"El posmodernismo ¡vaya timo!", de Gabriel Andrade

De sabios tienen lo justo. O sea, nada. Cuando se les agotan las expresiones ininteligibles, los artificios y las citas de segunda mano, los pensadores posmodernos se quedan en lo que son: analistas que, careciendo de un criterio sólido para ir al fondo de los asuntos, adornan la periferia de cualquier disciplina con un barroquismo impenetrable, envuelto en los colores pasajeros de la corrección política y de las modas académicas.

Uno de mis recuerdos más vivos de esta corriente posmoderna corresponde a la etapa en la que algunos amigos docentes sucumbieron a ella. De pronto, empecé a sentirme como uno de esos fumadores que lucen un pitillo sin filtro en un entorno donde todos usan cigarrillos electrónicos. El posmodernismo era una lengua extraña para mí, y quizá por ello nunca terminé de comprender por qué no era posible describir con palabras más llanas –es un ejemplo– las bases epistemológicas de la complejidad o la naturaleza de los vínculos sociales.

Solo el prestigio de los autores citados por estos colegas y maestros me permitía dar por buenos aquellos estudios en los que, con la luz plateada de una nueva semiología reflejándose en sus aletas, saltaban fuera de mi comprensión términos como incredulidad, ambivalencia, increencia, deconstrucción, indivisibilidad cualitativa, fragmentariedad... Excuso decir que, cada vez que creía haber entendido cabalmente alguno de aquellos enrevesados análisis, alguien me recordaba que mi interpretación era simplista: la realidad, ilusoria, era como un tentador espejismo, cambiante en función del contexto.

Al final, mi actitud ante aquellos relativistas profesionales era la que describe Walter Truett Anderson en Reality Isn't What It Used to Be: "Te equivocas pienses lo que pienses, a menos que pienses que estás equivocado, en cuyo caso podrías estar en lo cierto pero, de todos modos, no quieres decir lo que quieres decir".

Gracias al extraordinario libro de Gabriel Andrade, El posmodernismo, ¡vaya timo!, he llegado a la conclusión de que, en aquellos años de inmersión posmoderna, mi postura no era la más inoportuna.

Andrade expone el fraude intelectual del posmodernismo con todo el rigor necesario. En esta gozosa travesía por los delirios de esta doctrina, hay pasajes que horrorizarán a los adoradores de Finkielkraut y Derrida, pero que llenarán de justa admiración a quienes seguimos considerando la verdad, la precisión y la coherencia como valores innegociables.

Magníficamente escrito, El posmodernismo, ¡vaya timo! va recortando las principales siluetas de esta fantasmagoría, desde el relativismo moral hasta el odio a los valores de Occidente, pasando por los excesos en las llamadas políticas de la identidad.

Leer a Andrade le reconcilia a uno con el legado de la Ilustración. Es decir, con los defensores de la racionalidad y de las restricciones que ésta impone.

Incisivo, torrencial, muy bien trazado y exento de pedantería intelectual, este libro es el comodín perfecto contra los postulados posmodernos, en especial contra aquellos que ya han sido consagrados por los medios de comunicación.

Leerlo es tan necesario como una vacuna.

Sinopsis

«El posmodernismo —escribe en la introducción Gabriel Andrade— se ha convertido en una de las doctrinas filosóficas utilizadas como punta de lanza por quienes defienden las pseudociencias y las creencias irracionales ridiculizadas en otros títulos de esta colección. Es frecuente que los defensores de la astrología, el psicoanálisis o la homeopatía invoquen los nombres de gurús posmodernos como Feyerabend o Foucault para protestar contra la hegemonía científica y proclamar así la legitimidad de las disciplinas y creencias irracionales. Por ello, no basta con atacar las especificidades de cada timo. Es necesario atacar también el bagaje pseudofilosófico en el cual se amparan estas disciplinas y creencias absurdas. De eso trata este libro».

"Lo peor es que esta moneda falsa circula ahora por todo el mundo. Estudiantes chinos, canadienses o argentinos que nunca oyeron hablar de Voltaire ni de Diderot ni de Holbach, leen ahora con unción de novicios los disparates de Foucault, Derrida, Deleuze y otros macaneadores orgullosos de haberse librado de “la tiranía de la coherencia y la verdad” [...]. En resumen, ésta es una excelente exposición crítica de uno de los peores fraudes intelectuales de todos los siglos. Su autor expone con admirable claridad las oscuridades de escritores que no han descubierto sino esto: que cuando no se tiene nada nuevo ni interesante que decir, basta decirlo en forma enrevesada para ser tomado por genio por gente ingenua y de buena fe» (Mario Bunge, prólogo al libro)

Gabriel Andrade nació en Maracaibo (Venezuela) en1980. Obtuvo una licenciatura en Sociología, una maestría en Filosofía y un doctorado en Ciencias Humanas en la Universidad del Zulia. Es profesor en esa misma universidad, donde imparte cursos de filosofía y sociología. Ha escrito numerosos artículos sobre estudios de la religión desde una perspectiva sociológica, histórica y filosófica. Es autor de varios libros, entre ellos La crítica literaria de René Girard (Universidad del Zulia, 2007), El darwinismo y la religión (Universidad de Cantabria, 2009), Breve introducción a la filosofía de la religión (Universidad de Cádiz, 2010) y La inmortalidad ¡vaya timo! (Laetoli, 2011).

Ficha editorial

El posmodernismo ¡vaya timo!

Gabriel Andrade

Colección ¡Vaya timo!, 19

144 páginas

ISBN: 978-84-92422-62-3

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Editorial Laetoli. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (The Cult), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, Thesauro Cultural sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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