Trestesauros500

Debido a algún prejuicio o idea hecha, no tenía ganas de ir a ver esta película. También los espectadores somos a veces como esos productores americanos que valoran a un director en función de su última obra. Y supongo que no me gustó la última cinta que vi de Bernardo Bertolucci, aunque lo cierto es que tampoco recuerdo que me disgustara.

A estas alturas, ya ha habido tantos westerns revisionistas, posmodernos o paródicos como westerns canónicos. El certificado de defunción del cine del Oeste se firmó hace varias décadas, pero aun así, el género se sigue cultivando. No es el más popular entre las generaciones jóvenes ‒y aquí debería incluir también a los cuarentones‒, pero sigue teniendo su público.

La cadena americana de cable Showtime quería su propia serie de terror, igual que AMC tiene The Walking Dead y HBO, True Blood. Para ello confió en John Logan y Sam Mendes, responsables de guión y producción. Así nació Penny Dreadful, cuyo título es una referencia a las historia de terror que se vendían por capítulos, normalmente no de gran calidad literaria, en el siglo XIX y al precio de un penique.

Cada flecha traza en el cielo un prolongado itinerario. La sangre se derrama caprichosamente en el aire, mientras el cuerpo del enemigo herido se convulsiona fotograma a fotograma. El combate tiene la densidad de un viaje psicodélico, como si la muerte adquiriese formas de percepción totalmente nuevas. El detallismo de una gota de sudor cede paso a un aparatoso descuartizamiento a cámara lenta. Solo algunas pistas nos sugieren realismo en este escenario virtual. El resto –las batallas, las arengas, incluso el sexo– parece salir de un videojuego y cautivará –principal o casi exclusivamente– a quienes sean felices encadenados a la pantalla del ordenador.

Crítica de "Perfect Sense" (2011)

Dirigida por David Mackenzie y escrita por Kim Fupz Aakeson, Perfect Sense es una curiosa película británica en la que el romance y una subtrama apocalíptica dan lugar a un híbrido que agradará a los amantes del cine más personal.

"Casino Royale" (Martin Campbell, 2006)



Con su papel principal en Casino Royale, Daniel Craig se une al grupo de élite de actores que se han puesto el esmoquin impecablemente confeccionado del súper espía por excelencia, James Bond.