Trestesauros500

Dos cortes de este disco bastan para definir su esencia: "Amalgama" y un tema escondido que se llama "Upakatung", que viene a ser una muestra de esos frenéticos ritmos de la India, un país donde, lógicamente, podemos rastrear elementos del flamenco.

La lista de logros de Alison Moyet habla por sí misma. Ha sido galardonada en los BRIT Awards, y cuenta con varios álbumes superventas, que llegaron a lo más alto de las listas de éxito. Pero a su periodo sabático de ocho años [tras el lanzamiento de Essex, en 1994] le siguió una etapa en la que descuidó sus antiguos niveles de calidad.

El sello Guerssen cuenta entre sus méritos el relanzamiento de aquellos álbumes que produjo en colonia el legendario Toby Robinson ["The Mad Twiddler"]. El más reciente es Pyramid (2018) en el que se incluye el corte de 33 minutos “Dawn Defender”.

Rita Braga es una cantante y compositora nacida en Lisboa, en 1985. Actualmente, reside en Londres, y Bird on the Moon (Lunadelia, 2018, CD), su segundo lanzamiento, es un álbum peculiar.

El 12 de septiembre de 1967, tres meses antes de lanzar su primer LP, Mr. Fantasy, Traffic tocó en vivo en el Radiohuset de Estocolmo, ante una gran multitud. La emisión radiofónica se grabó en un glorioso mono, como era habitual en aquellos días. Mucho después, las cintas de esta histórica actuación se restauraron y remasterizaron para editarlas por vez primera en vinilo (Mega Dodo, 2018).

Para ponernos en situación, comencemos por traducir el nombre de esta banda y el título de su disco. El grupo es italiano, se llama Una Stagione all’Inferno (Una temporada en el Infierno, como el poema de Rimbaud) y debutó con el álbum Il Mostro di Firenze (El monstruo de Florencia) en mayo de 2018.

Gino Paoli es quizá el más grande de todos los compositores italianos, autor de clásicos como “Sapore di sale” (1963), de auténticas delicias como “Senza fine” (1961) e “Il cielo en una stanza” (popularizada por Mina en 1961); intérprete de la mejor versión de “Albergo a ore” (la versión italiana hecha en 1969 por Hebert Pagani de “Les amants de un jour”); compositor de “Che cosa c’è” (1963) y de una lista interminable de canciones incomparables, incluyendo algunas menos conocidas, pero que a mí me gustan muchísimo, como “La gatta” (1960).

En las distintas artes narrativas, como el teatro, la novela, el cine o incluso la música, ciertas verdades que se intentan ocultar pueden salir a flote, por lo que no es sorprendente que un elevadísimo porcentaje de obras artísticas tengan relación directa con la infidelidad.

Para Heaven And Hell, nuestro compositor griego favorito (si quitamos al medio griego Basil Poledouris) se empezó a fijar en discos como el Tubular Bells de Mike Oldfield y el Thick As A Brick de Jethro Tull y como lo que vio le pareció bueno (y exitoso) copió la fórmula.

Para muchos Woodstock fue la coronación de Jimi Hendrix. Para otros tantos, Woodstock llegó a su cénit con la actuación de Santana y su Soul Sacrifice. Algunos se quedan con Grateful DeadThe Who o Jefferson Airplane, pero un número nada despreciable de personas cree que los amos del festival fueron Sly & The Family Stone, y este disco es la clave de su éxito.

Jethro Tull será recordado siempre por dos discos: “Aqualung” y “Thick As A Brick”. Ambos fueron hitos en la historia del Rock Progresivo por el estilo tan particular que imprimía Ian Anderson al género con su flauta travesera, pero antes de encontrar su sitio en el mundo de la música, Jethro Tull estaba todavía sumergido en el Blues Rock de “This Was”. Claro que Ian Anderson sabía que había algo que no terminaba de encajar con su forma de concebir la música y empezó a moverse en diferentes direcciones…

En plena ebullición del Rock y con el auge del Progresivo, los nuevos estilos iban apareciendo como setas y empezaron a tenderse puentes hacia otros géneros para crear hibridaciones que en algunos casos buscaban la aceptación de ambos públicos y en otros tenían pretensiones artísticas más elevadas. Es el caso de Mahavishnu Orchestra. El Jazz y el Rock fueron de los primeros géneros que se dieron la mano, ya sea dentro del mismo Rock Progresivo (con los ya analizados King Crimson) o fuera de él (Weather ReportTrafficSteely DanColosseum), pero si hay que hablar del gurú que encabezó este movimiento no hay mejor elección que John McLaughlin, guitarrista y líder de la agrupación que nos ocupa.

¿Qué se puede decir de este disco que no esté dicho ya? Bueno, podría ponerlo a parir para ver si ganaba algo de atención yendo a contracorriente, pero soy incapaz. Y mirad que me gustaría ser diferente, que la gente me alabe por ir contra la masa y tal y cual… No obstante, hay algo en lo que sí puedo llevar la contraria a los críticos: esto no es Punk. O por lo menos no entendido al modo tradicional. ¿En qué disco de Punk hay un tema de 11 minutos con un solo de guitarra como el de Marquee Moon?

El “proyecto” de Alan Parsons, que tomó forma en plena caída libre del Rock Progresivo, vino a intentar revitalizar el género incluyendo las nuevas sensibilidades del momento para hacerlo más digerible.

Steely Dan es una banda bastante peculiar dentro del agitado mundillo musical de los años 70. A priori podríamos meterla en el amplio mundo del Pop, destacar su carácter jazzístico y pasar a otras cosas con más impacto como, yo que sé, Bruce Springsteen. Pero la música es cosa seria y si me la tomara a la ligera jamás habría descubierto la primera época de Ultravox.

Yeah! No me he vuelto loco, aunque ella sí. Kate Bush toma las riendas de Kate Bush y lanza el que quizás sea el disco más impresionante de su carrera. Ya no es la Kate Bush empalagosa de voz infantil de Wuthering Heights, sino la Kate Bush de mil y una voces de Sat In Your Lap. Y eso es justo lo que esperaba de ella.

Hay grupos que se resisten a la categorización, y no cabe la menor duda de que New York Dolls es uno de los ejemplos más claros de ello. Tenían una imagen evidentemente Glam (creo que la portada no deja lugar a dudas) y desde luego tenían características propias de Marc Bolan David Bowie.

Infravalorado. O más bien, no tan valorado como “A New World Record” o “Eldorado”, y me parece un poco injusto. Jeff Lynne, alma máter de Electric Light Orchestra, es un maestro mezclando orquestación con Pop y Rock. ¿Que Evil Woman es el tema más comercial que había escrito hasta el momento? De acuerdo. ¿Que es un temazo? También. Ojalá la comercialidad y la calidad se den la mano así de bien siempre. Pero como yo sé que eso no es así, no me queda otra que quitarme el sombrero ante la creatividad de Lynne. El resto del disco es, en general, un “Eldorado” 2, lo cual, para los que no lo sepan, es bueno. Muy bueno.

Si hay un país anglófono más olvidado que el australiano ése es el neozelandés, pero como no conozco ninguna banda neozelandesa (si quitamos Crowded House, cuyo líder es de ese país) pensaría en el canadiense.

Cuando se habla del Glam hay siempre una serie de nombres recurrentes: David BowieMarc BolanLou Reed y, por supuesto, Brian Eno Bryan Ferry. Éstos dos bribones (por decir una palabra que empezara por “bri”) formaron la banda, como tal, más influyente del género. David Bowie era David BowieBolan era Bolan (en T. Rex, sí, pero bueno), pero Brian Eno y Bryan Ferry eran Roxy Music. Y Roxy Music fue la gran innovadora del Glam. Sonido decadente, texturas ingeniosas, teatralidad, instrumentación variada, estructuras atípicas… todo lo que se puede esperar de cinco estudiantes de arte un poco excéntricos.

Que Brian Eno es un genio no hacía falta que lo dijera yo para saberlo. No sólo es un teclista con talento y con un innato sentido de la producción muy desarrollado, sino que él solito inventó todo un género (el Ambient) y cambió en parte el curso normal de la música.

Es hora de quitarme el mal sabor de boca del disco de The Kinks (lo peorcito que sacaron los pobres) escuchando el mejor disco de The Doors. Justo, ¿no? El año 67 está siendo muy recurrente ya por estas páginas, lo sé, pero qué se le va a hacer si fue uno de los años más interesantes de la historia de la música moderna. 

Por mucho que me guste la primera época Zappa-esca de “Pretties For You” y “Easy Action”, es innegable que Alice Cooper dio la campanada y se superó a sí mismo en “Love It To Death”. También es un innegable que mandan al carajo el 99% de la experimentación garajera de su primera época para abrazar el Glam Rock y las formas teatrales que tenemos asociadas a Alice Cooper de la misma manera que relacionamos el maquillaje con Kiss, la lengua de Andy Warhol con los Rolling Stones o los porros con Bob Marley. El mundo de la música no perdió mucho con el cambio. Con BeefheartVelvet Underground y Zappa ya teníamos nuestra dosis de experimentación, pero en el año 71… ¡dadnos Glam en vena!

Led Zeppelin es una de mis bandas favoritas. En el fondo, su momento de mayor creatividad tuvo un lapso de tres años (entre el 69 y el 71) y el resto de su carrera consistió, en gran parte, en asegurar los éxitos iniciales y sacar de vez en cuando algún disco, de los cuales sólo dos me parecen verdaderamente grandes (“Houses Of The Holy” y “Physical Graffitti”).

Si, como se dice en el libro que empecé ayer, el Art Rock es el nexo de unión entre el Pop-Rock sesentero y el Prog Rock setentero, entonces creo que es de sentido común meter dentro de este grupo a Procol Harum, una de las bandas más olvidadas de todos los tiempos, excepto cuando se la relaciona con A Whiter Shade Of Pale. Y sí, A Whiter Shade Of Pale está muy bien, pero mejor está Conquistador, digo yo.

No podía pasar mucho tiempo después de hablar de “Selling England by the Pound” sin tocar “In the Court of the Crimson King”, el disco que abrió la veda del Prog, el que inauguró el género desde lo más alto y el que atrajo la atención de cientos de jóvenes que querían hacer algo más atrevido y exigente que todo lo que se había hecho hasta entonces en la década de los 60. También me descubrió un mundo nuevo a mí, ya que da la casualidad de que fue el primer disco de Prog que escuché, y, en su momento, creía que no era más que la punta del iceberg. Me equivoqué: era el iceberg.

Justamente entre tres álbumes muy populares (“Dark Side Of The Moon”, “Wish You Were Here” y “The Wall”), y casi los más conocidos si quitamos el “The Piper At The Gates of Dawn”, se encuentra una obra poco apreciada en la que no muchos parecen detenerse. No sé a qué se debe su desconocimiento. Quizás, debido a su naturaleza (se compone exclusivamente de tres temas largos y una pieza a modo de obertura y cierre), le faltó el sencillo exitoso que le catapultara hacia la fama. En mi opinión estamos ante una nueva injusticia musical más, ya que, en cierta manera, es el disco más redondo de Pink Floyd.

El tercer disco de The Velvet Undeground es el más rupturista de todos. No, no es todavía más experimental. Al contrario, los chicos rebeldes del Rock moderan todos sus excesos y presentan al mundo (y no es que al mundo de entonces le importara mucho, precisamente) su disco más tranquilito. Pero, ¿quién puede asociar tranquilo con aburrido siendo Lou Reed la mayor fuerza creativa del grupo? No, no. Este disco es bello. Realmente bello. Parece mentira que acabaran “White Light/White Heat” con Sister Ray y empezaran éste con Candy Says…