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En palabras de David L. Hall, «A.C. Graham es el único sinólogo anglosajón que conozco equipado filosóficamente para traducir los textos chinos por sí mismo. De hecho, Graham ha hecho un trabajo original y creativo como traductor y como filósofo».

La Maomanía

En la Guía de viaje a China de la editorial Lonely Planet han añadido una entrada muy atinada acerca de la maomanía, en la que se preguntan por qué pervive todavía este culto a Mao.

En Pekín, y probablemente en toda China, se mantienen restos del culto a Mao Ze Dong. El más espectacular es el retrato que corona la entrada a la Ciudad Prohibida, la antigua ciudad privada de los emperadores, en la que también residía Mao.

El viaje, o el anhelo de viajar, es una perspectiva literaria que resulta demasiado profunda como para solventarse con una simple descripción del itinerario. Buen ejemplo de ello es la nueva obra de Toni Montesinos, Los tres dioses chinos. Un viaje a Pekín, Xian y Shanghái, desde Nueva York y hasta Hong Kong.

¿Qué es el Zhuang Zi?

Zhuang Zi es el nombre de uno de los libros chinos más importantes y conocidos.

Jianwu comentó a Lianshu:
“He oído a Jieyu,
y sus palabras me causan pavor.
Son palabras grandiosas pero no reales,
tan lejanas que jamás retornan,
como la Vía Láctea sin contornos,
tan inconmensurables que ignoran
todas las cosas del mundo”.

“Las cien articulaciones, los nueve orificios, los seis órganos, todos se unen y existen en mí. Pero, ¿de cuál de ellos debería sentirme más cerca? ¿Dices que debería regocijarme en todas mis partes? Pero deberá de haber alguna que tenga que favorecer más. De lo contrario, ¿son todas ellas meros sirvientes? Y si son todas sirvientes, entonces, ¿cómo pueden mantener el orden entre sí? ¿O es que se turnan para ser señor y sirviente? Parecería que debe haber una suerte de Verdadero Señor entre ellas. Pero descubra o no su identidad, ello no agrega ni quita nada acerca de su Verdad.

Al repasar la biografía de Mao, se queda uno estupefacto ante la magnitud de sus crímenes. Sin duda, el régimen maoísta es culpable de escribir páginas sangrientas con la disculpa de implementar un paraíso en la tierra. Uno de esos episodios, menos divulgado que las purgas, las torturas o los campos de internamiento que padecieron miles de compatriotas, tiene que ver con el odio de Mao hacia un ave, el gorrión, contra la que declaró una guerra cuyas consecuencias aún pesan en la actualidad.

En su biografía del gran historiador chino Sima Qian (–135/–45), Burton Watson explica cómo la transición desde una época con un poder central poderoso ‒la de los Zhou (“Chou”)‒ a otro períodos de estados enfrentados y desunidos, produjo cambios sociales de gran importancia, en lo que siglos después sería China, semejantes a otros que se vivieron en Europa, Japón y en otras culturas en diferentes épocas.