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En 1972, anticipándose unos veinte años a la publicación de ese pastiche encantador que es El año de Drácula, de Kim Newman, podemos encontrar el evento del que sin duda es directamente deudor el cómic La Liga de los Caballeros Extraordinarios, de Alan Moore.

Es de justicia considerar a Joseph Sheridan Le Fanu (1814-1873) como uno de los mejores autores de literatura fantástica del siglo XIX, periodo que puede considerarse como la edad dorada del género.

El hechizo de Carmilla

Carmilla, publicado por la revista The Dark Blue en 1872, se ha mencionado en diversas ocasiones como el cuento de vampiros más famoso de todos los tiempos. Tras aparecer en The Dark Blue, el relato se incluyó en la colección In a Glass Darkly junto a los otros cuentos pertenecientes al ciclo del doctor Hesselius.

En Chronicles of Golden Friars (1871), Joseph Sheridan Le Fanu incluyó tres historias breves ambientadas en la población imaginaria de Golden Friars: "A Strange Adventure in the Life of Miss Laura Mildmay" (dentro de la que se desarrolla el relato "Madam Crowl's Ghost"), "The Bird of Passage" y la novelita The Haunted Baronet, que entre nosotros se titula La profecía de Cloostedd.

No siempre podemos decir qué es lo que nos asusta, lo que detestamos con secreta admiración, lo que nos invita a sentir cómo la sangre empieza a bombear... Por eso necesitamos un arquetipo, un símbolo, alguien que detente ese poder supremo, y bajo cuya pisada prosperen las malas hierbas y el olor de la muerte.

Como otras pasiones menos confesables, la admiración por el Conde Drácula da lugar a toda una estirpe de coleccionistas que comparten libros, películas y objetos de la más variada naturaleza. Sin embargo, no todos los vampirófilos conocen con detalle la tradición literaria, teatral y cinematográfica que proviene del libro de Bram Stoker. A ellos va dirigidos este libro inigualable.

Viene a cuento recordar que Drácula es un personaje excepcional, tanto por la profundidad de su caracterización como por sus implicaciones. No es que veamos a través de su mirada las claves del escalofrío romántico: también comprendemos el terror clásico en sí mismo. Esa capacidad de persuasión del vampiro –su carisma– nace de la inventiva y el rigor narrativo de Bram Stoker, un novelista que agotó su trascendencia literaria en esta figura, como si supiera de antemano que, a la hora de garantizarse un porvenir, solo necesitaba obtener éxito con esta obra.

Hace muy poco se ha estrenado en Estados Unidos la adaptación televisiva de las tres novelas que Guillermo del Toro y Chuck Hogan escribieron sobre un apocalipsis vampírico, publicadas en 2009.

La cadena americana de cable Showtime quería su propia serie de terror, igual que AMC tiene The Walking Dead y HBO, True Blood. Para ello confió en John Logan y Sam Mendes, responsables de guión y producción. Así nació Penny Dreadful, cuyo título es una referencia a las historia de terror que se vendían por capítulos, normalmente no de gran calidad literaria, en el siglo XIX y al precio de un penique.

La infinitud de matices en la literatura fantástica es lo que obliga a Alicia Mariño a examinar todas esas variantes con paciencia y rigor. Licenciada en Derecho y en Filología Francesa, dedicó su tesis doctoral a un genio decadente, Villiers de l'Isle-Adam. Desde entonces, esta profesora de la UNED realiza estudios e imparte conferencias sobre autores tan asombrosos como Barbey d'Aurevilly, Borges, Bram Stoker, Gautier, Maupassant, Merimée o Nodier.