Drogas

Drogas Imagen superior: Elle Kay, CC

Algunas, como la mariguana (Cannabis), el peyote o el opio (y su componente activo, la morfina), son conocidas desde hace cientos o quizá miles de años, y su uso forma parte de prácticas rituales, religiosas o terapéuticas. Otras, como la heroína, el éxtasis o el LSD, han sido diseñadas en laboratorios químicos, y su uso, muchas veces inicialmente médico, derivó, cuando se conocieron sus efectos, en que se convirtieran en drogas “recreativas”.

Los nombres que reciben son variados, y confusos: narcóticos, alucinógenos, estupefacientes, estimulantes, alcaloides… en realidad, cada una de estas palabras se refiere a alguna categoría de droga.

Algunas son, efectivamente, estimulantes (cocaína, éxtasis, anfetaminas): producen un aumento en ciertas funciones del sistema nervioso central, lo que produce una sensación de conciencia exaltada, percepciones más intensas y mayor energía. Otras son, al contrario, depresoras, pues abaten al sistema nervioso y ocasionan relajación, sueño y menor sensibilidad. Heroína, morfina, mariguana y barbitúricos entran en esta categoría. Finalmente, están los alucinógenos propiamente dichos, que alteran la percepción y pueden producir alucinaciones (visuales o en otros sentidos) y estados alterados de la conciencia. El LSD (dietilamida del ácido lisérgico), el éxtasis y otras “drogas de diseño” son los ejemplos más comunes, pero ciertos hongos y el peyote también tienen estos efectos.

Por supuesto, estas categorías no son tajantes, y algunas drogas podrían clasificarse en varias simultáneamente. Pero todas cumplen con tres características que permiten considerarlas drogas: alteran el funcionamiento psíquico de quien las consume, generan hábito debido a las sensaciones placenteras que provocan, y al interrumpir su consumo regular generan fuertes malestares físicos y psíquicos conocidos como “síndrome de abstinencia”.

Algunas drogas son clasificadas como “blandas”, debido a su relativamente baja capacidad de causar adicción y a que, se dice, presentan poco riesgo para la salud. Otras, las “duras”, son altamente adictivas y más peligrosas. En realidad, todas las drogas tienen efectos secundarios que hacen que su consumo frecuente sea riesgoso, además de que, al alterar la percepción y la conciencia, pueden ocasionar conductas socialmente inadecuadas o hasta criminales.

Por ello, muchas están prohibidas en varios países (que, sin embargo, toleran el consumo legal de depresivos como el alcohol y de estimulantes como la nicotina o la cafeína).

El debate sobre las drogas es complejo y probablemente interminable. Lo que no puede negarse es que quien las utiliza está disminuyendo, por decisión propia y en mayor o menor grado, su racionalidad, quizá el rasgo qué más nos caracteriza como humanos. Tal vez el consumo de drogas sea, en el fondo, una conducta profundamente irresponsable.

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Artículo publicado previamente en "¿Cómo ves?", revista mensual de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y reproducido en "The Cult" con fines no lucrativos. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

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