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DC Comics/Dark Horse Comics: Aliens

El deseo de combinar franquicias de éxito es tan viejo como la cultura pop.  A veces, los resultados son seductores y divertidos, y en otras ocasiones son tan opacos como las intenciones de quienes los promovieron. En este caso, nos encontramos ante un ejemplo de lo primero. Como podrán comprobar, el encuentro del xenomorfo de Alien con el Caballero Oscuro no puede ser más interesante, sobre todo en su primer tramo.

La saga Alien nos fascina, eso es indiscutible. Proporciona, en dosis parecidas, terror, aventuras espaciales y reflexión filosófica, y encima lo consigue con una estética inimitable. Sólo por eso ‒háganme caso‒ merece la pena dejarse llevar por el nuevo episodio de la franquicia, Alien: Covenant.

Alien: el octavo pasajero (1979) es un clásico indiscutible de la ciencia ficción, uno de los tres o cuatro films más copiados de toda la historia del género.

Cuando en 1988 Dark Horse Comics se hizo con los derechos de publicación de la franquicia cinematográfica de Alien, comenzó a editar una sucesión de miniseries que ampliaban el universo imaginado por Dan O'Bannon, Ronald Sussett, H.R. Giger, Ridley Scott y James Cameron para la gran pantalla.

"Alien 3" (1993), de David Fincher

Tras el éxito de los dos primeros films de Alien, se produjo un importante bache en la saga. Las cosas se torcieron desde el comienzo.

"Aliens" (1986), de James Cameron

La sabiduría popular nos dice que en la base de cualquier franquicia cinematográfica debe haber siempre un film nuevo, intenso y único. Pero lo cierto es que, con mayor frecuencia, es el segundo film el que demuestra la validez del concepto original, consolida su peculiar universo e inicia la serie propiamente dicha.

A comienzos de los años cincuenta del siglo XX, se produjeron varios films de ciencia-ficción que gozaron de la aceptación de un público muy amplio, como Destino la Luna, Ultimátum a la Tierra o Planeta Prohibido.

Aunque el talento estético y narrativo de ese gran director llamado Ridley Scott se adapte a todo tipo de tramas, es evidente que le gusta la ciencia-ficción. Ya demostró ese interés en 1979, filmando a un carismático depredador extraterrestre a través de un carguero espacial. Lo hizo en la formidable Alien: el octavo pasajero, y muchos aún no nos hemos repuesto de la impresión.

A consecuencia de las heridas sufridas al caer por unas escaleras, el artista Hans Rudi Giger fue hospitalizado de urgencia. Por desgracia, no pudo reponerse. Sandra Mivelaz, administradora del H.R. Giger Museum, abierto en la ciudad suiza de Gruyères, fue la encargada de dar la trágica noticia a los medios: este creador excepcional, autor de una amplia obra inspirada por la fusión hombre-máquina, el psicoanálisis y el fetichismo sexual, nos dejaba para siempre el 12 de mayo de 2014.

Crítica de "Prometheus" (2012)

Como su autor es un punto y aparte en la historia del cine, me acerco a Prometheus con mucho entusiasmo. Sin embargo, este largometraje, mimado visualmente hasta lo sublime, tiene un alma gélida que nos impide hablar de una película redonda.