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Alguien podría pensar que esta historia ha quedado desfasada. Pero no. Aunque la estética de la película nos resulta ahora propia de los setenta, y aunque los actores aparecen tan jóvenes que apreciamos cuánto ha pasado el tiempo, ni el tema ni el fondo de la historia son cosa pasada. Al contrario. Siguen muy presentes en esta y en otras miles de formas.

De cómo una película de periodistas se transforma en una película de investigación detectivesca. De cómo dos actores crean un equipo engrasado, con química y fortaleza visual, a pesar de ser muy distintos o quizá por eso. De cómo un enrevesado tema político se desliza con suavidad y sin aristas hasta culminar en unas imágenes casi líricas. De cómo se echa de menos, en el tiempo de la posverdad, que los periodistas escriban verdades. Eso es Todos los hombres del presidente, una producción de 1976, dirigida por Alan J. Pakula y protagonizada por Dustin Hoffman y Robert Redford.

¿Suerte? No. Luck

Domingo mañana. Y encima buen tiempo. Si hay algo peor que levantarse un finde con mal tiempo es abrir un ojo y ver el sol en todo lo alto. Eso le obliga moralmente a uno a saltar de la cama con buen rollito y ánimo de comerse el mundo.



El director Marc Forster estaba buscando una historia que tuviera algo de magia. Y en ese momento el productor nominado a los Oscar Richard Gladstein le envió el guión de David Magee para Descubriendo Nunca Jamás.



Trabajador incansable, el actor Paul Giamatti estrena varios trabajos al año, que van desde el cine menos convencional hasta las grandes producciones, sin excluir televisión o doblaje de dibujos animados. En este caso, nos encontramos ante un drama donde tiene la oportunidad de lucir sus extraordinarias dotes interpretativas.



Basado en la novela homónima de Patrick Süskind, El perfume es un psycho-thriller europeo con asesino temático, donde lo interesante sucede antes de que el personaje principal, Jean-Baptiste Grenouille (Ben Whishaw), se ponga a matar a sus bellas víctimas.



Desde hace algunos años, hay una queja repetida por los actores y actrices que ya han superado cierta edad. No encuentran guiones que hagan un hueco a personajes con su perfil. En cualquier caso, no creo que se deba especialmente a que los espectadores son mayoritariamente jóvenes. Quizás la clave sea que los directores no saben aprovechar las aportaciones de los intérpretes veteranos.