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A principios del siglo XIX el hundimiento del ballenero estadounidense Essex por los cabezazos de un cachalote inspiró la novela Moby Dick. Pero desde entonces, ante las pocas evidencias, los biólogos marinos dudaban de que este mamífero marino pudiera realmente embestir con su cabeza. Un nuevo estudio confirma que una estructura de su frente permite a los machos amortiguar los golpes cuando combaten entre ellos.  

Con menos de diez años de diferencia, dos ilustres personajes visitaron el misterioso archipiélago de las Galápagos. Uno era un aún jovencísimo Darwin, quien a bordo del Beagle escribió un diario de viaje donde ya se intuyen las ideas de El origen de las especies. Otro fue Herman Melville, el autor de Moby Dick, que les dedicó un feroz relato de viajes. El libro Las Encantadas. Derivas por Galápagos (Círculo de Tiza, 2015) puso ambos textos frente a frente.

No fue tanto un prodigio de la naturaleza como un agente de su venganza. En 1820, en el apogeo de la industria ballenera, un cachalote pálido se presentó ante sus cazadores como un leviatán que liberase la ira de su estirpe. Aquel fue un monstruo marino que pronto se transformó en mito literario.

"Many are the men, small and great, old and new, landsmen and seamen, who have at large or in little, written of the whale" (Herman Melville)

Lectura en un barco ballenero

Abro un viejo ejemplar de Moby Dick que leí hace mucho. Las palabras que vivían en la superficie de las páginas se han hundido en el papel, que ha adquirido una consistencia mineral, de grava a la intemperie.

Cada año el cachalote (Physeter macrocephalus), un mamífero marino que puede medir hasta más de 20 metros de longitud, visita las aguas españolas aunque permanece en sus profundidades. Su gran tamaño –es el animal con el mayor cerebro- y sus dientes le otorgaron en siglos pasados una mala fama de la que no es merecedor. Cazado y perseguido por el ser humano hasta los años ’70, sus poblaciones son ahora vulnerables y claman su conservación.

Bartleby, el escribiente es una de las narraciones más extrañas de la historia de la literatura, y su protagonista uno de los más excéntricos especímenes de la raza humana, cuyo lúcido e implacable nihilismo recuerda las teorías chinas acerca de la conducta ideal del emperador y del hombre santo.

Bartleby, el escribiente es una de las narraciones más extrañas de la historia de la literatura, y su protagonista uno de los más excéntricos especímenes de la raza humana, cuyo lúcido e implacable nihilismo recuerda las teorías chinas acerca de la conducta ideal del emperador y del hombre santo.

"Las encantadas", de Herman Melville

Herman Melville (1819-1891) no había cumplido aún los veinte años cuando su espíritu aventurero lo llevó a embarcarse rumbo a las islas del Pacífico Sur.

¡Las Marquesas! ¡Qué extrañas visiones de cosas exóticas evoca este mismo nombre!