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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

La primera transfusión humana con éxito fue probablemente la que realizó en 1667 Jean-Baptiste Denis. Administró tres pintas o gotas de sangre de carnero a una persona sin observar ninguna reacción postransfusional.

A pesar de haber cumplido los 85, su espíritu provocador e independiente se mantienen intactos. Solo Roger Penrose, ganador, entre otros, del Premio Wolf de Física junto a Stephen Hawking en 1988 y autor de libros como La nueva mente del emperador, Los ciclos del tiempo y El camino de la realidad, es capaz de recurrir a tres conceptos como la moda, la fe ciega y la pura fantasía para explicar la teoría de cuerdas, la mecánica cuántica y la cosmología.

Hace 3,18 millones de años la Australopithecus afarensis Lucy, ancestro de los humanos actuales, vivía en lo que hoy es la región de Afar en Etiopía hasta caer de más de doce metros de altura, probablemente de un árbol, y fallecer.

Como si de un embarazo se tratara, el geólogo José López-Ruiz nos cuenta las fases por las que atravesó el Sistema Solar que desembocaron en el nacimiento de ocho planetas entre los que se encuentra la Tierra. Os presentamos una breve historia de cómo se gestó este minúsculo punto del universo que es además el barco en el que viajamos todos.

San Agustín fustigaba a Varrón por defender la fantasía de que algunos hombres eran descendientes de dioses. La razón dada por el sabio romano era que, aunque falsa, dicha creencia impulsaba a algunos a emprender tareas gloriosas, lo que no llevarían a cabo de saberse simples mortales; pero el santo cristiano censuraba toda mentira, sin excepción.

Para muchos, esta secuencia es el principio del arte y la técnica sin los que nuestro siglo sería inimaginable: el cine. Pero dejemos de lado este aspecto por un momento y tratemos de regresar a la intención original del experimento. Se trataba, más que de la representación unificada del movimiento —tarea que ocuparía al autor el resto de su vida—, de la búsqueda de un instante predeterminado, de un sí o no que dura menos que una milésima de segundo: se trataba de la fragmentación del movimiento mismo.

Un buen día de febrero del año 1869 el químico ruso Dimitri Ivanovich Mendeleiev se encontraba obsesionado, como lo había estado durante años, por vislumbrar un sistema general que explicara la relación y el comportamiento de los elementos.

La dinosaurología es una de las disciplinas de la paleontología con mayor desarrollo en los últimos años. Desde 1970 se ha encontrado un promedio de 6.1 géneros por año, y entre 1989 y 1995 se describieron 51 nuevos géneros. A la fecha hay aproximadamente 336 géneros de dinosaurios, sin embargo se estima que la diversidad de dinosaurios es cercana a 3 400 géneros, por tanto sólo conocemos cerca de diez por ciento. Estas criaturas siempre han cautivado la atención del público en general debido a sus peculiares estructuras y tamaño.

El museo de Historia Natural de Nueva York, imponente y elaborada construcción que bordea Central Park, seguramente no es la obra mas kistch de la ciudad. Sus extraños dioramas son celebres por las escenificaciones de animales disecados en medio de decoraciones hiperrealistas que recrean bosques, sabanas y desiertos del planeta. La visita culmina en la parte correspondiente al desván que cuenta con una magnífica colección de dinosaurios y anquilosaurios, los que despliegan impúdicamente sus negros esqueletos fósiles. Los más modestos se encuentran en vitrinas, los gigantes al aire libre.

Imagen superior: fotografía del genetista y biólogo molecular Francisco J. Ayala, galardonado con el premio Templeton © John Templeton Foundation.

La divulgación científica es la labor de compartir la cultura científica con un público voluntario y no especialista.

Cuando se habla de ciencia, uno de los temas más polémicos es cómo distinguir al producto auténtico de sus versiones “pirata”, sus imitaciones fraudulentas.

En el primer capítulo de su clásico libro El mundo y sus demonios (1995), el magistral divulgador estadounidense Carl Sagan comenta su encuentro con un chofer curioso, que lo reconoce por sus apariciones en la televisión y comienza hacerle preguntas sobre ciencia. Desgraciadamente, lo que el aquel hombre consideraba “ciencia” eran temas como cadáveres extraterrestres que supuestamente se hallan en bases de la fuerza aérea norteamericana, la posibilidad de hablar con muertos, profecías, curación con cristales, la sábana santa, la Atlántida

Los cálculos sobre la antigüedad del universo ofrecen horquillas de más y menos que, para la medida del tiempo humano, resultan inimaginables. Las mediciones aceptan que hubo un big bang, o sea una creación, y que ocurrió hace apenas 13.700 millones de años.

¿Qué es la ciencia? Definirla es muy difícil; describirla en su totalidad es imposible. Pero a veces una metáfora nos puede mostrar algún aspecto clave de ella. Veamos tres.

En su famosa novela Más que humano (1953), el escritor estadounidense Theodore Sturgeon plantea el surgimiento del siguiente paso evolutivo del Homo sapiens: un colectivo de seis individuos con distintas capacidades que, unidos por telepatía, conforman un organismo múltiple en el que cada uno colabora por el bien todos.

La imagen popular de los científicos, que vemos en novelas, películas, caricaturas ¡y hasta anuncios! —ya se ha comentado aquí— suele ser la de un personaje raro, despeinado y distraído. El típico científico loco.

La ciencia explora la naturaleza para tratar de ampliar el reducido círculo de lo que comprendemos, que siempre será menor que lo que ignoramos. Poco a poco, los investigadores científicos van empujando la frontera de nuestro conocimiento, proponiendo hipótesis y sometiéndolas a prueba mediante observaciones y experimentos.

Los seres humanos actuales son el resultado del tercer intento de los dioses por crear al hombre, de acuerdo con el relato de los mayas quichés de Guatemala, el Popol Vuh: “La abuela Ixmucané tomó del maíz blanco y del amarillo e hizo comida y bebida, de las que salió la carne y la gordura del hombre, y de esta misma comida fueron hechos sus brazos y sus pies. De esto formaron el Señor Tepeu y Gucumatz a nuestros primeros padres y madres.” [I] 

 “El universo tiene un diseño, y un libro también”, afirman Stephen Hawking y Leonard Mlodinow (H & M) en los agradecimientos de su nuevo libro The Grand Design (2010, Bantam Books).

Maní es un antiguo pueblo situado en el sur del estado de Yucatán, en México. Gainesville es una tranquila ciudad del estado de Florida en los Estados Unidos. ¿Qué tienen en común estos dos lugares? En primer lugar, los dos son sitios que me traen gratos recuerdos personales.

De la Naturaleza de las Cosas (De Rerum Natura) es un extenso poema filosófico del pensador romano Lucrecio escrito en el primer siglo antes de nuestra era. El poema es la fuente más completa y representativa que se conserva sobre el pensamiento de Epicuro de Samos, el filósofo griego del siglo IV a.C.

Desde los comienzos de la historia los eclipses de Luna han sido fuente de misterio y de asombro. La desaparición paulatina de la Luna tras un velo oscuro y rojizo y su posterior resurgimiento de las tinieblas generaron en las sociedades pre-científicas toda suerte de imágenes e historias maravillosas para explicar tan inusitado y bello fenómeno.

Cualquier aficionado a la serie de televisión Star Trek ha oído hablar del planeta Vulcano. Se trata por supuesto del planeta natal del Sr. Spock, el frío y calculador compañero de aventuras de la tripulación del Enterprise. Lo que poca gente sabe es que Vulcano es también el nombre de un supuesto planeta de nuestro sistema solar sobre cuya existencia se especuló con gran entusiasmo a finales del siglo XIX.

A través de cuatro retratos podemos hacer un breve recorrido por la creación y desarrollo del Instituto de Radiactividad de Madrid en los primeros años del siglo pasado. Pertenecientes a la colección de instrumentos científicos y bellas artes del Museo Nacional de Ciencias Naturales, son una muestra de la tradición pictórica retratística de la época y, desde hace unos meses, están expuestos en la parte administrativa del edificio del MNCN.

En el escenario donde se representa la historia de la ciencia, poco espacio queda reservado para las mujeres. Las dificultades para acceder a la educación, los límites que coartaban sus derechos y el rechazo social hicieron invisibles las huellas que muchas mujeres dejaron al conocimiento científico.

El 28 de diciembre de 1845, Alfred Rusel Wallace envió una pequeña carta a su amigo Henry Walter Bates, en ella le comenta brevemente su impresión sobre la idea de la transformación, acerca de la cual había leído recientemente en Los vestigios de la historia natural de la creación, trabajo publicado de manera anónima en 1844, y que posteriormente se sabría fue escrito por el periodista escocés Robert Chambers.