Trestesauros500

No siempre los remakes son mejores que la película original, pero este es uno de esos casos. La mosca (1958), dirigida por Kurt Neumann, era una película entretenida. Su versión de los ochenta –por cierto, quién lo iba a decir, producida por Mel Brooks– es terrorífica, una de las películas más impactantes y acongojantes de la ciencia–ficción.

Una tragedia posmoderna

Una película de David Cronenberg es siempre una apuesta segura. Lo ratificó en Map to the Stars (2014). El envite no era fácil: reeditar una historia trágica de familia, una maldición de sangre, incesto y crimen pero hacerlo de modo que no se proclame desde el comienzo su carácter justamente trágico sino que parezca una comedia dramática de costumbres, con algo de guardarropa de moda y algo de psicoanálisis.

Cronenberg no deja de ser Cronenberg en esta película, pero es un tipo tan inteligente que en ningún momento deja de tener en cuenta el universo y la fama de su guionista, Bruce Wagner, célebre por sus corrosivos retratos de un Hollywood que conoce bien desde dentro.

El cine de terror alumbrado en los últimos cuarenta años es una pieza más de esa compleja y difusa maquinaria que es el arte contemporáneo y, más concretamente, el postmoderno. La especial relevancia que lo corporal ha adquirido en este género durante dicho período constituye el principal punto de conexión entre éste y su contexto artístico. Ilustrar dicha vinculación a partir de un fenómeno temático e iconográfico concreto, el del cuerpo entendido como habitáculo del monstruo, es el propósito de este trabajo.

Allá por mediados de los ochenta, el dramaturgo, guionista y director de cine Christopher Hampton comenzó a recopilar material para un posible guion sobre los primeros pasos del psicoanálisis. Finalmente todo este trabajo cristalizó unos cuantos años más tarde en una obra teatral que trasladaba a los escenarios las tortuosas relaciones entre Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, Carl Jung, un doctor en los inicios de su carrera fascinado por las posibilidades que abre este método revolucionario y Sabina Spielrein, una mujer brillante que desempeñaría un papel fundamental en el desarrollo de las teorías psicoanalíticas. The Talking Cure se estrenó en las tablas londinenses a finales de 2002 con Dominic Rowan¹, Ralph Fiennes y Jodhi May interpretando respectivamente a los tres personajes principales.

David Cronenberg, el cineasta implacable



David Cronenberg es un personaje sereno, culto, de mirada profunda, cuyas sobrias maneras ocultan a un explorador valiente que ha visitado la faceta más morbosa y salvaje del ser humano.

En su más remota juventud, David Cronenberg se permitió alguna que otra frivolidad. Pero de un tiempo a esta parte, su cine siempre está subrayado, escrito en cursiva y con la I mayúscula de inteligencia tatuada en la piel de todos sus personajes.

Los gemelos Mantle son dos eminencias de la ginecología. Respetados y admirados, sus vidas dan un vuelco radical cuando conocen a una paciente muy peculiar, con la que intimarán sin que ella se dé cuenta de que son dos personas diferentes.

El psiquiatra Hal Raglan inventa una terapia especial para tratar psicópatas. Una mujer se ve sometida a este proceso de curación, que consiste en una manifestación somática de los desórdenes mentales del enfermo.



A David Cronenberg, en el invierno de 2003, le fascinó el guión: “Basándose libremente en la novela gráfica de John Wagner y Vince Locke, el guión de Josh Olson cuenta la historia de una ciudad pequeña del centro de Estados Unidos. Tiene elementos clásicos sin ser una imitación”.