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Desde que a principios del siglo XIX los Hermanos Grimm escribieran, a partir de la tradición oral, el cuento de hadas La Cenicienta, este se ha convertido en el espejo en el que se han mirado incontables obras artísticas. La historia de la muchacha que pasa de ser fregona a princesa es tan atractiva que sigue funcionando.

Cinco motivos para criticar a Bogart

Posiblemente sea el actor más admirado por los hombres. Muchos hombres quieren ser Humphrey Bogart, desde ahora, HB. El motivo de esta admiración lo he venido pensando desde hace algún tiempo. Podría haber hecho, incluso, una tesis doctoral sobre el tema. Pero una tesis es un plomazo, algo aburrido y sin chispa. Además, no habría forma de encontrar un catedrático que se aviniera a mi punto de vista sobre la cuestión.

¿Sabes cómo silbar?

El set de rodaje estaba alterado. Hoy era un mal día. El director estaba de los nervios. Llevaban varias horas y aquello no tenía ningún sentido. Las tomas no salían y el actor estrella estaba desquiciado. Bien sabía que era algo que solía ocurrirle los lunes por la noche, tras un fin de semana ciertamente curioso, en el que se alternaban y ahora la palabra viene al pelo, botellas con libretos del guión. Mala cosa.

Todo el talento de la Warner se puso en acción, en ese año de 1944, para orquestar una sinfonía con todos sus aditamentos y la mejor melodía. Que no falte de nada, pensaron los sesudos warnerianos (no confundir con alemanes melómanos).

¿Otra vez hablando de Casablanca? No, por favor, otra vez no.

"Casablanca" (1942)

Las sincronías tienen un efecto milagroso en el cine. El trajín, los problemas, las casualidades... todo acaba conspirando por el bien del arte y de esa extraña forma de magia que llamamos clasicismo. ¿Quieren una demostración de todo ello? Vean Casablanca, y luego fíjense en las complicaciones que tuvo su rodaje.

 
El director de un prestigioso periódico que va a ser vendido a la cadena de la competencia se busca problemas al denunciar en sus páginas los crímenes de un poderoso gánsgter.

En el corazón de África, en 1915, una cuarentona, después de haber evangelizado a los nativos, debe emprender un peligroso viaje a través de un proceloso río en la barca de mala muerte de un traficante de alcohol.