¿Vida artificial?

¿Vida artificial? Imagen superior: M.C. Escher

A principios del siglo 20, el ruso Aleksandr Oparin y el inglés J.B.S. Haldane propusieron (por separado) que la distinción entre la materia viva y la inerte era sólo de grado, no de esencia. Es decir que los seres vivos pudieron haberse originado —sin intervención divina— a partir de la materia inanimada (idea ya sugerida por Darwin). Desde entonces, un sueño de los químicos ha sido crear vida artificial: armar una célula viva a partir sólo de sus componentes esenciales.

La posibilidad es todavía lejana, pero un trabajo de los biólogos moleculares Tracey Lincoln y Gerald Joyce, del Instituto Scripps, en California, publicado el 8 de enero de 2009 en la revista Science, la hace un poco más real.

Lincoln y Joyce partieron de una de las teorías más aceptadas actualmente sobre origen de la vida. El genoma de prácticamente todos los organismos vivos está hecho de ácido desoxirribonucleico (ADN), molécula en forma de doble hélice que puede copiarse a sí misma, si cuenta con la ayuda de las enzimas —máquinas moleculares— adecuadas.

Pero hay abundante evidencia de que quizá la primera molécula capaz de autorreproducirse no fue el ADN, sino su primo el ácido ribonucleico (ARN), molécula que, comose descubrió en los 80, puede también actuar como enzima (es decir, catalizar reacciones químicas).

Se sabe que hay ARN capaces de cortar y pegar otras moléculas de ARN. Lincoln y Joyce fabricaron un par de ARN sintéticos que se copian uno al otro. Cada molécula consta de dos mitades: el primer ARN une las dos mitades que forman al segundo, y éste luego une las mitades de otra copia del primero, a la manera del famoso dibujo de M.C. Escher de dos manos que se dibujan mutuamente. Mientras haya materia prima (las cuatro piezas necesarias), el proceso puede continuar indefinidamente, multiplicando las parejas de ARN.

Pero no sólo eso: Lincoln y Joyce también fabricaron variantes de sus ARN y las pusieron a “competir”. Las distintas piezas disponibles formaron nuevas combinaciones y, luego de un tiempo, las que se reproducían más rápidamente predominaron en la solución. ¡Evolución en un tubo de ensayo!

La vida artificial es todavía un sueño, pero el experimento prueba que en principio es posible. Veremos qué sorpresas nos trae el futuro.

Copyright © Martín Bonfil Olivera. Publicado en Milenio Diario. Reservados todos los derechos.

Martín Bonfil Olivera

Martín Bonfil Olivera, mexicano, es químico farmacéutico biólogo y estudió la maestría en enseñanza e historia de la biología de la Facultad de Ciencias, ambas en la UNAM.

Desde 1990 se ha dedicado a la divulgación de la ciencia por escrito. Colaboró en los proyectos del museo de ciencias Universum y el Museo de la Luz, de la UNAM. Es autor de varios libros de divulgación científica y hasta 2008 fue editor de libros y del boletín El muégano divulgador.

Ha sido  profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM y la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha colaborado regularmente en varias revistas (Milenio, Cambio, Los universitarios) y periódicos (La Jornada, Crónica, Reforma). Actualmente escribe la columna semanal “La ciencia por gusto”, que aparece los miércoles en Milenio Diario (puede consultarse en el blog La Ciencia por Gusto), además de escribir mensualmente la columna “Ojo de mosca” para la revista ¿Cómo ves?

Ha colaborado también en el canal ForoTV y en los programas de radio Imagen en la Ciencia e Imagen Informativa, de Grupo Imagen, Hoy por hoy, de W Radio, y actualmente Ecléctico, en la estación de radio por internet Código Radio, del gobierno del DF, con cápsulas de ciencia.

En 2004 publicó el libro La ciencia por gusto, una invitación a la cultura científica (Paidós). Desde 2013 es miembro del comité editorial de la revista de divulgación científica Hypatia, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM).

En 2005 recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura. Ha impartido numerosos cursos de divulgación escrita en casi todos los Estados de la República Mexicana.

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