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El traje blanco de Henry Fonda

Reginald Rose imaginó un espacio claustrofóbico, una pequeña habitación con dos ventanas que no abren bien. Imaginó el día de más calor del año, una inminente tormenta y un ventilador sin funcionar.

Doce hombres sin piedad, la película dirigida por Sidney Lumet y estrenada en 1957, con Henry Fonda como principal intérprete, es teatro filmado de alta calidad por el que el tiempo ha pasado levemente, porque sus valores son casi atemporales y su técnica continúa estando al servicio del mensaje.

La cara y la cruz

La señorita Marple decía siempre que la naturaleza humana es la misma en todas partes. Ella encontraba paralelismos de sus vecinos de Saint Mary Mead en todas las mansiones rurales de Inglaterra, a las que acudía invitada y en las que siempre descubría al asesino.

Un hombre duda

El chico tiene los ojos muy grandes. Parece que ha llorado. Parece que llorar forma parte de su biografía. Ojos grandes y asustados. O quizá tiene miedo. O es un sádico que sabe disimular muy bien su realidad. O está acostumbrado a mentir. Quizá es un asesino. Si. Eso tiene que ser. Un asesino. Hay pruebas o indicios o comoquiera que se llame en el lenguaje legal. Ha matado a su padre. Debe haberlo matado porque, en caso contrario, ¿quién puede haberlo hecho?



Las uvas de la ira (The Grapes of Wrath), llamada Las viñas de la ira en México, es una de las grandes películas de John Ford. El cineasta la realizó para recordar la tragedia que sufrió el pueblo norteamericano con la gran depresión de 1929, así como con las terribles pérdidas que padecieron los campesinos por las inclemencias del tiempo.

Esta es una película bastante mejor de lo que su escasa popularidad parece indicar.