misterio y Terror.

Tras su fracaso como escritor precoz, Daniel Tubau se lo pensó durante un tiempo hasta que publicó de nuevo, dedicándose a su profesión de guionista y director, o periodista en El independiente. Finalmente, ya en el siglo XXI, Tubau empezó a publicar cuentos, ensayos y novelas, como Las paradojas del guionista, editado en Alba editorial, que es un perfecto complemento de El guión del siglo 21; o La verdadera historia de las sociedades secretas, Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro), Elogio de la infidelidad, ambos en la editorial Evohé, o Nada es lo que es: el problema de la identidad, en la editorial Devenir, un ensayo que ganó el Premio Ciudad de Valencia en 2009.

Asimismo, es autor de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (Ariel, 2015), El espectador es el protagonista (Alba, 2015) y El arte del engaño (Ariel, 2018).

Dentro del programa Madrid con los cincos sentidos (Radio M21), de José Luis Casado, se encarga del espacio Una cita con las musas.

Entrevista con Daniel Tubau.

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