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"Criptozoico" (1967), de Brian Aldiss

Estamos en la última década del siglo XXI. La humanidad ha llegado a la conclusión de que el Tiempo es más una construcción mental que física y, por tanto, el viaje temporal puede equipararse al viaje mental. En un contexto económico de crisis en el mundo occidental, el desplazamiento mental ayudado por drogas psicotrópicas se convierte en una moda que hace furor.

"Hom" (1977), de Carlos Giménez

En 1975, Dani Futuro, la serie de ciencia ficción que contaba con guiones de Víctor Mora, se había quedado pequeña para las necesidades expresivas de su dibujante, Carlos Giménez. El franquismo daba sus últimas boqueadas y la liberación creativa de la historieta se respiraba ya próxima.

Decía aquella famosa frase de Arthur C. Clarke que una tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. De la misma forma, un futuro lo suficientemente lejano es indistinguible de la fantasía. Y si hace falta un ejemplo que lo ilustre, lean Invernáculo, una de las mejores novelas de Brian Aldiss, ganadora del premio Hugo en 1962 a la mejor historia corta de ficción y clásico del género desde el mismo momento en que se publicó.

Productivo como pocos escritores ha dado el género, Brian Aldiss acumuló prestigio como crítico, poeta, autor de ficción convencional e incluso ilustrador. Pero en el núcleo de su reputación siempre se hallan docenas de interesantes novelas de ciencia ficción y cientos de historias del mismo género, escritas de manera regular desde que comenzara su carrera a mediados de los años cincuenta.

Las historias cortas de Robert A. Heinlein "Universo" y "Sentido común" (ambas de 1941), establecieron el tema de la "nave generacional": cubrir las grandes distancias estelares a velocidades inferiores a las de la luz lleva tiempo y la única manera de salvarlas es poblar gigantescas naves con familias que viven y mueren en la astronave, generación tras generación. En estas historias, sus pasajeros a menudo no se dan cuenta de que se hallan en el interior de un vehículo y han olvidado su misión y su destino, limitándose a sobrevivir.

Además de ser un reconocido maestro del género, Brian Wilson Aldiss (1925-2017) ha desarrollado una intensa labor como critico, estudioso de la ciencia-ficción, poeta y novelista en otros campos temáticos.

Dirigida por Steven Spielberg, esta película cuenta la historia de un robot en un futuro distante, en donde el efecto invernadero y el derretimiento de los casquetes polares llevó a la desaparición de las ciudades costeras. La estabilidad y la prosperidad fueron mantenidas mediante un rígido control de la natalidad. Mientras vemos las imágenes de un océano tormentoso, la voz en off nos relata que los robots, que “no tenían hambre y no consumían recursos a no ser de la fabricación, se transformaron en un pilar económico fundamental para la estructura de la sociedad”.



A pesar de que fue Steven Spielberg quien asumió la tarea de dirigir Artificial Intelligence, la película nació del encuentro entre dos creadores de primera magnitud: el cineasta Stanley Kubrick y el escritor Brian Aldiss.