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Los nombres españoles no van a ser muy habituales en este recorrido por la ciencia-ficción, pero de los pocos que irán desfilando uno destaca especialmente por mucho que sus hallazgos hayan sido olvidados por todo aquel que no sea especialista en la historia del noveno arte.

El éxito de las cintas de Méliès no pasó desapercibido en la naciente industria cinematográfica. Pronto, otros cineastas europeos y norteamericanos probaron suerte con este recién nacido subgénero de límites aún difusos que mezclaba la fantasía con lo que hoy conocemos como ciencia-ficción. Uno de aquellos primeros competidores de Méliés fue un antiguo prestidigitador como él, Gaston Velle, que para la productora Pathé rodaría Un sueño de luna llena (1905) y este Voyage autour d'une étoile.

Fue esta una de aquellas breves películas, mezcla de fantasía, ciencia ficción y comedia, tan escasas de historia como repletas de trucos visuales, con las que los británicos trataron de igualar la maestría del francés Méliès.

Ferdinand Zecca (1864-1947) tuvo unos orígenes humildes. Segundo hijo del conserje del Théâtre de l'Ambigu en París, comenzó su carrera artística actuando y tocando la corneta en los cafés de la capital. En 1899, Zecca y otro compañero de profesión, Charlus, actuaban juntos en una fantasía musical titulada Le Muet mélomane. A petición de Georges Dufayel, propietario de los grandes almacenes que llevaban su nombre, realizaron un corto adaptando el número.

En 1902, el cine no existía aún en la forma en que hoy lo conocemos, pero tampoco era ya una flamante novedad. Los hermanos Lumière habían hecho la primera demostración pública de su invento el 28 de diciembre de 1895 en el parisiense Salon Indien del Gran Café de Volpini. No parecía aquello más que una curiosidad tecnológica de posibilidades económicas poco claras. Sin embargo, los asistentes a aquel primer estreno quedaron asombrados por el prodigio. Se trataba de algo totalmente nuevo, dinámico, profundamente visual e hipnótico. Entre el público se encontraba un entusiasmado George Méliès.

La vida de perfil

Las sombras chinescas son títeres de dos dimensiones, recortados en papel o en cartón, cuyo perfil se proyecta sobre una pantalla desde el lado opuesto al del espectador. Las figuras se manejan desde abajo o desde la parte posterior.

Los Rayos X y la magia

"¡Yo he visto a mi muerte!" exclamó la esposa de Röntgen al contemplar su propio esqueleto cuando el científico alemán tomó la primera imagen de rayos X de su mano.

“Placeres, no tentéis al corazón sombrío” –escribía Baudelaire por aquellas fechas– “La admirable primavera ha perdido su aroma”.

Esta prodigiosa película (Voyage à travers l'impossible) demuestra que en 1904 Georges Méliès había alcanzado su apogeo creativo.

Crítica de "La invención de Hugo"



Antes o después, era evidente que el libro de Brian Selznick La invención de Hugo Cabret (The Invention of Hugo Cabret) iba a ser llevado al cine. Lo singular del caso es que sea Martin Scorsese, a las órdenes de un fabuloso reparto, el encargado de traducir a imágenes la fantasía de Selznick.