“Me llamo Lucy Barton”, de Elizabeth Strout

Lucy Barton está en la cama de un hospital. No se va a morir de esta dolencia pero durante meses tendrá que convivir con la enfermedad y el dolor. Su marido no irá a visitarla (salvo un día excepcional) porque no soporta los hospitales.

Sus hijas son demasiado pequeñas para eso. Solamente su madre se sentará durante unos días al pie de la cama y será el momento entonces de revivir la infancia, la adolescencia y la suciedad que su vida de familia le sugiere a Lucy cuando la recuerda. Nada puede olvidarse, aunque lo intente.

Este libro es un ajuste de cuentas con el pasado tanto como una forma de explicarse a sí misma. Habla de cómo escribir lo que una es y de cómo reconstruirlo en la mente, de forma que se aplaquen las penas antiguas y se entiendan las dudas. La gente que discurre por el libro no tiene apenas nada que contar salvo su propia historia: vida cotidiana que no reluce sino que atropella los sentidos. Oscuridad, miedo, pobreza, miseria, suciedad. Otra vez la palabra.

La infancia de Lucy Barton no tiene colores alegres ni saltos en los charcos con botas de agua. Sus recuerdos son opacos y llenos de hojas secas que quiere desechar. Es un recuerdo que debe ser borrado y así ha sido durante mucho tiempo. Hasta que la madre se sienta en una silla junto a ella mientras los médicos, sobre todo uno, un buen médico, entra y sale de la habitación del hospital.

Es, también, una historia de superación. Desde una situación de partida que hoy llamaríamos desfavorable (una mierda, absolutamente) Lucy es capaz de convertirse en una escritora de éxito, en una mujer cuyos libros ayudan a otros a ser felices y a entenderse. Pero antes tiene que llegar la huída y la huída comporta distancia, riesgo, olvido, desarraigo. Es el desarraigo el sentimiento que hace a Lucy ver las cosas con esa indiferencia aparente que desgarra el corazón sin que nadie lo advierta. Es el desarraigo lo que termina con su matrimonio y lo que la separa de las personas a las que dice querer, a las que quiere.

Así Lucy Barton tendrá que renunciar a Lucy Barton para sobrevivir. Pero todos sabemos que hay lazos difíciles de desatar. No solamente lo escribió D. H. Lawrence muchos años antes de que Lucy Barton lo sintiera en carne propia, sino que lo tenemos grabado en la cabeza desde mucho tiempo atrás. Esos lazos reverberan en la oscuridad y te devuelven las imágenes que crees perdidas cuando ya todo parece que se ha escrito de nuevo. Y el acto de escribir, del que habla el libro aunque no lo parezca, es  precisamente eso.

El modo en que todo el pasado se acomoda en ti para aparecer sin aviso y sin tregua. El libro es, por lo tanto, una historia de reencuentros. Vuelves a tu infancia, a tus padres y hermanos, a pesar de que crees no quererlos, incluso odiarlos en ocasiones. Vuelves a tu vieja casa, a tu calle decrépita, a tu pueblo inhumano, el que no te dio celebridad sino angustia. Y vuelves para entender lo que ahora eres. Así descubres que este amigo de ahora, tu marido, tu segundo marido, tus hijas y tu amiga, no te verían del modo en que lo haces si esos años primeros no hubieran cultivado en ti ese deseo de que el tiempo no se convierta en un mero y silencioso pasar las horas y los días y los meses. Una palabra tuya bastará para guardar el tiempo en el estante de las cosas perpetuas.

Sinopsis

En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice. En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.

Elizabeth Strout nació en Maine, pero desde hace años reside en Nueva York. Es la autora de Olive Kitteridge, novela por la que obtuvo el Premio Pulitzer y el Premi Llibreter, Los hermanos Burgess, Abide with Me y de Amy e Isabelle, que fue galardonada con el Art Seidenbaum Award de Los Angeles Times a la primera obra de ficción y el Heartland Prize del Chicago Tribune. También ha sido finalista del Premio PEN/Faulkner y el Premio Orange de Inglaterra. Sus relatos se han publicado en varias revistas, como The New Yorker y O, The Oprah Magazine.

Copyright del artículo © Catalina León Benítez. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Duomo Ediciones. Reservados todos los derechos.  

Caty León

Gaditana de nacimiento y crianza; trianera de vocación. Lectora y cinéfila. Profesora de Geografía e Historia y de Orientación Educativa. Directora del IES Néstor Almendros de Tomares (2001/2012). Como experta en organización escolar he publicado los libros La secretaría. Organización y funcionamiento y El centro educativo. Función directiva y áreas de trabajo, artículos en prensa (ABC: 12, 34) y revistas especializadas, así como ponencias en cursos y jornadas.

En noviembre de 2009 recibí la medalla de oro al Mérito Educativo en Andalucía. En 2015 he obtenido el Premio “Antonio Domínguez Ortiz” por la coautoría del trabajo Usos educativos de la robótica. Una casa inteligente.

En el ámbito flamenco he publicado decenas de artículos en revistas como Sevilla Flamenca, El Olivo, Alboreá y Litoral, sobre el flamenco y las artes plásticas, la mujer y el flamenco, entre otras temáticas, así como varios libros, entre los que destacaría la primera incursión en la enseñanza escolar del flamenco, Didáctica del Flamenco, mi libro sobre El Flamenco en Cádiz y el ensayo biográfico Manolo Caracol. Cante y pasión (ver reseña en ABC), así como mi investigación sobre la Noticia histórica del flamenco en Triana. Conferencias, jornadas, jurados, cursos de formación, completan mi dedicación al flamenco. En 2015 he sido galardonada con el Premio de Honor “Flamenco en el aula” de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.

Por último, la literatura es mi territorio menos público pero más sentido. Relatos, microrrelatos, cuentos, poemas y una novela inédita Tuyo es mi corazón. I Premio de Relatos sobre la mujer del Ayuntamiento de Tomares, en su primera edición. Premio de Cuentos Infantiles de EMASESA en 2015 por Hanna y la rosa del Cairo.

En mi blog Una isla de papel hay un poco de todo esto.

Sitio Web: unaisladepapeles.blogspot.com.es/

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