graciasportadadefesq

Escribe John Gray en su libro Perros de paja que el pensamiento secular contemporáneo es un pastiche de ortodoxia científica y esperanzas piadosas que se esfuerzan en justificar la noción de progreso, una superstición según la cual los actos humanos están encaminados a hacer del mundo un lugar mejor que cualquier otro que la historia jamás haya conocido.

Para quien no lo sepa, vivimos en el Período Cuaternario o Neozoico, que ha comprendido dos épocas: primero, el Pleistoceno, y después, el Holoceno. Desde hace unos años, hay científicos que afirman que el Holoceno es cosa del pasado y que hemos entrado en una época nueva: el Antropoceno, que se caracterizaría por el impacto del ser humano en la biosfera, análogo al de cualquier fuerza geológica que haya podido conocer la Tierra en sus 4.500 millones de años de existencia.

A comienzos de 2015, cual Anno Salutis Humanae, los humanos terrícolas suspendieron la búsqueda de petróleo en las Islas Canarias. No fue porque la presión popular se incrementase en virtud de principios superiores al ‒como dicen en lengua vulgar‒ ándeme yo caliente, o porque algún tipo de bendición ultraterrena dibujase auras filoecológicas en plan Francisco de Asís entre los líderes comunales y profesionales de la cosa. Sencillamente, y de acuerdo con las formas de pensar a las que a esta especie de humanos suele limitar su poco trajinado sistema nervioso, no encontraron negocio.