La verdad en los tiempos del Photoshop

Mucha gente cree que los científicos se dedican a “resolver misterios”. La existencia de fantasmas, extraterrestres, ángeles o vida después de la muerte son temas favoritos. La verdad es menos emocionante: los científicos se dedican simplemente a averiguar cómo es y cómo funciona el mundo que nos rodea.

Más que acercarse a grandes misterios, lo que hacen los científicos es llegar al límite de lo conocido y empujarlo sólo un poquito más allá. La ciencia avanza un paso a la vez. Pero cuando se trata de un terreno por completo desconocido, la ciencia normalmente no tiene forma de iniciar la investigación. Por eso los “investigadores” que afirman haber resuelto grandes misterios no suelen ser muy confiables: son como un explorador que afirmara haber descubierto un nuevo continente; algo muy poco probable en esta época.

Hace algún tiempo recibí una fotografía misteriosa que me permitió hacer una modesta y satisfactoria investigación.

La foto, publicada en el diario The New Nation, de Bangladesh, muestra a un par de arqueólogos que, aparentemente, están trabajando para desenterrar un esqueleto humano de tamaño gigantesco: ¡solamente el cráneo mide lo mismo que una persona adulta!

La nota que acompaña a la imagen, firmada por Saalim Alvi, afirma que el esqueleto fue descubierto en una región del desierto del sudeste de Arabia Saudita llamada Rab-Ul-Khalee, o “el Cuadrante Vacío”, durante una excavación de la compañía Aramco en busca de gas.

La pregunta es: ¿debemos creer que, efectivamente, se descubrió tal esqueleto (y por tanto, comenzar a preguntarnos qué quiere decir un hallazgo de esa naturaleza respecto a la evolución humana)? O bien, ¿debemos suponer que se trata simplemente de una foto trucada y olvidarnos del asunto?

El sentido común recomienda lo segundo (todo mundo sabe que los gigantes no existen). Pero podríamos ser tachados de “dogmáticos”. ¿Qué tal si fuera cierto? The New Nation asegura que la excavación fue resguardada por el ejército saudita, que no deja pasar a nadie ajeno a Aramco, pero que la foto fue tomada desde un helicóptero militar y se filtró a la prensa.

El periódico afirma también que se trata de los restos del antiguo pueblo de Aad, una raza de gigantes mencionados en el Corán, que podían arrancar árboles usando sólo sus brazos, y que fueron destruidos cuando se volvieron “contra Dios y el profeta”. La cuestión fue discutida en foros musulmanes de internet, donde se consideraba sí había que tomar la foto como confirmación del Corán.

Pero apliquemos el sentido común e investiguemos un poco (que es, precisamente, lo que hacen los periodistas, además de los detectives y los científicos). En primer lugar, ¿no es extraño que la foto no haya aparecido en la prensa internacional, y se difunda sólo en internet? Aunque, desde luego, podría ser un complot para ocultar la verdad.

Un poco de cultura científica nos hace dudar más profundamente. Existe algo llamado la “ley cuadrado-cúbica”, que explica que, cuando un objeto duplica su tamaño, su longitud se duplica, pero su área se cuadruplica (2 por 2) y su volumen (y por lo tanto su masa) se multiplica por ocho (2 por 2 por 2). De modo que, si el esqueleto fuera realmente el de un gigante, sus huesos tendrían que ser mucho más gruesos para poder soportar su peso (por la misma razón que las patas de un elefante son mucho más gruesas, en proporción, que las de una vaca. De hecho, es por esta misma razón que una hormiga o araña gigante, como las que aparecen en las películas, serían absolutamente incapaces de moverse, pues sus delgadas patas se quebrarían bajo su peso).

Quizá bastaría con los argumentos anteriores para decidir que la fotografía es falsa. Pero un convencido podría dudar, a pesar de todo. Afortunadamente, una búsqueda rápida en internet revela la fuente de la fotografía. Se trata, efectivamente, de una foto trucada utilizando el conocido programa Photoshop, herramienta esencial de cualquier diseñador gráfico.

La comunidad de usuarios avanzados de Photoshop es tan grande que incluso organizan sus propios concursos en internet. Un diseñador que se hace llamar IronKite envió la famosa foto a uno de esos concursos, titulado “anomalías arqueológicas”. Para crearla utilizó la foto de una excavación de un esqueleto de mamut en Hyde Park, Nueva York, que llevaba a cabo la Universidad de Cornell. El periódico simplemente borró la parte inferior, donde venía la firma del artista, y la circuló en internet (la historia completa puede hallarse en Urban Legends).

La moraleja es que, casi siempre, el sentido común puede confirmarse investigando en forma racional... al menos en casos “misteriosos” como éste. En palabras de IronKite, “estoy sorprendido con toda la atención que ha recibido esta pequeña foto, especialmente tomando en cuenta que nunca fue mi intención”. Aunque eso no evita que la gente crea en antiguos gigantes: en un foro musulmán de discusión, un usuario sentencia: “Respecto al creador de esta falsificación, que Alá lo perdone”.

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Publicado previamente en La ciencia por gusto. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura. Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

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