Los dedos de Liszt

Franz Liszt, aparte de su obra sinfónica, vocal, organística y oratorial, o por encima de ella, según se mire su catálogo, se pasó la vida sentado al piano. Escribió su propia obra pianística pero, además, sintió la necesidad de traducir a su pianismo personal buena parte de la música de su siglo: las sinfonías de Beethoven, momentos de óperas wagnerianas, verdianas y belcantistas y hasta su misma música sacra.