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En 1904, H.G. Wells era ya un escritor muy conocido, pero su obra era más apreciada por el lector ordinario que por sus intelectuales colegas. Y las críticas que recibía no tenían solamente que ver con su estilo un tanto desnudo y frío, desprovisto de cualquier pretensión estética, sino por el anti–humanismo que aquéllos percibían en su defensa del Mecanicismo.

Uno de los asuntos que más ha interesado a los holmesianos y que ha dado origen a interminables polémicas, es el de la relación entre Sherlock Holmes y el mundo paranormal. A partir de una interesante pregunta de Lola Larumbe, hablamos de este tema Carlos García Gual, Pedro Angosto y yo mismo en la librería Rafael Alberti, durante la presentación de No tan elemental.

"Impresiones de Irlanda", de G.K. Chesterton

Ejercicio de agudeza lectora. Adivine cuál de estas dos virtudes corresponde a Impresiones de Irlanda: la corpulencia literaria e intelectual o ese ingenio que se expresa mediante chispeantes paradojas.

Los recuerdos de Chesterton

Pocos hombres son capaces, como Chesterton, de ensalzar la infancia como la única época verdaderamente verdadera y felizmente feliz de su vida, hasta el punto de ponerla como ejemplo de la conducta humana.

Hacer algo o nada

Una cita de Samuel Johnson, al que se consideraba hace no mucho el autor más citado del mundo (quizá solo por detrás de Shakespeare):  “El que aguarda para hacer mucho de una sola vez, nunca hará nada”.

Marina Pino me preguntó si soy aficionado a los grandes ingleses paradójicos como Chesterton. En mi respuesta me hice un pequeño lío con los nombres de Celso y Orígenes, que se solucionó gracias a la ayuda de Marcos Méndez Filesi. Lo aclaro aquí: Celso escribió hacia el siglo II un ataque a los cristianos, el Discurso verdadero. Uno de los Padres Griegos de la Iglesia, Orígenes, quiso refutarlo en Contra Celso. Lo citó tanto, que garantizó a la posteridad la supervivencia del libro de Celso en el interior del suyo.

Chesterton contra Einstein

Cuando Einstein, que era ateo, o al menos agnóstico, conoció ciertas conclusiones de la física cuántica, dijo que él no podía creer que Dios jugase a los dados. No podía aceptar un universo azaroso.

He aprendido de Jesucristo que hay que intentar acercarse a los demás y dejar que los demás se acerquen: “Quien no está contra mí está conmigo”, en vez de apartarlos y crearse enemigos, como dice el propio Jesucristo al invertir la frase: “Quien no está conmigo está contra mí”.

Mentiras y verdades peligrosas

Un aforismo de Lichtenberg que me recuerda uno de mis favoritos de Chesterton:

Uno de los entretenimientos narrativos de más éxito en el siglo 21 son los Juegos de Realidad Alternativa.