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El canadiense Glenn Gould (1932-1982) es uno de los mayores pianistas del siglo XX y este es un juicio que me atrevo a adjetivar de unánime aún entre quienes cuestionan tal o cual velocidad, tal o cual alternancia de fraseo en tal o cual de sus interpretaciones. No es exagerado considerarlo un genio, en el estricto sentido de creador de géneros, de ser un ejecutor de la música que la toca como si nadie antes lo hubiera hecho.

En el verano de 1882, Yamakawa Sutematsu pronunció un discurso de despedida, como delegada de su clase, en Poughkeepsie, Nueva York, en la sede del Vassar College. Era la primera mujer japonesa en graduarse en una universidad occidental. Así lo cuenta la historiadora Eri Hotta en su magnífico libro Japón 1941, publicado por Galaxia Gutenberg en 2015.

De pie, hierática, vestida íntegramente de negro, excepción hecha de la cofia blanca propia de viuda, la joven mujer apoya su mano izquierda sobre una niña, lujosamente ataviada, mientras que su mano derecha, enguantada, sostiene un abanico.

En el tomo tercero, página 590, de su Oedipus Aegyptiacus (1654), el jesuita Athanasius Kircher sitúa un grabado de Harpócrates, el dios egipcio del silencio y el secreto.

Berenice Abbott nació en Springfield (Ohio) cuando terminaba el siglo XIX. Con veinte años recién cumplidos se traslada a Nueva York, al barrio de Greenwich Village, famoso por ser la cuna de la cultura y la bohemia de aquellos felices veinte.

De laurel siguen siendo los ramos que se llevan a la iglesia para ser bendecidos el domingo antes de Pascua, el Domingo de Ramos. Laurel bendecido que se quemaba en las casas para ahuyentar a las brujas y sus males.

En el Leopold Museum de Viena, abrió sus puertas en julio de 2018 la exposición Make me look beautiful, Madame D’Ora, dedicada a Dora Kallmus (1881-1963), fotógrafa austríaca que, bajo el nombre artístico de D’Ora, fue una de las primeras fotógrafas mujeres en abrir estudio fotográfico en la ciudad del Danubio, Atelier d’Ora (1907).

Hace quinientos años un galápago era, en castellano, el nombre que se daba a una silla de montar a la inglesa. Y eso debió pensar fray Tomás cuando, camino de Lima, la calma chicha llevó su barco hasta unas islas llenas de tortugas gigantes, que él bautizó con el nombre de galápagos, quizás por su semejanza con aquellas sillas de montar. Nombró Galápagos a las tortugas y a las islas. Iba fray Tomás con un encargo imperial, imperial del emperador Carlos, señor de aquellas tierras y de todas con las que se topasen los barcos castellanos en su trasegar por los océanos del mundo, que para eso tenían la fuerza de las armas y el consentimiento otorgado por los papas de Roma. Iba, ya digo, con el encargo imperial de poner fin al enfrentamiento entre Pizarro y Almagro, dos extremeños que habían llegado, pocos años antes, hasta las desconocidas tierras del Perú, señorío de los Incas. Fray Tomás falló en aquel encargo pero, a cambio, dio nombre a unas islas en las que, trescientos años después, un inglés llamado Charles Darwin empezaría a elucubrar sus primeras ideas sobre selección natural, esas que darían lugar a su teoría de la evolución.

“Ya cerrada la noche llega don Luis, desasosegado, a su casa de la calle del Niño. La casa pertenece desde hace poco tiempo a su mayor enemigo: don Francisco de Quevedo, de quien el sacerdote cordobés es inquilino, para su desgracia.

Marzo de 1623. Un grupo de jinetes se arremolinan en la colina. A sus pies, Madrid, capital de todas las Españas. Detrás, el bosque de pinares. Sereno. Casi oceánico. Sobre Madrid, el cielo aborrascado y dramático de una mañana de marzo.

Todo parece indicar que uno de los motivos favoritos de El Bosco fue la representación de las Tentaciones de San Antonio. Favorito para El Bosco y para muchos de sus contemporáneos. Como tantas otras cosas relativas al pintor flamenco, no se sabe si fue un gusto propio o emanado de los encargos recibidos. Sea como fuere, hasta nosotros han llegado unas cuantas representaciones con esta temática, salidas de sus geniales pinceles.

Hace un año estaba terminando de escribir el penúltimo capítulo de mis Evas...

Cuando descubrí los cuadros de Remedios Varo mi primera pregunta fue ¿dónde adquirió todos sus conocimientos de magia? ¿Cómo sabía tanto de alquimia? Yo desconocía todo de su vida. Me iba enterando atropelladamente, según leía lo que me encontraba acá y allá.

Dicen de las Virgo de agosto que son cuadriculadas, metódicas, perfeccionistas, obsesionadas por el orden... Se les olvida decir, quizás es que no lo sepan, que son pasionales y viscerales a partes iguales, que disfrutan siendo histriónicas, pareciendo extravagantes...

En la década de 1930, en el Estados Unidos devastado por la Gran Depresión de 1929, se creó la Farm Security Administration (FSA), con la finalidad de trabajar en el reasentamiento de granjeros indigentes reconvertidos en jornaleros: cerca de un millón de personas.

¿Una Yihad islámica organizada por la cristiana Alemania con el fin de debilitar a la también cristiana Gran Bretaña? Por paradójico que parezca, tal fue el propósito de una de las acciones de espionaje más rocambolescas de la Primera Guerra Mundial.

Rudyard Kiplig publicó Kim en 1901. Se trata de una magnífica novela de aventuras y de propaganda política. El núcleo de la trama gira alrededor del Gran Juego: la pugna que mantuvieron el Imperio Británico y el Ruso desde la mitad del siglo XIX hasta, prácticamente, la Segunda Guerra Mundial.

En el British Museum londinense se conserva el cuaderno de campo que el flamenco Anton van Dyck escribió durante su viaje italiano. Un viaje en el que, entre otros artistas consagrados, visitó a la entonces nonagenaria Sofonisba Anguissola.

Algunas personas recordarán el libro mortífero de Aristóteles que constituye un elemento fundamental en la trama de El nombre de la rosa, la novela de Umberto Eco publicada en 1980. El ejemplar, envenenado por un monje benedictino loco, causa estragos en un monasterio italiano del siglo XIV, pues mata a todos aquellos que, al leerlo, se lamen la yema del dedo para pasar las páginas envenenadas. ¿Podría ocurrir algo así en la vida real? ¿Envenenamiento por un libro?

José Ortiz-Echagüe (1886-1980), fotógrafo, militar e ingeniero aeronáutico, hizo su primera foto, “Sermón en la aldea” (1903), a la edad de dieciséis años.

"Siempre que encuentro alguien más o menos de mi edad, de gustos teóricos o éticos semejantes a los míos, alguien, en suma, que entiende la vida como yo (es decir, que no la entiende en absoluto), no tengo que bucear mucho tiempo en lo más íntimo y congenial de sus recuerdos para que aparezca, nimbado de gloria, Guillermo Brown."

A principios del siglo XX, la península de Arabia estaba bajo el dominio nominal del Imperio Turco. El control real lo ejercían diversos reinos y tribus. Los más importantes eran la casa de Saud, al este, controlando Riad, y los hachemitas, controlando el oeste y las ciudades santas de La Meca y Medina, en el Hiyaz.

Por la carretera que une Santo Domingo de Silos con Lerma se puede observar, desde bien lejos, una antigua iglesia con trazas de fortaleza. Se eleva sobre un cerro, dominando un puñado de casas escarpadas unas sobre otras.

Cuenta la leyenda que el monarca de Licia tenía un sirviente, de aspecto temible, poseedor de una estatura colosal que rondaría los doce codos de altura. No contento con servir a su rey, decide partir en busca del príncipe más poderoso de la tierra, con la intención de ponerse a su servicio.

Al final de la película El halcón maltés, el policía, con el halcón en la mano, pregunta: “¿Qué es? Y Humprey Bogart le contesta: “El material con el que se forjan los sueños". La cita procede de La tempestad, de Shakesperare, y no aparece en la novela original. Se trata de una licencia de John Huston.

El 25 de mayo de 1937 se abrió en París la Exposición Internacional. Se concedieron sendas medallas de oro a los pabellones de la Alemania nazi y de la Unión Soviética.

La relectura es una buena consejera. He releído un artículo de Manuel Ribas Piera que publicó la revista Arquitecturas Bis en su número 10 (noviembre de 1975), donde este arquitecto y urbanista barcelonés realiza un brillante análisis sobre los orígenes del neogótico y del romanticismo en el siglo XVIII.

Luisa Roldán, conocida como “La Roldana”. Imaginera sevillana. Considerada como la primera escultora española registrada. La calidad de su arte hizo que se fijase en ella el rey Carlos, segundo de su nombre. Sevilla, Cádiz y Madrid. Escultora de cámara desde 1692 hasta su muerte, en 1706.