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La Venecia esotérica de Corto Maltés

Hugo Pratt, el creador de los cómics de Corto Maltés, está considerado uno de los grandes novelistas gráficos del siglo XX. El autor viene a cuento aquí porque fue maestro masón, habiendo formado parte de la logia Hermes, dependiente de la Gran Logia de Italia. Y, obviamente, esto se reflejó en su obra. Especialmente, en Fábula de Venecia (1977).



Las épocas de la infancia y adolescencia de Hugo Pratt fueron fundamentales para su posterior trabajo gráfico. De niño, descubrió el cine de Hollywood de los años treinta y cuarenta en el cine Malibran de Venecia. Después de cada proyección, su abuela le animaba a que escribiera en un papel lo que había visto en la pantalla. Más tarde, las anécdotas que leía en libros y artículos sobre cine se convirtieron en una de sus más importantes fuentes de inspiración.



1919. Asia se sume en el caos. Espectaculares convoys de trenes acorazados atraviesan las tundras heladas desde Rusia y Siberia a Manchuria.

Hugo Pratt: Viaje imaginario

Los seguidores de Corto Maltés saben que éste existió realmente.

Diario de guerra 3, de Hugo Pratt

Soy un aficionado chapado a la antigua en materia de cómic bélico. Por eso me parecen tan atractivos el heroísmo y el apego a la aventura que se respiran en Diario de guerra, la serie de cómics que Hugo Pratt realizó, entre 1959 y 1963, para la editorial Fleetway.

Diario de guerra: Hugo Pratt

Umberto Eco ha sido quien mejor ha descrito a Hugo Pratt. “Que Pratt se sepa un mito (si no él, sus personajes) lo dice el hecho de que gran parte de su obra gráfica más interesante esté dedicada a documentar los mundos de los que nos habla en sus historias. Pratt se glosa. No es inmodestia: hace aquello que le piden sus lectores. Quieren saber si era de verdad lo que había contado”.

Saint-Exupéry, el último vuelo

Como si de un testamento se tratara, la editorial francesa Casterman publica en 1995 el álbum póstumo del dibujante, Saint-Exupéry: Le dernier vol, que en su versión española se titulará El último vuelo.

"El Gaucho", de Hugo Pratt y Milo Manara

En El Gaucho (1991), Milo Manara, que ya ha colaborado con Hugo Pratt en un proyecto anterior, Verano indio (Tutto ricominciò con un'estate indiana, 1983), pone en imágenes este guión de Pratt que, pese a la rotundidad del título, apenas tiene que ver con lo gauchesco.

En los años ochenta, Hugo Pratt se ha trasladado a vivir a Grandvaux, en Suiza, lugar donde decide instalarse definitivamente.

Tras publicar Fábula de Venecia (1977), La casa dorada de Samarcanda (1980) y La juventud de Corto Maltés (1981), Hugo Pratt retorna imaginariamente al país que conoce y admira: Argentina.