El verdadero libro digital

El verdadero libro digital Imagen superior: Sheila Sund, CC

El libro digital existe desde hace bastantes años, pero las editoriales todavía se resisten a editar libros electrónicos que de verdad aprovechen las virtudes del sistema digital. Sucede lo mismo en el mundo audiovisual: se inventan cosas como la TDT para intentar sacar dinero antes de que el monstruo televisivo muera definitivamente, para convertirse en algo mejor: un ordenador y a la vez un televisor (¿lo llamaremos teleordenador?).

Cada vez se editan más libros electrónicos, y también se venden cada vez más, como demuestra el que la librería Amazon venda más libros digitales que analógicos. Es muy previsible que esta tendencia llegue a España en los próximos años o incluso en los próximos meses.

Pero todavía estamos en la prehistoria del libro electrónico, que podríamos comparar con lo que ahora se llaman los incunables, es decir los libros en la cuna, que fueron las primeras ediciones tras la invención de la imprenta, cuando el sistema todavía no se podía y no se sabía aprovechar a fondo. Se editan libros electrónicos que son simplemente el volcado de un libro de papel en el formato digital, lo cual es razonable porque podemos querer tener ese libro en uno u otro formato o en ambos: eso no es grave, aunque conviene no olvidar que también se pueden hacer libros electrónicos que aprovechen ciertas posibilidades del medio digital que resultan inalcanzables para los libros en papel. Lo que sí es grave es que los libros electrónicos se vendan castrados, mutilados: el lector casi lo único que puede hacer es leerlos. Nada más.

No puede escribir sobre ellos, salvo ciertas anotaciones que permiten algunos formatos, no puede copiarlos, excepto pequeños fragmentos. En definitiva, no puede aplicar a esos libros las mil y una herramientas que permite el prodigioso formato digital. Al suceder esto, resulta perfectamente razonable que alguien se lo piense dos veces antes de comprarse un libro electrónico: ¿para que quiero un libro digital con el que puedo hacer incluso menos cosas que con un libro convencional? Creo que una analogía puede ilustrar lo que está sucediendo con el libro electrónico.

Imaginemos que los libros en papel se hubiesen vendido como en la imagen que preside este artículo, es decir, dentro de una urna, con un botón para ir a la página anterior y otro para ir a la página posterior. Sería absurdo, ¿verdad? Pues algo parecido es lo que se está vendiendo ahora en el mercado de los libros electrónicos, con formatos cerrados como los de Amazon, Apple, Adobe edition, que es casi ya el estándar, etcétera.

Como es obvio, la razón que hace que se mutilen de esta manera los libros digitales es el miedo a la piratería, algo completamente absurdo porque cualquier libro, por muy cerrado que sea el formato, puede ser pirateado fácilmente por alguien que tenga conocimientos medios en el mundo digital (y si no los tiene, puede encontrarlos con facilidad pasmosa en Internet). Así que es un esfuerzo baldío, pero más que nada es un error: el libro digital es superior al libro convencional entre otras cosas porque puede ser y debe ser absolutamente manipulable por el lector o usuario.

Nadie sabe cómo será el mercado de los libros en el futuro y de qué vivirán (viviremos) los autores de libros o música, pero me parece que la censura de los formatos digitales o la persecución de la piratería no ofrecerá ninguna solución. Más bien parece que la apertura de los sistemas favorecerá la difusión de las obras y que quizá poco a poco los lectores empezarán (empezaremos) a dar dinero llevados por nuestra implicación personal con la difusión cultural. Yo cada vez doy más dinero a través de PayPal o sistemas semejantes, a diversos autores, ya sean escritores, músicos o bloggers cuya actividad me parece útil e interesante. Es un tema fascinante, que hará que quizá recuperemos hábitos del siglo XIX quizá más saludables que el comercialismo invasivo del siglo XX.

Copyright del artículo © Daniel Tubau. Reservados todos los derechos.

Daniel Tubau

Nacido en algún lugar de Barcelona en algún momento del siglo XX, Daniel Tubau ha trabajado como guionista, director de televisión, profesor de narrativa audiovisual en lugares como la Universidad Carlos III, la Juan Carlos I, la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM), y muchas otras. También ha trabajado en productoras como Globo Media y ha escrito guiones o dirigido muchos programas y series de televisión.

En su juventud, Daniel Tubau escribió algunos libros extravagantes, como La espada mágica, uno de los primeros libros hipertextuales, Deep Purple, que tiene el mérito de haber sido escrito por alguien al que no le gustaba demasiado el rock duro, o diversos cuentos de terror en la Biblioteca Universal del Misterio y Terror.

Tras su fracaso como escritor precoz, Daniel Tubau se lo pensó durante un tiempo hasta que publicó de nuevo, dedicándose a su profesión de guionista y director, o periodista en El independiente. Finalmente, ya en el siglo XXI, Tubau empezó a publicar cuentos, ensayos y novelas, como Las paradojas del guionista, editado en Alba editorial, que es un perfecto complemento de El guión del siglo 21; o La verdadera historia de las sociedades secretas, Recuerdos de la era analógica (una antología del futuro), Elogio de la infidelidad, ambos en la editorial Evohé, o Nada es lo que es: el problema de la identidad, en la editorial Devenir, un ensayo que ganó el Premio Ciudad de Valencia en 2009.

Asimismo, es autor de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes (Ariel, 2015), El espectador es el protagonista (Alba, 2015) y El arte del engaño (Ariel, 2018).

Dentro del programa Madrid con los cincos sentidos (Radio M21), de José Luis Casado, se encarga del espacio Una cita con las musas.

Entrevista con Daniel Tubau.

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Sitio Web: wordpress.danieltubau.com/

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