En la ficción, todo es negociable. Empezando por la verdad. Bien lo sabían los inspiradores del Nuevo periodismo ‒de Truman Capote a Gay Talese‒ cuando nos acostumbraron a ver crecer las palabras a partir de hechos reales. Y es justamente en esa intersección entre lo real y lo soñado donde nos sitúa este cómic prodigioso, independiente de los géneros, tan conmovedor como la vida misma y tan imaginativo como uno de esos casos que resuelve Batman.

Para refrescar la memoria de los amantes del cómic de superhéroes clásico, les diré que esta obra de Alex Ross y Paul Dini es de una belleza abrumadora, tanto por la sensibilidad de su guión ‒forzosamente breve‒ como por su vigor artístico a la hora de rendir tributo al panteón DC.

A los entusiastas de Wonder Woman, esto que nos proponen Dini y Ross les sonará familiar. Un volumen que homenajea a la superheroína subrayando su esencia, entre el mito griego y una introspección muy contemporánea.

Empecemos por lo más nostálgico: en 1983 leímos parte de estos relatos en un volumen de 112 páginas que nos hizo descubrir, por partida doble, la magia tenebrosa de la Cosa del Pantano y el arte único de su ilustrador, Bernie Wrightson.

A la hora de valorar este tebeo hay que partir de dos definiciones. Son dos formas de verlo: complementarias, y al mismo tiempo, igual de turbadoras. En principio, nos hallamos ante una ucronía con elementos propios del steampunk. Pero calándola hasta impregnar todas sus páginas, aflora una pavorosa historia de muertos vivientes.

Cuando salió a la venta la primera edición de Orquídea Negra (diciembre de 1988 - febrero de 1989), Neil Gaiman disponía de un cierto caudal de prestigio, pero aún no era el novelista y guionista de culto que es hoy: un narrador que llena auditorios cada vez que da una conferencia y que ha convertido su apellido en el sinónimo de un estilo.

Quién sabe cuántos recuerdan hoy títulos como Y: El último hombre, Ex Machina, Runaways o Los Leones de Bagdad. El mundo del cómic gira a tal velocidad que, al cabo de cinco años, cualquier obra parece quedar fuera de la memoria colectiva. Pero si uno los analiza con perspectiva, comprobará que esos títulos no han pasado de moda, y que además, responden a una clara voluntad de estilo.

De este Punisher brota ininterrumpidamente un flujo de dolor, violencia y munición de gran calibre. Gracias a esta receta, Garth Ennis situó al Castigador en el top ten de esos justicieros empeñados en convertir los bajos fondos en un lugar donde todo el mundo conoce su nombre.

La estética de Bernie Wrightson nos ha acostumbrado desde hace décadas a apreciar la dimensión artística del cómic de horror. No en vano, a Wrightson le debemos delirios góticos de extraordinaria belleza, tan minuciosos como un grabado del XIX y con ese punto de elegancia que surge cuando un creador ‒en este caso, uno de los grandes‒ evita los elementos prefabricados y deja fluir su talento con una perspectiva clásica.

Como tantos otros chavales de la generación de Bruguera, he estado recordando esta serie de cómics durante media vida, aunque nunca la leí hasta el final. Ahora, gracias a esta espléndida edición de Dolmen, los más nostálgicos recuperamos las aventuras de Bermudillo, el genio del hatillo (Douwe Dabbert) con un aliciente inesperado: peripecias inéditas, fundamentales para entender el alcance de esta historieta neerlandesa que idearon el guionista Thom Roep y el dibujante Piet Wijn.

A menudo se piensa en Praga como en una ciudad mágica, un lugar misterioso y atmosférico repleto de leyendas y mitos que inspiraron a literatos como Franz Kafka o Gustav Meyrink. Es una imagen de postal muy publicitada por las agencias de viaje y, en honor a la verdad, hay que decir que no les falta razón.

Poeta en Nueva York forma parte del legado poético de la humanidad. Este cómic, guionizado y dibujado por Carles Esquembre, muestra una visión original sobre la estancia de Federico García Lorca en esta ciudad. Nos dejaremos asaltar por las pasiones y obsesiones del escritor granadino atendiendo a su epistolario y a los testimonios de quienes le siguieron en dicha aventura. Una oportunidad única para acercarse a la imperecedera obra de García Lorca.

El arranque de la etapa de El Castigador realizada por Garth Ennis para la línea MAX, publicada en orden cronológico, desde el nacimiento, en la guerra del Vietnam, hasta el probable fin del personaje más brutal jamás creado por La Casa de las Ideas.

"Es una secuela muy espiritual de una de las mayores historias que se ha publicado en la historia de los cómics de Marvel", declaraba el guionista Brian Michael Bendis cuando se anunció que él iba a ser el responsable de escribir la serie central de esta saga en la que se verán involucrados la mayoría de los personajes del Universo Marvel.

Este mes de julio se pondrá a la venta el primer número de Pantera Negra, la primera serie regular mensual del regente de Wakanda que se publica en España bajo el sello de Panini Comics. La nueva popularidad que ha adquirido el personaje gracias a su participación en la película Capitán América: Civil War, ha llevado a Marvel a apostar por el primer héroe de origen afroamericano de la historia de la editorial norteamericana.

¡Llega una de las más aclamadas series del momento! La Visión quiere ser humano. ¿Y qué hay más humano que la familia? Ahora, la tiene. Una mujer y dos hijos. Se parecen a él, tienen sus poderes y la necesidad de confundirse con los demás. ¿Qué puede ir mal?

¡El regreso del héroe del futuro! Miguel O'Hara será Spiderman en el año 2099... pero ahora está atrapado en el presente. Aquí y ahora, la malvada corporación Alchemax acaba de nacer y Miguel tiene la oportunidad de detener su corrupción antes de que comience. Y a continuación: Spiderman 2099 une fuerzas con otras versiones alternativas del Hombre Araña para participar en la mayor saga arácnida de todos los tiempos... ¡Universo Spiderman!

¿Se puede vivir de un blog de moda? ¿Es fácil? ¿Me pagarán por asistir a eventos? ¿A quién no le gustaría que le regalasen ropa para llenar infinitamente el armario? A la Miniblogger, sí.

Por primera vez en nuestro país, un volumen integral recoge todas las historias de Torpedo 1936, la mejor historieta de serie negra de las últimas tres décadas, que cosechó un éxito mundial desde sus inicios a ambos lados del charco.

Una buena idea narrativa cabe siempre en esta palabra: vikingos. Cualquier relato protagonizado por los conquistadores nórdicos tiene, de partida, muchos tantos a su favor. Por si ello no bastara, el viejo dilema entre rigor histórico y fuerza expresiva hace tiempo que tiene solución, sobre todo si nos fijamos en esta serie, Northlanders, rebosante de aventura y asentada en una documentación exhaustiva, que nos permite asistir a la peripecia vikinga en primera fila.

En los cómics de Green Lantern existe el prodigio, y existen las referencias al pulp, y sobre todo, existe la aventura en estado puro, podada de sofisticación y de esas oscuridades que son propias del diván de un psicoanalista. Y es que, reconozcámoslo, Green Lantern es al tebeo de superhéroes lo que antes fueron, en la radio y en los seriales sabatinos, esos enmascarados en blanco y negro que se lanzaban contra el peligro con la camisa hecha jirones, abriéndose camino en un decorado de cartón piedra.

¿Saben quien es Fujiko Fujio? En realidad, no se trata de quién, sino de quiénes, porque este apodo reúne a Hiroshi Fujimoto y Motoo Abiko, una pareja de artistas de manga que trabajaron juntos hasta 1987, y que alcanzaron la posteridad como creadores de uno de los iconos más internacionales de la ficción japonesa, Doraemon, el gato cósmico.

La historia de este clásico empieza en el corazón de la era pulp, concretamente el 22 de enero de 1934. En este caso, el contexto lo es todo, o casi: recordemos que Flash Gordon había comenzado a editarse en la prensa el 7 de ese mismo mes, enriqueciendo un imaginario que cultivaban, por las mismas fechas, publicaciones como Amazing Stories, Black Mask, Dime Detective, Thrilling Wonder Stories o Weird Tales.

En el estilo de Michael Zulli predomina la ambición pictórica, como si su trazo, a veces fugitivo, a veces febril y penetrante, estuviera pensado para la sala de exposiciones y no para rellenar esas viñetas que más de un crítico ‒ay‒ termina por valorar menos de lo que merecen.

Para que un superhéroe continúe existiendo en el imaginario colectivo, de cuando en cuando debe renacer con los rasgos, las inquietudes y los deseos que le adjudica cada nueva generación de lectores.

A mediados de los ochenta, los seguidores de Conan se encontraron con una sucesión creativa que dio un nuevo rumbo estético al personaje. Ese cambio se hace notar en este volumen, cuyo primer tramo cuenta con la maestría del dibujante John Buscema, que cede luego los lápices a Val Semeiks.

Conforme la serie fue perfilando sus contornos, Gotham Central adquirió un doble estatus como pieza de culto instantáneo y como ejemplo de lo que el género negro aún puede conseguir en el campo de la historieta.

Cuando al lector lo invaden los misterios y los hechizos de Neil Gaiman, no duda de que existe una realidad paralela, tan poderosa como el País de las Maravillas de Carroll y tan inquietante como las pesadillas de Lovecraft. Por lo demás, ese universo alternativo no cae casi nunca en el pastiche, sino que prospera con vigor y originalidad.