Tres objeciones a lo sobrenatural

Tres objeciones a lo sobrenatural Imagen superior © Matt Duffin

Una de las características de la ciencia que más frecuentemente se subraya es su carácter naturalista: su rechazo implícito y total de cualquier suposición sobrenatural para explicar la naturaleza.

Podría pensarse que tal rechazo es una simple opinión, una elección caprichosa o bien un prejuicio sin mayor fundamento. En realidad, las razones que lo sustentan son profundas y tienen que ver con la posibilidad misma de hacer ciencia. He aquí algunas de ellas.

Una primera razón para rechazar las suposiciones sobrenaturales es que, dentro del juego de la ciencia, equivalen a hacer trampa. En efecto: si una explicación recurre a la magia, milagros o la intervención de entidades divinas, esto implica que nosotros, como seres sujetos a las leyes de la naturaleza, seremos incapaces de entender tal intervención: el “más allá”, por definición, se halla más allá de nuestra comprensión. Se trata entonces de explicaciones que no explican nada: sólo pueden aceptarse como acto de fe, pero no entenderse. La ciencia, en cambio, busca darnos una visión comprensible de la naturaleza.

Por otro lado, las explicaciones sobrenaturales violan una de las reglas prácticas más útiles en ciencia: la llamada “navaja de Occam” o principio de parsimonia, que exige la mayor simplicidad posible en las suposiciones. Una vez que empezamos a multiplicar las explicaciones (y es indudable que postular la existencia de seres sobrenaturales es más complicado que proponer explicaciones naturales), ¿dónde debemos parar? (¿Quién es el verdadero causante del fenómeno que estamos observando: dios, un fantasma, duendes, los extraterrestres, la CIA, Santa Claus?)

Pero quizá la razón más importante que justifica el rechazo científico a lo sobrenatural se halla en lo que Jaques Monod, uno de los padres de la biología molecular, llamó el “principio de objetividad”: la suposición de que no hay un proyecto detrás de la naturaleza. Monod argumentaba que, si no se adopta este principio indemostrable, la investigación científica resulta inútil y pierde todo sentido. ¿Para qué buscar explicaciones por medio de observaciones, experimentos, planteamiento y discusión de hipótesis y generación de modelos si en realidad todo puede ser simplemente parte del Gran Plan de la Naturaleza (que, desde luego, debe ser producto de algún ser superior)?

Así como no tiene caso que un detective comience a buscar pistas y generar hipótesis para encontrar a un criminal si en realidad cree que el asesinato lo cometieron fantasmas o extraterrestres, el científico no puede hacer su labor a menos que suponga que las explicaciones detrás de los misterios que investiga pertenecen al mundo de lo natural.

Se trata, sobra decirlo, de una suposición que vale la pena: ha dado lugar a todos los grandes logros de la ciencia.

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Artículo publicado previamente en "¿Cómo ves?", revista mensual de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, y reproducido en "The Cult" con fines no lucrativos. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

Sitio Web: sites.google.com/site/mbonfil/

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