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Se estima que la población europea de gorrión común, Passer domesticus, ligada al ser humano desde su origen, ha caído un 63% en los últimos 30 años. El descenso del número de gorriones discurre en paralelo a la pérdida de biodiversidad urbana en las ciudades. Los científicos siguen investigando los motivos de este declive cuyas causas también podrían estar afectando a su vecino, el ser humano.

La difusión de la ciencia y los resultados de la investigación están teniendo un gran auge en estos últimos años, y lo mejor es que también aumenta el interés del público por la investigación científica. Nosotros, los científicos, nos alegramos por ello ya que pudiera indicar que la sociedad considera que nuestra actividad es necesaria.

Son los organismos más antiguos de la Tierra y están presentes en todos sus rincones. Desde los desiertos más inhóspitos hasta las grandes urbes, pasando por cuevas con una acidez aparentemente incompatible con la vida o las grandes masas de hielo del Ártico.

A pesar del título de esta nota, hoy no les voy a hablar de las Memorias de un europeo de Stefan Zweig. Bien que me gustaría, pero este librero, metido a cronista, no sería el agente suficientemente dotado para escribir sobre tan clarividente libro que merecería un comentario más amplio y de una autoridad más competente que la mía. Cuestión de respeto.

Viven tanto en aguas dulces como salobres, pueden medir entre diez milímetros y 55 centímetros y presentan una gran variedad de colores y formas. Son los gobioideos, un grupo de peces cuyo origen evolutivo data de hace unos 60 millones de años, que, además de servir como organismos modelo en diferentes áreas de investigación, podrían aportar información clave para entender cómo los seres vivos pasaron del medio acuático al terrestre.

Es la base donde se sustenta gran parte de la vida pero apenas reparamos en él; a pesar de estar infinitamente poblado, pasa a veces desapercibido hasta para la ciencia y, aunque no lo notemos, bulle continuamente bajo nuestros pies. Os presentamos al suelo, un universo lleno de diversidad.

En la cueva hay mucha humedad pero ninguna luz, sin embargo la linterna ilumina una roca cubierta de un musgo brillante ¿Cómo ha llegado este musgo aquí si apenas hay luz? Es fácil, no es musgo sino piromorfita, un mineral que cristaliza en preciosas formaciones verde brillante.

Casi todos recordamos una visita infantil al Museo Nacional de Ciencias Naturales. Al fin y al cabo tener un esqueleto de ballena sobre tu cabeza mientras contemplas la grandiosidad de un elefante africano u observar el tamaño real de los esqueletos de dinosaurios no es fácil de olvidar.

El otro día, caminando por la calle escuché: “Como no te portes bien, hoy no te doy tus juguetes”. Pensé, con ternura, pobre niño, hoy se queda sin jugar. No fue poca mi sorpresa al girarme y ver que a quién se dirigía la mujer no era a un niño, sino a un pobre perro que miraba atónito a su dueña.

Si para nosotros el futuro se acerca despacio, en el caso de las tortugas gigantes se prolonga entre 150 y 200 años; no es de extrañar que se lo tomen con calma. Teniendo en cuenta su longevidad y haciendo unos pequeños cálculos, no sería descabellado pensar que alguna de las que todavía habitan en este archipiélago ecuatoriano podría haber sido la primera tortuga gigante que vio un joven Darwin a su llegada a las islas Galápagos, allá por 1835.

Claridad, resplandor, luminosidad, destello… Múltiples nombres para un fenómeno físico a la vez que poético que se conmemoró en el Año Internacional de la Luz.

Paseando por los campos castellanos uno no llega a imaginar las maravillas que se ocultan entre sus terrones, tras las afiladas espigas de trigo o en los eriales de equívoco nombre, ya que evocan tierras sin cultivo, sin riqueza, cuando, bien al contrario, esconden joyas naturales como las aves esteparias.

Es casi un lugar común comparar la labor de los investigadores científicos con la de un detective. Sin embargo, es una comparación muy útil, pues en ambos oficios lo que se busca es descubrir la solución a un enigma.

El lobo marsupial o tilacino es un mamífero de la subclase de los marsupiales que los científicos conocen como Thylacinus cynocephalus, de ahí su nombre de tilacino. Se le llama también tigre de Tasmania, traducción de sus denominaciones inglesa Tasman ian Tiger y francesa Tigre de Tasmanie.

Primero fue la bomba atómica, que traía consigo lo que nunca había ocurrido: la posibilidad aterradora de que el ser humano fuera la primera especie capaz de destruirse a sí misma. Los temores de un invierno nuclear, consecuencia secundaria de una posible guerra atómica, contribuyeron a formar toda una generación (los baby boomers, nacidos en la posguerra) bajo el espectro de la autodestrucción.

No hace mucho, presenté un comentario sobre el calentamiento global y el cambio climático que trae aparejado, y los describí como “la más grande amenaza para la supervivencia humana”.

Un estudio realizado por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales y del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals descubrió en 2016 que la cantidad de CO2 emitida por el suelo a través de su respiración se mantiene constante pese al decaimiento de un bosque afectado por sequía. El pino silvestre es la especie arbórea con un rango latitudinal de distribución mayor que abarca desde Siberia a la península ibérica. Su mortalidad en el área estudiada no repercute en las emisiones de CO2 del suelo forestal.

La homogeneización de los árboles que se plantan provoca que los ecosistemas forestales no desarrollen todas sus funciones. Un equipo de científicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid trabajó en 206 fragmentos de diferentes bosques en 16 ecosistemas europeos para demostrar la importancia de conservar el paisaje y la biodiversidad de los bosques.

A principios del siglo XIX el hundimiento del ballenero estadounidense Essex por los cabezazos de un cachalote inspiró la novela Moby Dick. Pero desde entonces, ante las pocas evidencias, los biólogos marinos dudaban de que este mamífero marino pudiera realmente embestir con su cabeza. Un nuevo estudio confirma que una estructura de su frente permite a los machos amortiguar los golpes cuando combaten entre ellos.  

Para sorpresa de todos los amantes de las aves, el hallazgo fue revelado en 2016 por el ornitólogo Rafael Bessa durante el Festival Brasileño de Birdwatching, e implicó la creación de un plan de conservación tanto para la especie como para su hábitat: el Cerrado brasileño. Los investigadores cuentan con la existencia de una población mínima de una docena de ejemplares.

En España, donde todas las culturas ibéricas han crecido a orillas de algún río, es urgente salvar lo poco que queda de bueno en las cuencas, castigadas durante décadas por la contaminación, las especies invasoras y las alteraciones hidrográficas. Nuevas figuras como las reservas naturales fluviales surgen para luchar por la preservación de los escasos ríos vírgenes que aún resisten.

Un estudio de 2016 propone el uso de nuevos índices ecológicos para solucionar uno de los mayores retos a los que se enfrenta la sociedad: analizar cómo las actividades humanas afectan a la salud de la naturaleza y de qué manera la degradación de los ecosistemas podría modificar la cantidad de recursos y servicios que recibimos. Los investigadores proponen incorporar indicadores basados en el funcionamiento del ecosistema para evaluar la salud de los ríos y mejorar así su conservación.

Los macacos machos en estado salvaje y sin parentesco establecen relaciones cercanas y estables con otros machos de su grupo. El estudio, que publicaron en 2010 investigadores alemanes en la revista Current Biology, confirmó que estas relaciones son parecidas a las de amistad en seres humanos, y que la motivación para mantener estos lazos es de naturaleza política.

Tener una vida social activa y positiva es una tarea esencial para los humanos que, en las últimas etapas de la vida, se vuelve más selectiva. Un estudio reveló que algunos primates, como los monos de Gibraltar (Macaca sylvanus), también restringen sus interacciones con otros animales al hacerse mayores: se relacionan con menos compañeros –sobre todo con los que ya conocen– y no se atreven a descubrir nuevas actividades. A pesar de ello, los macacos más jóvenes se aseguran de que sigan integrados en el grupo.

Hasta ahora, el uso de herramientas por parte de los primates fuera del continente africano había sido poco observado. Pero en el Parque Nacional Serra da Capivara en Brasil una población de monos capuchinos usa desde hace 100 generaciones herramientas de piedra para alimentarse. Así lo confirmó un equipo de científicos al datar las piedras empleadas por estos animales durante los últimos 700 años. Se trata de la prueba arqueológica más antigua hallada fuera de África.

Perros, halcones o cormoranes son algunos de los animales que los seres humanos entrenan para prestar algún servicio. Pero no son los únicos que lo hacen incluso sin adiestramiento y en estado salvaje. Un equipo de científicos confirmó un excepcional caso de mutualismo y reveló que en los bosques de Mozambique un pequeño pájaro responde a las llamadas de los habitantes de la tribu Yao y los guía en busca de miel y cera de abeja en beneficio de ambas especies.

En 2016, Debbie, Denise, Dianna y Daisy ya tenían nueve años. Son clones idénticos a Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta, que murió de forma prematura a los seis años de edad. Desde entonces, la sombra de la duda planeaba sobre la técnica que la trajo al mundo. Los científicos descartan que su muerte estuviera relacionada con la clonación.

Con menos de diez años de diferencia, dos ilustres personajes visitaron el misterioso archipiélago de las Galápagos. Uno era un aún jovencísimo Darwin, quien a bordo del Beagle escribió un diario de viaje donde ya se intuyen las ideas de El origen de las especies. Otro fue Herman Melville, el autor de Moby Dick, que les dedicó un feroz relato de viajes. El libro Las Encantadas. Derivas por Galápagos (Círculo de Tiza, 2015) puso ambos textos frente a frente.