Dios y la ciencia

Dios y la ciencia Imagen superior: Yumikrum, CC

Es tan bien conocida la anécdota del matemático Pierre Laplace, cuando le contestó a Napoleón que la hipótesis de Dios “no le era necesaria”, que resulta trillada.

Y sin embargo, la relación entre ciencia y religión siempre ha sido interesante y polémica. Representa el contraste entre dos formas de ver el mundo: la científica y la religiosa.

En la primera, se asume que todo fenómeno natural puede explicarse recurriendo a la misma naturaleza, en la que no hay ningún plan predeterminado. En la segunda, se da por hecho que existe tal plan, así como un ser superior a la naturaleza que creó el mundo y en cierta medida lo controla.

A veces se piensa que la ciencia pretende demostrar que dios no existe. Nada más erróneo: por su propia naturaleza, la ciencia está incapacitada para decidir sobre cuestiones sobrenaturales. Pero esto no quiere decir que acepte la existencia de dioses o entidades místicas. Al contrario: mientras se declara agnóstica (ignorante) respecto a la existencia de Dios, la ciencia actúa como si no existiera.

Ello no impide que haya numerosos científicos que creen en algún dios. Aunque no siempre a la manera teísta, es decir, concibiendo a Dios como una persona (un individuo con una personalidad). Muchos científicos tienen creencias religiosas de tipo deísta: creen que existe un creador, pero no es una persona, ni tiene mucho sentido rendirle culto.

Todavía más diluidas son las creencias religiosas de científicos como Einstein, quien aunque constantemente hablaba de “el buen dios”, en realidad lo hacía para referirse, según sus propias palabras, “a su admiración ilimitada por la estructura del mundo, según nos la puede revelar nuestra ciencia”. Es esa armonía la que le provocaba un sentimiento de asombro religioso, no la creencia en un dios.

Finalmente, claro, existen los científicos ateos, que no creen en ningún dios ni experimentan sentimientos religiosos. El eminente biólogo Richard Dawkins es uno de los más destacados: se ha lanzado en una cruzada para combatir lo que él considera son abusos de la religión. El químico Peter Atkins, por su parte, escribió un delicioso libro llamado Cómo crear el mundo (Crítica, 2003), donde muestra que puede explicarse el universo completo —al menos en principio— sin necesidad de recurrir a un creador.

Al final, el punto es que la ciencia no puede responder preguntas acerca de Dios, pero tampoco tiene necesidad de ello. Alguna vez Einstein dijo: “La ciencia sin religión es coja; la religión sin ciencia es ciega”. Quizá sería más correcto decir que la ciencia sin religión es… ¡ciencia!

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Artículo publicado previamente en "¿Cómo ves?", revista mensual de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y reproducido en "The Cult" con fines no lucrativos. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

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