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Poe de ida y vuelta

Pionero de la novela policiaca y de la ciencia-ficción, renovador de la literatura de horror y maestro del relato. Esos, entre otros, son los méritos que distinguen a Edgar Allan Poe (Boston, 19 de enero de 1809 - Baltimore, 7 de octubre de 1849).

Traducidos impecablemente por Susana Carral, los mejores cuentos de Poe reclaman de nuevo nuestra atención, convenciéndonos de que los contraluces, los portones oscuros y los visillos entrecerrados son la mejor invitación que un lector puede recibir.

Poe de ida y vuelta

Poe fue el primer impacto de la literatura americana en Europa. Ya se conocían y se frecuentaban algunos escritores de ultramar en los viejos parapetos. Fenimore Cooper, por ejemplo. Pero América letrada dejó de ser mera tierra de mohicanos y traperos con Poe, fascinación de Baudelaire que lo fue luego de Mallarmé que lo fue luego de Valéry. Y también Melville, Hawthorne, Thoreau, Emerson, Whitman.

The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket es la única novela escrita por Edgar Allan Poe. Dado que no conseguía alcanzar el éxito literario deseado con sus narraciones cortas, el escritor norteamericano intentó la serialización de esta historia en las páginas de la revista Southern Literary Messenger a lo largo de 1837.

He aquí uno de tantos casos en los que el autor de relatos cortos sufre un injusto olvido, eclipsado por sus "hermanos mayores", los novelistas.

Casas ocupadas

En una ciudad tan activa como la Ciudad de México, cada manzana ostenta cuando menos una propiedad en venta. Las agencias de bienes raíces han proliferado, y sus anuncios, aunque diversos en diseño, comparten casi todos una torpeza lingüística: "Se vende previa cita".

Esta es la primera y la más extraña de las novelas pertenecientes al subgénero de "Tierras Huecas". A principios del siglo XIX, John Cleves Symmes propuso su Teoría de las Esferas Concéntricas, según la cual nuestro planeta está hueco y es habitable por dentro, existiendo acceso a su interior en ambos polos.

A menudo la personalidad del autor sobrevuela sus cuentos y novelas. Uno de los ejemplos más notables es el de Edgar Allan Poe, al que parece imposible no tener presente mientras leemos las desventuras de sus atormentados personajes: Usher, William Wilson, el hombre de la multitud, pero también el narrador de Ligeia, de El gato negro o incluso El tonel de amontillado.

La historia de la ciencia está llena de nuevas teorías que iban a revolucionar el conocimiento humano y de las que ahora ya nadie se acuerda. Edgar Allan Poe dejó a un lado sus cuentos de terror y escribió en 1847 Eureka, un libro en el que se proponía “hablar del Universo físico, metafísico y matemático; material y espiritual; de su esencia, origen, creación; de su condición presente y de su destino”.

"A Juliana", de Jeffrey Aspern

Gracias a los cuentos y novelas de Henry James conocemos la existencia de muchos escritores cuyas obras son muy difíciles de encontrar, como Hugh Vereker (La figura en la alfombra), Neil Paraday (La muerte del león), Ralph Limbert (La próxima vez), Henry St.George y Paul Overt (La lección del maestro) y, por supuesto, el divino poeta Jeffrey Aspern.