La temible amenaza del reduccionismo científico

La temible amenaza del reduccionismo científico Imagen superior © Ruslan Svobodin.

Muchas veces parece que la ciencia no sólo es elitista, sino también antipática. Como si fuera una señora encopetada de la alta sociedad, que no gusta de “rozarse” con el pueblo.

Pero quienes la ven así no la conocen. Una de las críticas que más frecuentemente le hacen es la de “ser muy reduccionista”, es decir que la ciencia, al analizar la naturaleza para tratar de entenderla, la reduce a un conjunto de células, de átomos, de leyes de la física o, peor aún, de ecuaciones matemáticas. Según esta visión, el enfoque científico no puede ser bueno porque le quita el chiste a las cosas; las abarata y deshumaniza.

Pero, ¡sorpresa!: resulta que esta descripción del reduccionismo científico es, como muchos ataques a la ciencia, falsa. Sólo los científicos tontos (que también los hay) podrían pensar que, por ejemplo, las emociones y pensamientos que pasan por el cerebro de una persona podrían reducirse al movimiento de los átomos de su cerebro. Un reduccionismo así amenazaría realmente con desvirtuar la naturaleza humana.

Hoy llamar a alguien “reduccionista” parece ser un insulto (incluso entre científicos). Pero el buen reduccionismo científico no es un defecto, sino una herramienta útil. Se limita a partir de lo más sencillo para llegar a comprender lo más complejo. Y supone —porque en ciencia hay que suponer que no existen los milagros— que los fenómenos complejos (vida, conciencia, evolución, equilibrio ecológico) tienen que estar basados en fenómenos sencillos (como los descritos por las leyes de la física y la química). Pero esto no quiere decir que consistan tan sólo en fenómenos físicos o químicos.

Quienes afirman, por ejemplo, que la biología es sólo física o sólo química, o están bromeando o pecan de ingenuos. No basta con describir las bases de algo para entenderlo completamente. De ser así, bastaría conocer las reglas del ajedrez para predecir cómo se desarrollará un juego de campeonato (pues, después de todo, no es posible hacer ninguna jugada que se salga de las reglas). Éste es el reduccionismo tonto o ambicioso. Afortunadamente, el buen reduccionismo científico, bien aplicado, sigue produciendo grandes avances. La biología molecular es uno de sus logros más notables. Y actualmente se están investigando las bases de la conciencia, que es quizá lo que nos define como humanos. ¿Quién le teme al reduccionismo?

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Artículo publicado previamente en "¿Cómo ves?", revista mensual de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y reproducido en "The Cult" con fines no lucrativos. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura. Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

logolacienciaysusalrededore

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

Social Profiles

logonegrolibros

Términos de uso y Aviso de privacidad. ISSN 2530-7169 (Ilustración: Kellepics, CC)

  • Un libro holmesiano… para cualquier lector
    Escrito por
    Un libro holmesiano… para cualquier lector En todo el mundo hay miles, probablemente decenas de miles de holmesianos, también llamados sherlockianos. Yo mismo me podría considerar uno de ellos, aunque no pertenezca oficialmente a ningún club o sociedad (aparte de la…
  • Mundo metro
    Escrito por
    Mundo metro Viajando sin horarios y sin metas, el metro es un buen observatorio de la vida social (¿habrá otra?). Se trata de una suerte de cápsula –el andén con sus túneles, escaleras y pasadizos–, a la…

logonegrociencia

Comfreak, CC

  • Amistad, evolución y mente
    Amistad, evolución y mente Las explicaciones darwinianas parecen estar de moda últimamente. Mucho más allá del ámbito de la simple biología –donde no es sorprendente que el abuelo Darwin siga siendo la figura más influyente de todo…

Trestesauros500

Vlynn, CC

  • La historia de un perdedor
    Escrito por
    La historia de un perdedor "... esas andanzas medió enigmáticas de Cervantes, esas huidas imprevistas, tantas vaguedades, zozobras, cautiverios, vienen a trazar como la síntesis biográfica de un perdedor, de un hombre de azarosos lances, casi de un aventurero que,…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Imagen © Richard Kingston (young rascal)

logonegrolibros

MystycArtDesign, CC

logonegromusica

Fradellafra, CC

  • “Really” (1972), de J.J. Cale
    Escrito por
    “Really” (1972), de J.J. Cale A veces me pregunto qué habría hecho Eric Clapton sin J.J. Cale. No es por menospreciar a Clapton, cuyo legado con Cream, con John Mayall e incluso el de su propia carrera en solitario son inconmensurables, pero cuando Cale apareció en el mundo de…
  • Volviendo a Rolla
    Escrito por
    Volviendo a Rolla Alessandro Rolla vivió tanto (entre 1757 y 1841) como para advertir los grandes cambios que iba registrando la música de su tiempo. Baste pensar que su vida podría haber sido paralela a la de Mozart,…

logonegroecologia

Coffy, CC

etimologia