La utilidad de los fraudes

¿Quién ha oído hablar alguna vez de fraudes en astrología, tarot o alguna forma de adivinación?

En diciembre pasado, como cada año, astrólogos y adivinos hicieron sus predicciones para el año nuevo. Uno de ellos, en particular, predijo un atentado contra el Papa.

Aunque inquietante, la predicción es una excelente apuesta: si falla, es poco probable que alguien lo recuerde. En cambio, si por alguna desafortunada casualidad la predicción acertara —y cualquier personaje público de esa estatura tiene siempre una alta probabilidad de ser sujeto de un atentado—, la fama del astuto profeta rebasaría todo límite: se convertiría instantáneamente en el adivino más famoso del mundo.

Desgraciadamente, este tipo de apuestas mañosas, que no cuestan nada si se falla, pero con ganancias inauditas en caso de acertar, son posibles porque nadie supervisa la actuación de quienes se dedican —siempre, claro, a cambio de dinero— a predecir el futuro.

En la investigación científica, en cambio (como en cualquier actividad que tenga control de calidad) de vez en cuando se presentan escándalos causados por algún científico que intenta engañar a sus colegas para obtener beneficios en forma de prestigio, poder o dinero (el artículo “La letra escarlata: fraudes en la ciencia”, aparecido en ¿Cómo ves?, número 83, presenta algunos interesantes ejemplos).

Uno de los casos más llamativos es el del investigador coreano Hwang Woo-suk, quien saltó a la fama internacional, y se convirtió en un héroe en su país y ejemplo para los niños, gracias a que en 2004 afirmó haber obtenido por clonación células precursoras humanas (también llamadas células madre o troncales) con una alta eficiencia. En 2005 Hwang anunció la clonación de un perro, Snuppy —algo que no había podido lograrse— y la obtención de células precursoras clonadas de pacientes con enfermedades inmunitarias, diabetes y con lesiones de la médula espinal.

Hacia el final del año se descubrió que Hwang había falsificado las pruebas de sus logros. Un comité de expertos descubrió que prácticamente todos ellos —excepto la clonación de Snuppy— habían sido engaños. El resultado fue su inmediata renuncia y desprestigio internacional. Un verdadero escándalo.

Y sin embargo, la debacle tiene un lado bueno: prueba que los mecanismos de control de calidad de la ciencia funcionan confiablemente. Que por más que algún tramposo intente aprovecharse del sistema para obtener beneficios indebidos, la constante revisión de resultados que llevan a cabo sus colegas científicos logra detectar los engaños y procede a corregirlos.

Los fraudes en ciencia se descubren tarde o temprano; su exhibición pública es muestra de rigor científico. ¿Podrán presumir de algo parecido los adivinos?

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Artículo publicado previamente en "¿Cómo ves?", revista mensual de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y reproducido en "The Cult" con fines no lucrativos. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

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