El ser humano —y también muchos animales— tiende, de manera natural, a clasificar. Clasifica a sus congéneres en machos y hembras; en jóvenes, adultos y ancianos; en grandes y pequeños, y de muchas otras maneras. Clasifica a los seres que lo rodean: en animales (domésticos, ganado, aves y depredadores) y plantas (de ornato, hortalizas y malezas).

¿Te gusta pasear por un bosque las noches de lluvia? ¿Sueles asomarte a los pilones y abrevaderos de los pueblos que visitas? ¿Te entretienes en mirar bajo los troncos caídos y piedras cuando paseas por el campo? Si es así, seguro que más de una vez te has encontrado, junto a otros muchos animales fascinantes, con alguna salamandra.

Decir George Orwell es pensar en 1984 y Rebelión en la granja. Pero este autor no dejó de escribir obras largas y piezas cortas con una gran dosis de anticipación y, en cualquier caso, muy gratas de leer hoy en día.

Por todas partes encontramos ejemplos de la proliferación de un color, el verde, que nos recuerda a todas horas la presencia de materia viva en nuestro entorno. El verde, como ya saben, es mucho más que una distinción de las plantas. Podemos comprender su grandeza e importancia sin necesidad de estudiar botánica, y sin embargo, de todas las maneras de observarlo, la más saludable es la que más nos acerca a la naturaleza.

Todos los rasgos de exclusividad que el ser humano se atribuía a sí mismo han ido cayendo: el uso de herramientas, la empatía, la autoconciencia… En su libro ¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales? (Tusquets Editores, 2016), Frans de Waal descubre al lector un abanico de conductas animales que empujan a concluir que, quizás, la cognición humana tampoco sea única.

A finales del siglo XVII la isla Mauricio, un pequeño pedazo de paraíso perdido en el Océano Índico, fue testigo de la extinción de uno de sus habitantes endémicos, el dodo, paradigma de la extinción provocada por el ser humano.

Pese al interés de sus fans, el octavo álbum de la islandesa Björk, Biophilia (One Little Indian Records, 2011), no hubiera pasado de ser una novedad pasajera en las listas pop si en su elaboración y lanzamiento no hubieran participado algunos científicos y divulgadores de primera fila. En este aspecto, Biophilia vino a demostrar que las conexiones entre la música y ciencias como la biología y la mineralogía pueden brindar más de una sorpresa a los interesados en cruce de saberes.

Se las ame o se las odie, las cotorras de Kramer han invadido Europa y están aquí para quedarse. Convertidas en habitantes habituales de muchos parques y jardines del Reino Unido, algunas de estas carismáticas aves, de un color verde brillante, se sienten tan cómodas en su nuevo entorno que llegan a posarse felizmente en nuestra mano para alimentarse.

Cualquier persona podría reconocer a una jirafa. Sin embargo, a pesar de ser uno de los animales más carismáticos y llamativos, la historia evolutiva de su familia, los jiráfidos, es poco conocida. En Batallones, cerca de Madrid, unos fósiles espectaculares nos van a ayudar a profundizar en ella.

El panda rojo, además de haberse especializado en la alimentación a base de bambú, desarrollando una dentición única y un ‘falso pulgar’, es el único representante actual de la familia Ailuridae. Su evolución es poco conocida, pero los yacimientos de Madrid, entre ellos Cerro de los Batallones, han proporcionado fósiles muy interesantes que están ayudando a entender la historia evolutiva de esta familia tan peculiar.

Casi había olvidado lo incómodo que era. Hablo de la sacudida que impacta en el ánimo cuando uno descubre que un personaje deslumbrante luce señales poco admirables. Siempre es duro descubrir que aquel a quien teníamos como un referente es, en realidad, un tipo frágil, vulnerable a las peores tentaciones. Incluida la de trabajar para el enemigo.

¿Te imaginas un animal parecido al lobo pero del tamaño de un león?, pues así serían los anficiónidos de mayor tamaño. Se trata de una familia de carnívoros que vivió en Asia, Norteamérica, África y Europa hace entre 35 y 7 millones de años.

Aunque la familia de los tálpidos (Talpidae) excava sus madrigueras en medio mundo, escribo estas líneas pensando en las dos especies que me resultan familiares, Talpa europaea y Talpa occidentalis. Les hablo, por tanto, del topo menudo y aterciopelado que, de cuando en cuanto, revela su presencia con esos montículos de tierra tan frecuentes en huertos y jardines.

Hay muchas maneras de identificar a una especie en peligro, pero sólo una de certificar su extinción. Sin embargo, gracias a los avances en la genética y la biotecnología, resulta cada vez más fácil abandonar la idea de que una criatura desaparecida es verdaderamente irrecuperable.

“..Líbrame señor de la boca del león, y óyeme librándome de los cuernos de los uros...” (Salmo 22:21)

En biología los animales tienen nombre y apellidos. Organizar el mundo natural no ha sido tarea fácil. Carlos Linneo propuso un sistema binominal de nombrar a los organismos. El primero designa parentesco y lo comparte con organismos semejantes. El segundo, sólo se le aplica a él.

Cuando intentas encontrar una relación entre las colecciones de ciencias naturales y el arte es posible quedarse en blanco en un primer momento. Tras meditar la cuestión por unos instantes, podemos llegar a la conclusión de que sí hay una conexión pues los especímenes de las colecciones han inspirado y se han plasmado en la obra de numerosos artistas y el arte ha ayudado a divulgar el contenido de éstas y a promover el interés por la investigación.

Las colecciones científicas conservan y ponen a disposición de la comunidad científica millones de especies animales y vegetales además de muestras minerales. Son el inventario de la diversidad biológica y geológica que conocemos y, además de albergar fondos que todavía tienen que ser estudiados y que podrían revolucionar nuestra concepción del mundo, una herramienta básica para la protección del entorno natural. Las colecciones científicas son una de las bases fundamentales sobre la que se asientan los conocimientos de historia natural que posee la humanidad.

Los felinos destacan entre los grandes depredadores que todavía sobreviven en nuestro planeta, pero son solo algunas de las muchas especies de félidos que convivieron con nuestros antepasados. La historia evolutiva de los tigres dientes de sable nos revela cómo los cambios climáticos acabaron con estos cazadores tan especializados convirtiendo  a los felinos actuales en los únicos representantes de la extensa familia Felidae.

Es posible que nunca hayas oído hablar de ellas pero las cecilias son unos anfibios tan fascinantes como desconocidos. ‘Saborean’ su entorno, no ven en color pero son capaces de detectar cantidades ínfimas de luz y, para sacar adelante a sus crías, llegan a alimentarlas con su piel.

“¡Sirenas!”, voceó el Almirante Colón el 9 de enero de 1493 cuando navegaba en La Niña, en aguas del río del Oro, a la vista de tres formas grisáceas que se desdibujaban bajo el agua. Para instantes después recalcar, nos imaginamos que no sin cierto desengaño: “pero no son tan hermosas como las pintan…”.

Vivir en la ciudad no tiene por qué significar vivir de espaldas a la naturaleza. Las ciudades son el hogar de una sorprendente variedad de vida silvestre, no necesariamente cosmopolita. Si algo caracteriza a las ciudades es el cambio y allí donde haya oportunidades habrá especies que las aprovechen. El entorno urbano está lleno de posibilidades; si no que se lo digan a la pareja de halcones peregrinos, Falco peregrinus, que ha criado este año en la catedral de Salamanca.

Son organismos extremadamente resistentes, capaces de sobrevivir en estado de latencia a condiciones ambientales extremas. Están presentes en todos los rincones del planeta y sin embargo no los ves. Son los tardígrados, un filo tan extenso como poco conocido que podría ayudarnos a mejorar el funcionamiento de los suelos, afrontar cuestiones evolutivas, desarrollar aplicaciones en biomedicina y entender los procesos de envejecimiento.

La relación entre peces y hombres viene de muy largo y abarca diferentes aspectos: investigación, nutrición, salud, ocio… pero parece razonable suponer que la primera fue una relación alimenticia. Posiblemente, ante la existencia de un recurso nutricional adicional como el pescado, éste fue incorporado a la dieta en aquellas poblaciones de homínidos asentadas en entornos fluviales o costeros cuyos miembros empezaron a desarrollar técnicas de pesca.

Quién le iba a decir al explorador Henry Morton Stanley, famoso por sus numerosas expediciones a la misteriosa África Central, que no sólo iba a pasar a la posteridad por encontrar al misionero perdido David Livingstone (“El Dr. Livingstone, supongo”), sino también por su indirecta contribución en el descubrimiento del mítico unicornio africano: el okapi.

Pese a que durante mucho tiempo estos organismos pasaron desapercibidos, en comparación con otros animales acuáticos, por su inmovilidad en los sustratos de los fondos marinos donde se fijan, muchas esponjas poseen una belleza singular por sus formas y colores y, además, reflejan la fascinante riqueza biológica de muchos mares donde crecen, como el Caribe.

José Clavijo y Fajardo vivió en una España en la que se promovían las ciencias y la cultura. Fue periodista, naturalista, defensor y divulgador de la ciencia y durante mucho tiempo fue vicedirector del Real Gabinete de Historia Natural, que es como en su época se llamaba el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Pero no fueron estos méritos los que le convirtieron en un personaje famoso, protagonista de numerosas obras de teatro de proyección internacional. ¿Cuál fue la historia que inspiró a Goethe y a Beaumarchais entre otros?

Ubicada en Castilla la Mancha, en la finca experimental La Higueruela llevan más de cuarenta años analizando el funcionamiento del sistema agrario. Estas cuatro décadas han permitido a los responsables analizar con ejemplos prácticos cómo mejorar la agricultura evitando la pérdida de calidad del suelo y mejorando la producción de alimentos en zonas semiáridas. En estas líneas Carlos Lacasta, actual responsable de la finca, nos resume algunas de las conclusiones más destacadas.